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FERIAS Y FIESTAS DE SAN ANTOLÍN 2006

   D. Fernando de Antequera.
							      Busto de D. Fernando de Antequera que se encuentra en el Museo de Capodimonte en Nápoles.
							      Es de Guido Mazzoni y la hizo hacia 1492-1493. 
							      Imagen cedida por el Director del Museo de las Ferias de Medina del Campo, D. Antonio Sánchez del Barrio para esta página
Busto de D. Fernando de Antequera que se encuentra en el Museo de Capodimonte en Nápoles.
Es de Guido Mazzoni y la hizo hacia 1492-1493.
Imagen cedida por el Director del
Museo de las Feriasde Medina del Campo, D. Antonio Sánchez del Barriopara esta página

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16-09-09 - El infante D. Fernando escribió la Historia de Antequera en 1410.

Nacido en Medina del Campo, es hijo de Juan I de Castilla y de Leonor de Aragón, hija de Pedro IV el Ceremonioso.

El de Antequera, hermano del rey castellano Enrique III el Doliente. Rey de Aragón de 1412 a 1416, con él se introdujo, en Aragón, la dinastía Trastámara.

En 1395 casó con Leonor Urraca de Castilla, condesa de Alburquerque, hija y heredera del conde Sancho, hermano de Enrique II de Trastámara. Por herencia, poseía extensas posesiones en Castilla y una gran influencia sobre los asuntos del reino. Por esto, al morir su hermano el rey Enrique III (1406), desempeñó el cargo de regente durante la minoría de edad del hijo de éste, Juan II, junto con su madre, Catalina de Láncaster.

Fernándo de Antequera
Fernándo de Antequera. Francisco Gijón

De su matrimonio con Leonor de Castilla nacieron siete hijos: Alfonso, que sería rey de Aragón (Alfonso V); Juan, que también reinaría en Aragón (Juan II), Leonor que se casaría con el monarca portugués Duarte I.; María, que lo haría con Juan II de Castilla; Enrique, que moriría en 1445 como consecuencia de las heridas sufridas en la batalla de Olmedo; Pedro, que murió durante el sitio de Nápoles; y Sancho.

Con la muerte de su hermano Enrique III, Fernando se convirtió en regente junto con Catalina de Lancaster de su sobrino, el rey castellano Juan II. Realizó una brillante campaña contra los musulmanes en 1410, que culminó con la toma de la ciudad malagueña de Antequera, de donde surgiría el sobrenombre por el que es más conocido.

La regencia de ambos fue un período convulso, en el que se decidió repartir administrativamente el reino en dos mitades.

A Fernando le correspondió el territorio del sur, aprovechando el potencial castellano para renovar las hostilidades contra los musulmanes.

Así, tomó Antequera en 1410. La muerte sin sucesión de Martín I el Humano (1410) hizo que optara al trono junto con Jaime de Urgel. Fernando se vio apoyado por Benedicto XIII, gracias a la mediación de San Vicente Ferrer, y logró acceder al trono tras la sentencia del compromiso de Caspe, el 28 de junio de 1412.

Al enterarse de la noticia, el de Antequera se desplazó desde Cuenca a Zaragoza, donde juró los fueros y las libertades aragonesas. El 5 de septiembre de 1412 fue proclamado rey de Aragón.

Escultura Fernando de Antequera
Escultura Fernando de Antequera

Ya como rey, hubo de enfrentarse a la rebelión del conde Jaime de Urgel, al que derrotó e hizo prisionero. Se interesó por los asuntos de Sicilia y Cerdeña y buscando la paz con la iglesia, retiró la obediencia al papa Benedicto XIII, a quien tanto debía, tras ser depuesto en el Concilio de Constanza de 1416.

La oligarquía catalana le obligó en varias ocasiones a firmar acuerdos que limitaban el poder de la monarquía, como ocurrió en los años 1412-13, ante las Cortes de Barcelona, y 1413, ante la Diputación General de Cataluña. Al igual que sus antecesores, los asuntos mediterráneos ocuparon gran parte de la preocupaciones de su mandato. Logró pacificar Cerdeña mediante tratados con el vizconde de Narbona y con Génova. Intervino en Sicilia en apoyo de la reina viuda Blanca y en contra de Fadrique de Luna, hijo ilegítimo de Martín el Joven. También nombró a su segundo hijo Juan virrey de Sicilia, Cerdeña y Mallorca. En 1414, estableció acuerdos con el sultán de Egipto y el rey de Fez.

