GRUPO DEL CALVARIO

GRUPO DEL CALVARIO

Calvario

Calvario. Taller de Brabante
Hacia 1515 Esculturas en madera policromada
Cristo crucificado: 150 x 89 x 25 cm.;
Virgen María: 87 x 28 x 20 cm.; San Juan: 83 x 31 x 22 cm.; María Magdalena: 60 x 50 x 30 cm.; Buen ladrón: 141 x 31 x 15 cm.; Mal ladrón: 140 x 29 x 21 cm. Medina del Campo. Iglesia de Santiago Apóstol, retablo de San Martín

Este grupo escultórico que en la actualidad se encuentra depositado en el Museo de las Ferias de Medina del Campo, formaba parte del retablo mayor de la Iglesia de San Martín donde ocupaba el nicho del ático. Convertida la iglesia de San Martín en la sede del Museo de las Ferias, el retablo fue trasladado a la parroquia de Santiago, establecida desde 1.769 en la antigua iglesia de la Compañía de Jesús. Allí se ha instalado en el extremo del brazo del crucero en el lado del Evangelio.

La iglesia de San Martín había sido construida por iniciativa del comendador Pedro de Ribera y su esposa María de Medina, destacados personajes de la época de los Reyes Católicos, quienes mediante de su patronato alcanzaban el derecho de enterramiento. En la inscripción que recorre el arrocabe de madera de la capilla mayor figura la fecha de 1.512 que puede servir de referencia "post quem" para el comienzo de los trabajos del retablo que, como indican los escudos de armas que figuran en él, fue patrocinado también por los patronos de la iglesia. El ensamblaje, de estilo plateresco, fue realizado en el primer cuarto del siglo XVI por un maestro castellano que podría ser Pedro de Guadalupe (Parrado del Olmo, L.M.: "Pedro de Guadalupe (¿ 1.530) y la evolución del retablo castellano en el primer cuarto del siglo XVI" en Retablos esculpidos en Aragón. Del Gótico al Barroco. Zaragoza, 2002, pp. 83-84) y también pertenecen al ámbito castellano las once pinturas sobre talla que lo componen en las que se acusan influencias tempranas a Alonso Berruguete. El retablo se completaba con algunas piezas de escultura situadas en la calle central y en el banco, entre las cuales estaban, en el ático, el grupo del Calvario; en el nicho central del segundo cuerpo la imagen titular de San Martín que presidía el retablo y, en dos de los cuatro encasamentos del banco otros dos grupos escultóricos que representan la Misa de San Gregorio y Santiago Matamoros que ahora se muestran aisladamente en el Museo de las Ferias. Es probable que que se hayan perdido otros dos relieves del mismo tipo que los anteriores y que ocupaban los dos encasamentos restantes ya que los cuatro tienen la caja decorada con motivos arquitectónicos que fingen ventanas góticas, según es costumbre en los retablos flamencos.

Tormo fue el primero en distinguir como piezas independientes el retablo de los dos relieves del banco. Weisese pronunció decididamente por el origen flamenco de ellos, aunque manifiesta la dificultad para precisar si estas piezas eran importadas o realizadas en Castilla por un artista de esa procedencia. En cambio para Müller son obras claramente importadas del sur de los Países Bajos. Recientemente Hernández Redondo reafirma la atribución de origen flamenco, no sólo para los relieves sino también para el grupo del Calvario. Las clasifica como procedentes de un taller de Brabante, aunque la falta de marcas le impide precisar el lugar concreto del origen. Las figuras presentan en su configuración elementos renacentistas -en particular la potente anatomía del Crucifijo- que inscriben cronológicamente su ejecución bien avanzado ya el segundo decenio del siglo XVI.

El grupo del Calvario está compuesto por seis esculturas del bulto independientes entre sí. En el centro está el Crucificado con María Magdalena arrodillada a los pies de la cruz y abrazada a ella. A ambos lados, las figuras de la Virgen y San Juan han sido representadas de pie con actitud de dolor contenido. San Juan lleva en la mano, dentro de una bolsa, el libro de su Evangelio como testigo de la Pasión. En el segundo plano, y en tamaño más pequeño, se encuentran los dos ladrones en movimiento convulso, atados con cuerdas a cruces en forma de tau formadas por troncos sin desbastar. Los tipos humanos así como los detalles de las indumentaria -en especial el complejo tocado de la Magdalena, del que penden bandas y tela, y el calzón de Gestas- denotan estrechas relaciones con la escultura brabanzona. Sin embargo, la composición del conjunto se aparta del modelo habitual en los grupos de la Crucifixión que presiden los retablos de ese origen, donde siempre están incluidos los dos ladrones pero donde se repite de forma constante el tema del desvanecimiento de la Virgen al pie de la cruz. Para la figura de María y de Juan la referencia se encuentra en los grupos del Calvario formados solo por tres figuras principales. La pérdida de muchas obrasen los Países Bajos limitan la posibilidad de saber si esta obra es un producto destinado a la exposición y se adquirió directamente en el mercado o si fue obra de encargo. La importancia de las Ferias de Medina del Campo hace probable el que fuesen adquiridas o encargadas en ella por el comitente y entregadas para su incorporación en la estructura general del retablo.