Fernando I abandonó la ciudad de Barcelona, molesto por haber sido obligado a pagar los impuestos generales. Pero, de camino hacia Barcelona tuvo que interrumpir su viaje porque su estado de salud empeoró.

No logró reponerse y el 2 de abril de 1416, Fernando I el de Antequera, fallecía la localidad barcelonesa de Igualada.

Su hijo Alfonso V el Magnánimo le sucedió en el trono catalanoaragonés

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16-09-09 - El Infante don Fernando escribió la Historia de Antequera en 1410

Fecha: 15 Septiembre 2009

Fuente: Ángel Guerrero

El 600 ANIVERSARIO DE LA CONQUISTA DE ANTEQUERA, por el Infante Don Fernando, el 16 de septiembre de 1410, representa no sólo una efemérides única para Antequera, sino una reafirmación de su importancia en la Historia de España, que Antequera contempla en su doble vertiente civil y religiosa, a cargo ésta de la Comisión “Antequera y Santa Eufemia 2010”.

Pero vayamos por partes y recorramos nuestra historia por las diferentes épocas.

Roma

Los Dólmenes de Antequera” del 4.500 a. JC., hacen que al llegar la civilización romana, por la abundancia de restos históricos, la llamen “ANTIQVARIA”. En las “villae” que construían para su reposo grandes guerreros o insignes políticos jubilados, existirían maravillas de la Arqueología romano-antequerana como “El Efebo de Antequera” o “La Venus de Antequera” y el “Nero Germánico”, entre un sinfín de obras. La importancia que cobró Antequera, se la dio el estar situada en el cruce de los caminos de Astigi, Hispalis, Corduba, Malaca y Granata: por Antequera pasaba la más importante Vía Romana de aquella época.

Tras los romanos vinieron los visigodos, que también dejaron muestras, y en el año 714 los árabes, que potenciaron al principio su importancia… siempre por la situación geográfica de nuestra tierra.

El decisivo 1410 y Don Fernando “El de Antequera”

En 1410, el Infante Don Fernando “El de Antequera”, nacido en Medina del Campo, tío y regente de Juan II, decide retomar la Reconquista, tras el final del último pacto con los Reyes granadinos, y escoge Antequera, precisamente por su situación. Al decidirse por Antequera, tras aparecérsele Santa Eufemia, nació el célebre, “Salga el sol por Antequera”, que en algunos ocasiones se completa con el “y sea lo que Dios quiera”.

La presencia en aquella Antequera de ejércitos y reyes para conquistar Ronda, Álora, Málaga, Vélez Málaga, Archidona, Loja, Santa Fe y, finalmente Granada, demuestra el mantenimiento de la importancia de la situación de Antequera, que perdura hoy al ser quizá la única ciudad española, con Madrid, con dos estaciones de AVE (la Antequera-Santa Ana, en pleno funcionamiento y la Antequera-Granada en vías de ejecución), además de ser el cruce de la Autovía Madrid-Córdoba-Antequera-Málaga con el de la Autovía Sevilla-Antequera-Granada, de 1992. Además de hablarse en la actualidad de un futuro aeropuerto y de grandes centros logísticos regionales y nacionales.

Recristianización de Antequera

Junto a todo lo expuesto, habría que destacar el carácter religioso inherente al DC Centenario, pues la Conquista de Antequera, se vio refrendada por la presencia junto al Infante, de los Obispos de Santiago y de Palencia, que presidieron la misa del Espíritu Santo en que se eligió a Santa Eufemia como Patrona, la espada de San Fernando, el Pendón de Baeza… lo que demuestra el fervor del Infante y su deseo de dar a Antequera su Patrona, en Santa Eufemia, lo que se celebró a lo largo del tiempo con una solemne procesión general a la que concurrían los cabildos eclesiástico y municipal, portando el alférez mayor el estandarte de la reconquista. Además de muchas bulas papales, a finales del siglo XVIII, el Obispo de Málaga, don Manuel Ferrer, obligó a que “el Patronato de la santa fuera reconocido en toda Antequera, incluso en los poblados del término municipal”.