La crucifixión de Cristo es descrita por los cuatro evangelistas. Por consiguiente, el tema iconográfico del Calvario tiene origen evangélico. Pero tal como se presenta en este grupo es el resultado de la combinación y síntesis de diferentes pasajes.Por un lado está la presencia de los ladrones a los lados de jesús. Casi con las mismas palabras lo recogen los cuatro Evangelistas: fueron crucificados con Él dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda (Mt. 27, 37; 15, 27; Lc. 23, 33 y Jn. 19, 16-18). Lucas (23, 39-43) es el que se refiere con detalles las actitudes contrapuestas de los ladrones en sus últimos momentos. Los nombres de Dimas y Gestas por los que se conoce al buen y mal ladrón respectivamente proceden de los Apócrifos. En las Actas de Pilatos solo parece el nombre de Dimas. Los dos nombres se encuentran en la llamada Declaración de José de Arimatea (Santo Otero, A.: Los Evangelios Apócrifos. Biblioteca de Autores Cristianos. Madrid, 1.996, pp.416 y 500-502). La presencia de la Magdalena junto a la Cruz no es recogida de forma tan unánime. Mateo (27, 55-56) y Marcos (15, 40), la situación a lo lejos en el momento de la crucifixión y muerte de Jesús y siempre entre otras mujeres: "Había allí, mirándole desde lejos, muchas mujeres... entre ellas María Magdalena...". Lucas todavía es más general al no citar su nombre (Lc. 23, 49), Juan (19 25) es el único en afirmar que "estaban junto a la cruz de Jesús, su Madre y la hermana de su madre, María de la Cleogás y María Magdalena". El protagonismo que toma la Magdalena en la iconografía de la crucifixión a finales del siglo XV habrá que entenderlo en el contexto de la piedad sentimental promovida por la Devotio Moderna. en cuanto a la presencia de San Juan y la Virgen al pie de la cruz, sólo cuenta con el testimonio del propio evangelista (Jn. 19, 26-27), en el momento en que Cristo les entrega uno a otro, como Madre e hijo.

El Calvario del retablo de San Martín, si bien con algunas grietas se ha conservado en buen estado. El aspecto actual es resultado de la primera limpieza llevada a efecto con ocasión de su muestra en las exposición Mercaderes y Cambistas en 1998.

Exposiciones:

Mercaderes y Cambistas. Medina del Campo 1.998; Memorias y Esplendores. Las Edades del Hombre. Palencia 1999; Pieza del mes, Museo de las Ferias de Medina del Campo, abril 2003; Comercio, Mercado y Economía en tiempos de Isabel la Católica 1.504-2004. Museo de las Ferias. Medina del Campo, 2004; El fruto de la fe. El legado artístico de Flandes en la isla de la Palma. Fundación Carlos de Amberes. Madrid 2004-2005.

BIBLIOGRAFÏA

Agapito Revilla, J.: 1.915-1.916. pp. 362-368 y 288-392. Ara Gil, C.J.: 1977, pp. 337-339. Arias Martínez, M.: Hernández Redondo, J.I. y Sánchez del Barrio, A.: 2004, pp. 122-123. Caamaño Martínez, J. M.: 1961, pp. 31-50. Checa, F.: 2004-2005, pp. 28-29 y 32.

 

 

La tradicional composición del Calvario, con las figuras de la Virgen y San Juan a ambos lados de la Cruz, se amplía en este caso con las esculturas de la Magdalena abrazada al pié de la Cruz y la forma de atar a los dos ladrones, es frecuente en las obras de esta procedencia, taller de Brabante, quizás de la ciudad de Bruselas, en los que destaca el vendaje sobre los ojos de Gestas en alusión a su negativa al arrepentimiento.

El Calvario
 

Misa de San Gregorio

La escena dedicada a san Gregorio recoge el momento de la aparición milagrosa de Cristo, cuya imagen hoy perdida se encontraba en el interior del pequeño retablo, durante la celebración de una misa en la que uno de los asistentes puso en duda la presencia real en el sacrificio. Es uno de los motivos más habituales en el arte del siglo XV y comienzos del XVI, con una evidente tradicionalidad de la exaltación eucarística.

Más propio del ámbito hispano es la representación de Santiago derrotando a los musulmanes con su propia espada, perdida en este relieve, en la legendaria batalla de Clavijo. Este conjunto adquiere especial relevancia al ser uno de los escasos ejemplos de esta disciplina que Medina del Campo ha conservado de su activo comercio artístico con los Países Bajos.

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.Santiago Matamoros en Clavijo