En 1798 el Cabildo municipal de Antequera, proclamaba a la Santa, “Patrona universal, única y principal de Antequera”, según J. L. Repetto. Su biografía está recogida del ‘Diccionario de los Santos’, dirigido por los historiadores Leonardi, Riccardi y Zarri, obra donde solamente se recogen, con auténtico rigor científico, los personajes que la Iglesia Católica ha reconocido oficialmente como santos.

Este Diccionario de los Santos puede ser punto de referencia para estudiosos, profesores y cuantos tengan interés por una hagiografía seria, renovada y documentada”.

Con el tiempo, Antequera sumaría el Patronazgo de la Virgen de los Remedios, y ya en nuestro Siglo, el del Señor de la Salud y de las Aguas, en un “triunvirato celestial” que hace también distinta a nuestra ciudad como ciudad singular.

La recristianización de Antequera, daría lugar a grandes iglesias y conventos, singularidades como la Real Colegiata de Santa María, primer Renacimiento en Andalucía, el nacimiento aquí de la segunda Imprenta, por un sobrino de Antonio de Nebrija, o retablos barrocos impresionantes como el de la iglesia del Carmen o Nuestra Señora de los Remedios.

Alcaide y escudo

El conquistador Don Fernando “El de Antequera”, cuando daba a la ciudad Patrona, le dio también Escudo de Armas –león rampante, jarra de azucenas (homenaje a la Orden de la Terraza impulsada por Don Fernando, ferviente devoto de la Virgen) el castillo y las leyendas A.T.Q. y P. S. A.–, y, antes, Alcaide en la persona del que había sido su doncel, Rodrigo de Narváez.

De esta efemérides nace la singularidad de esta Antequera que, resumiéndolo todo, celebra ya con grandes fastos el DC ANIVERSARIO de su Conquista, bajo su lema “Antequera 2010” en su doble vertiente de Incorporación al Reino de Castilla y de su Recristianización con la designación de su Patrona. Participemos, por tanto, de esta efemérides única e irrepetible.

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07-10-17 - El Infante don Fernando: ‘Su fama fue subiendo con la Reconquista de Antequera’ en 1410

Escrito por Antonio J. Guerrero

Juan Ignacio Gutiérrez Castro
Juan Ignacio Gutiérrez Castro

Medina del Campo y Antequera tienen en común la figura del Infante don Fernando, para nuestra historia, “el de Antequera”. Con motivo de las Fiestas de Santa Eufemia y coincidiendo con el Centenario de El Sol de Antequera, estuvo la semana pasada en nuestra ciudad, ofreciendo tres conferencias entre el Colegio Público Infante don Fernando y el Instituto Pedro Espinosa.

Quedó de nuevo enamorado de esta bella tierra de Antequera, de la que espera que algún día estreche lazos de unión con Medina del Campo, lugar donde nació el Infante. Sobre su figura entre Castilla y León y Aragón, pasando por Antequera, nos detalla en estas páginas.

Se trata de Juan Ignacio Gutiérrez Castro (Cespedosa de Tormes, Salamanca, 1944) es general retirado de brigada de Artillería. Vive en Medina del Campo (Valladolid), está casado con María del Carmen González Sánchez. Tienen tres hijas y cinco nietos. Es maestre de la Orden de la Garra y el Grifo que fundara el Infante don Fernando ‘el de Antequera’, del que es gran conocedor y experto en su historia. 

El primer conferenciante del Centenario de El Sol de Antequera, vive en Medina del Campo, población donde nació el Infante don Fernando el 23 de noviembre de 1380. Motivo más que justificado para poder entrevistarle y destacar la relevancia de este personaje que marcó nuestro futuro desde el histórico 16 de Septiembre de 1410.

Antonio J. Guerrero y Juan Ignacio Gutiérrez Castro
Antonio J. Guerrero y Juan Ignacio Gutiérrez Castro

¿Qué relación tienen el Infante don Fernando con la Reconquista a principios del siglo XV?: “Forma parte tras la muerte del Rey Enrique III, Rey de Castilla y León, que estaba planeando la Reconquista. El Infante comienza tres años antes de llegar a Antequera, en la campaña de 1407. Tras conquistar dos pueblos, llegó  a Setenil y, en el invierno, tuvo que dejar la acción de guerra en la frontera, hasta 1410, que fue la famosa Reconquista de Antequera como nudo importante en el reino musulmán”. 

¿Por qué era entonces Antequera tan importante?: “Antequera estaba en medio de las comunicaciones entre Granada y Ronda, era un punto crucial para unir la frontera con la costa, en este caso con Málaga y de ahí la importancia como plaza militar importante en la reconquista”.

Una acción que tardó siglos. “Los musulmanes tardaron ocho años desde el estrecho de Gibraltar hasta el norte de la Península, y a los cristianos que se atrincheraron en el norte, les costó siglos por sus problemas internos, las epidemias hasta que culminaron en 1492 en Granada”.

El 16 de Septiembre de 1410 trae consigo muchos símbolos ante el Infante. “Eran insignias basadas en el aspecto religioso que ellos siempre llevaban, las dos fundamentales fueron la espada de Fernando III “El Santo” que estaba depositado en Sevilla, y el Pendón de San Isidoro que estaba en León.  Hay que entender que los obispos en aquella época eran fuerzas vivas dentro de los reinos, de ahí que hubiera dos presentes, el de Palencia y el de Santiago”.

¿Fue complicada la toma de Antequera?: “Sin lugar a dudas. La propia geografía de Antequera con una zona montañosa y la propia villa estaba en alto, unido todo a la complicación de estar rodeado de montañas es lo que más complicó la conquista de Antequera”. 

Uno de los legados que nos dejó el Infante fue el primer alcaide: “Normalmente en todos los sitios que se conquistaban, traía consigo nombrar al alcaide del pueblo, villa o zona que se ocupara, en Antequera se nombró alcaide a Rodrigo de Narváez, se le dio el estandarte y el escudo dentro de dicho estandarte”.

¿Quién era Rodrigo de Narváez?: “Un criado del Infante desde hace mucho tiempo, la confianza que tenia con él era tremenda, y creo que eso fue uno de los puntos de los cuales lo eligió para nombrar alcaide de Antequera”. 

Otro de los legados fue el que es hoy Pendón de la Ciudad: “No existía en ningún sitio, y de hecho las dos figuras que el Infante maneja que son capitales de provincia las plasma en el escudo, por un lado Castilla y León como reino que es quien conquista y por otro lado su jarra de azucenas por lo cual todos los actos de su vida están basados”. 

Y su Patrona: “Como bien sabes, era costumbre en los territorios reconquistados, celebrar una misa de acción de gracias y elegir a su patrono entre los santos del día, siendo elegida tras invocar al Espíritu Santo, Santa Eufemia”.

¿Pudo ser rey de Castilla y León?: “La lealtad que tenía el Infante hacia el Reino de Castilla y León era muy grande, de hecho al morir Enrique III (no olvidemos que  en la época de la reconquista de Antequera él era el regente del Reino, tenía tal lealtad que incluso al morir el rey hubo algunas voces que decían que él mismo se nombrara como Rey de Castilla y se negó en rotundo y ese mismo día nombró como rey a Juan II de Castilla, el rey niño de 2 años”. 

¿De dónde lo de ‘El de Antequera’?: “Su fama fue subiendo con la Reconquista de Antequera, hasta tal punto que los juglares empezaron a decir que el Infante don Fernando era aquel que había conquistado Antequera”.

¿Cómo era el Infante?: “Dice una de las crónicas que era fermoso, y eso dice muchas cosas, pero luego además le define católico, vagaroso (dice que la voz no era muy alta y que además era lenta)”.

¿Qué hizo tras recuperar Antequera?: “Lo primero que quiere hacer y lo dice él es ir a depositar la espada de Fernando III donde estaba normalmente, que era en la Catedral de Sevilla, en la estatua que había ya de Fernando III. Hace una entrada triunfal en Sevilla, primero en la catedral y luego hacia el alcázar donde la recibió su mujer Leonor Urraca”. 

Y después de Antequera: “La campaña de 1410 fue desgraciadamente la última, ya que  estando de asedio en Antequera, recibió noticias que el Rey de Aragón quería hablar con él, una vez acabada la conquista. Le expuso que tenía derecho a la Corona de Aragón, con lo cual se presenta como uno de los cinco que se presentan y la consigue. Mantuvo su nombre en el Reinado de Aragón y su nombre fue ‘Fernando I de Aragón?. Y en Aragón de hecho se le conocía como ‘Fernando I el de Antequera’”.

No es común que un monarca tenga el sobrenombre de una ciudad. ¿Qué cree que se debería de promover más en Antequera?: “Hay una cosa fundamental, que es dar a conocer a los antequeranos el hecho de la existencia del Infante don Fernando y su obra, iniciar por la niñez y seguir por la juventud con la explicación de todo lo que hizo el Infante don Fernando por Antequera”. 

Una curiosidad, ¿de dónde  le surge su pasión por el Infante?: “Cuando leí el escrito de datos históricos de su nacimiento en Medina del Campo y después toda su obra por Andalucía y por Aragón. Me reconforta cuando voy leyendo la historia de Castilla y León y de Aragón y llegan a este momento que estoy tan embebido que no encuentro para seguir trabajando en este tema”. 

Sin duda, una visión distinta del Infante don Fernando y una pasión desde Medina del Campo, ciudad con la que un hermanamiento con Antequera sería un reconocimiento a su hijo ilustre que inició la Antequera que conocemos hoy.

Más información, edición impresa sábado 7 de octubre de 2017 (pinche aquí y conozca dónde puede adquirir el ejemplar) o suscríbase y recíbalo en casa o en su ordenador, antes que nadie (suscripción).  

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02-04-2021 - Fernando I de Aragón

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D. Fernando de Antequera
D. Fernando de Antequera

Fernando I de Aragón (Medina del Campo, 27 de noviembre de 1380 – Igualada, 2 de abril de 1416). Llamado también Fernando de Trastámara, Fernando de Antequera, Fernando el Justo y Fernando el Honesto, fue infante de Castilla, rey de Aragón, de Valencia, de Mallorca, de Sicilia, de Cerdeña y de Córcega; duque de Neopatria y de Atenas; conde de Barcelona, de Rosellón y de Cerdaña; y regente de Castilla. Fue el primer monarca aragonés de la dinastía castellana de los Trastámara, si bien era Aragón (como el resto de los pretendientes al trono en el Compromiso de Caspe) por la rama materna, pues su madre Leonor de Aragón era hermana de Martín I de Aragón, llamado el Humano.

Fernando era hijo segundo de Juan I de Castilla y de Leonor de Aragón, hermana del rey aragonés Martín el Humano, y nieto, por tanto, del rey Pedro IV el Ceremonioso por vía materna, y del rey Enrique II de Castilla, por la rama paterna. Tras estos antecedentes, y dada la posibilidad jurídica de transmisión de la Casa de Aragón por vía materna, el derecho aragonés le otorgaba un rango preferente en sus aspiraciones a la corona de Aragón tras la muerte sin descendencia masculina de Martín I el Humano.

A pesar de que, dada su condición de hijo «segundón», el trono de Castilla fue ocupado por su hermano el futuro Enrique III en 1390, la escasa salud de este (padeció enfermedades como el tifus y la viruela, lo que le valió ser apodado el Doliente) y el hecho de que no lograra concebir un varón que heredara el trono, permitió que Fernando albergara esperanzas de llegar a obtener el trono castellano, como demuestra el hecho de que se casara en 1393 con su tía Leonor de Alburquerque, con lo que reforzaba sus derechos dinásticos en el caso de que su hermano falleciera. Sin embargo, el nacimiento de un heredero varón, el futuro Juan II, en 1405, un año antes de la muerte de Enrique III, acabó con las esperanzas de Fernando a ocupar el trono de Castilla.

Al morir Enrique III el Doliente, en 1406, estableció en su testamento que durante la minoría de edad de su hijo Juan II asumirían la regencia del reino su viuda y madre de este, Catalina de Lancáster, y su hermano Fernando.

Las desavenencias entre ambos corregentes, instigadas por parte de la nobleza, no tardaron en aparecer, por lo que llegan al acuerdo de dividir el territorio en dos mitades, correspondiendo a Fernando la zona meridional del Reino, que se extiende por los territorios situados al sur de la Sierra de Guadarrama hasta el reino nazarí de Granada, lo que le permitirá reanudar la guerra contra dicho reino que la muerte de Enrique III había paralizado.

Con la reanudación de las acciones militares contra el reino nazarí de Granada, Fernando logra tomar Pruna y Zahara de la Sierra, pero fracasa en la conquista de Setenil, tras lo cual es obligado por el Consejo de Regencia a firmar la tregua que por dos años había ofrecido el rey nazarí Yusuf III.

Tras el periodo de tregua, Fernando retoma la campaña granadina y conquista, el 16 de septiembre de 1410, la importante plaza de Antequera que le dará su sobrenombre más conocido.

En 1410, al morir su tío el rey Martín I de Aragón sin descendencia directa y legítima, Fernando presenta su candidatura a la sucesión del trono aragonés y, aunque en un principio se presentan hasta seis candidatos al trono y Fernando no es de los más favorecidos, la caída en desgracia de Luis de Anjou (que no pudo responder a las peticiones de ayuda militar de sus partidarios debido a la lejanía de Nápoles) impulsó su candidatura, que se convirtió en la más potente junto a la de Jaime de Urgel.

Fernando, que contaba con un gran poder económico (su red de señoríos era enorme), un sólido prestigio militar y el ejército castellano a su disposición, contó con el apoyo de la familia valenciana de los Centelles, de la familia aragonesa de los Urrea y de una parte sustancial de la burguesía barcelonesa. Esto, unido a los errores de Jaime de Urgel, entre ellos la conspiración para asesinar al arzobispo de Zaragoza, García Fernández de Heredia, y al apoyo tanto de Benedicto XIII, así como de su confesor, Vicente Ferrer, inclinarán la balanza hacia la candidatura de Fernando, que será refrendado, el 28 de junio de 1412, en el llamado Compromiso de Caspe al ser proclamado rey de Aragón y de los demás estados de la Corona de Aragón.

Tras realizar el juramento completo como rey el 3 de septiembre ante las Cortes de Aragón reunidas desde el el 25 de agosto de 1412 en Zaragoza, donde varios de sus antiguos rivales para ocupar el trono, como Alfonso de Gandía, Fadrique de Luna y Juan de Prades, le rendirán pleitesía, se dirigirá a Lérida, donde representantes de su gran rival, Jaime de Urgel, le rinden vasallaje, a cambio del ducado de Montblanc y de la concertación de un matrimonio entre sus hijos Enrique e Isabel.

A continuación, Fernando I se dirige a Tortosa para entrevistarse con su gran valedor Benedicto XIII quien, el 21 de noviembre de 1412, le invistió como rey de Sicilia, Córcega y Cerdeña a cambio del apoyo real en la disputa que Benedicto mantenía con los otros dos papas que simultáneamente gobernaban el orbe cristiano: Gregorio XII y Juan XXIII, en pleno Cisma de Occidente que dividía a la Iglesia Católica.

El 19 de noviembre, Fernando convocaba las Cortes catalanas con objeto de jurar sus usos y costumbres; el 15 de diciembre fueron convocadas, pero no concluirían hasta el 31 de agosto de 1413, debido a la necesidad de sofocar la revuelta de Jaime II de Urgel iniciada en la primavera de este último año; el inicio de las de Valencia se había previsto para el 15 de abril de 1413, pero la sublevación de Jaime II y la coronación en Zaragoza (que se celebró en 1414) impidió su inicio. Con la ayuda de todos los estamentos de la Corona sofoca la revuelta y sitia al conde de Urgel en el castillo de Balaguer, que es tomado el 31 de octubre, tras lo cual el antiguo pretendiente al trono de Aragón fue despojado de todos sus títulos y desterrado. En 1413 propondría a las Cortes catalanas realizar la primera compilación de las Constituciones.

Según una interpretación tradicional, en las Cortes que había convocado en Barcelona, Fernando I tuvo que ceder al denominado pactismo catalán, doctrina que limitaba la autoridad real a favor de las Cortes y de la Generalidad de Cataluña. Este movimiento, encabezado por Joan Fivaller, manifestaba que privilegi atorgat tollent ley paccionada de dret, non val y que privilegi atorgat contra ben publich es nul, por lo que estaban «Decididos a darle antes su vida que la libertad». Sin embargo, todo el presunto «caso Fivaller» o «asunto del vectigal» y la elaboración a partir de este de una teoría del pactismo catalán está considerado actualmente como un relato mítico. En primer lugar porque se trataría en todo caso de una reclamación del municipio de Barcelona y no de la Generalidad de Cataluña, y las quejas de las localidades ante el rey eran habituales tanto en Barcelona como en otros municipios, y en segundo lugar, porque un análisis exhaustivo de la documentación, efectuada por Ramón Grau, revela que lo relatado ya desde los cronistas del siglo XV (en obras de gran componente literario, como la biografía del rey Fernando de Lorenzo Valla) es completamente inexacto, al no haber ni siquiera documentación acerca de una disputa entre el municipio y el rey.7 Además Fernando nombró a Fivaller albacea de su testamento, que otorgó el 10 de octubre de 1415 en Perpiñán.

Tras eliminar o neutralizar toda oposición interior, Fernando I se dirigió nuevamente a Zaragoza, donde será coronado en 1414 en una ceremonia que partía del Palacio de la Aljafería y llegaba a la La Seo, tras lo cual dirige su atención a la política exterior.

Fernando I de Aragón reinó poco tiempo; a pesar de ello, en los aproximadamente tres años y nueve meses que duró su gobierno (teniendo en cuenta, además, que la revuelta del conde de Urgel le mantuvo ocupado en sofocarla hasta el 31 de octubre de 1413) reorganizó la Hacienda y saneó la economía y la administración de la Corona. Trabajó en la seguridad ciudadana, intentó impedir las persecuciones contra los judíos y procuró luchar contra la corrupción. También emprendió una reforma de los gobiernos de los municipios buscando una mayor participación de sus representantes. En cuanto a las instituciones políticas, no introdujo cambios estructurales en la organización de la Corona, sino que mantuvo el sistema anterior, procurando que el rey participara como un elemento más integrado en los organismos de gobierno establecidos, lo que contribuyó al fortalecimiento del poder regio. Su gran logro en este ámbito fue restablecer el orden tras el inestable periodo del Interregno.

También apoyo a los mantenedores de la Gaya ciencia, con 40 florins anuales y por la regla de su elecciones

Normalizó la situación interna de Sicilia con el nombramiento en 1415 de su hijo Juan como virrey de Sicilia, logrando acabar con la guerra civil que desde el fallecimiento de Martín el Joven enfrentaba a la viuda de este, Blanca I de Navarra, con el hijo ilegítimo de aquel, Fadrique de Luna. También orientó a su hijo Juan hacia el Nápoles, proponiendo su matrimonio con la reina Juana, proclamada a la muerte de su hermano Ladislao I de Nápoles el 6 de agosto de 1414, pero el enlace no prosperó y Juan acabó casando con Blanca. Al resto de los llamados por Don Juan Manuel «infantes de Aragón», Enrique, Pedro y Sancho los situó como grandes maestres de las órdenes militares de Santiago, Calatrava y Alcántara; por su parte, las infantas de Aragón María y Leonor acabaron siendo reinas consortes de Castilla y de Portugal respectivamente. Además, como perteneciente al linaje de Trastámara, Fernando I tenía grandes patrimonios en Castilla, donde era también regente, lo que le permitió de facto gobernar en ambas Coronas, ya que no renunció a la regencia castellana tras alcanzar el trono aragonés.

En la cuestión del Cisma de Occidente, se desvinculó muy pronto de Benedicto XIII (el papa Luna o antipapa) e intentó que renunciase al pontificado, para lo cual se reunió con él en Morella (1414) y en Perpiñán (1415). Tras la decisión tomada en el Concilio de Constanza, reunido el 5 de noviembre de 1414, que destituyó a los tres papas, y la entrevista que Fernando I tuvo con el emperador Segismundo, el rey de Aragón decidió contribuir a poner fin al Cisma dejando de apoyar al papa Luna, lo que permitió que la Corona de Aragón volviera a ocupar el centro de las decisiones en el ámbito europeo y recuperara su posición al frente de la política en el Mediterráneo.

Aseguró la continuidad de la monarquía, aspecto que tantos problemas había causado con la muerte sin heredero de Martín I el Humano, nombrando a su primogénito Alfonso heredero real.

El 14 de marzo de 1416 enfermó en Igualada,8 donde fallecería el 2 de abril del mismo año.

De su matrimonio con Leonor de Alburquerque tuvo siete hijos:

* Alfonso el Magnánimo (1396 – 1458), su sucesor en el reino de Aragón, con el nombre de Alfonso V, y rey de Nápoles, con el nombre de Alfonso I
* Juan el Grande (1398 – 1479), rey de Aragón y de Navarra con el nombre de Juan II
* Enrique (1400 – 1445), Conde de Alburquerque, duque Villena. Gran Maestre de la Orden de Santiago
* Sancho (1401 – 1416). Gran Maestre de la Orden de Alcántara.
* Leonor (1402 – 1445), que se casó con Eduardo I de Portugal
* María (1403 – 1445), que se casó con su primo Juan II de Castilla
* Pedro (1406 – 1438), IV Conde de Alburquerque y duque de Noto

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