21-01-09
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Una visión de Ysabel la Católica.
Conmemoración del V Centenario
Isabel la Católica
protagonista de la Historia
Sras. y Sres.
Conciudadanas y conciudadanos...
del mundo
Cuando hace unos días,
mi amigo José Valdunciel, como presidente de los Caballeros de
la Hispanidad, me invitó a dar una conferencia, sentí
una abrumadora sensación de responsabilidad, acompañada
de cierto temor por aceptar este honor. Se trataba nada mas y nada menos,
que hacer una disertación de este singular personaje, profusamente
estudiado por expertos historiadores, cronistas, legados pontificios,
especialistas, moralistas, teólogos, hombres notables y caballeros
y detractores imperturbables.
A decir verdad, Isabel
la Católica es una de las piezas claves, sin duda, de la Historia
de la Humanidad. También de la nuestra, con proyección
actual. Unión de Reinos, soberanía unificada y administración
diversificada. Y, sobre todo, madre de la comunidad de pueblos hispanos,
que como José Vasconcelos dijo, aquí, forman parte de
esa raza cósmica de plena vigencia, en esta plural y compleja
sociedad actual.
Ella, a pesar de que
El mundo, el Ser y la Historia se rigen por un tiempo, que les
es propio, en el que podemos, sin duda, intervenir de modo creativo;
pero que nadie domina por completo, tuvo, no sólo protagonismo
con la formación de un Estado moderno, autoritario y plural;
sino también, estuvo inmersa plenamente en la obra mayor,
tal vez, de la Historia, como dice Unamuno, en crear razas históricas,
que no tienen que ver nada (a las de selección puramente étnica,
productos también de la evolución natural), y dar a los
pueblos personalidad diferenciándolos, y preparar así
la integración futura, la universal, de la familia humana, bajo
el padre común. ¿Qué podría yo añadir
a todo esto?.
Aquel temor, se fue disipando
cuando, pensando en Ella, me di cuenta que, por encima de todo, es un
personaje salido del pueblo y que vivió para el
pueblo. Es verdad que en una sociedad conservadora, establecida en los
deberes más que en los derechos, y montada sobre la gran nobleza.
Fue ciudadana de su tiempo y le transcendió.
Voy a hablar de ella
partiendo de mi vocación de compromiso social, que me llevó
a la aventura de ser testigo de culturas muy dispares. Y
ahora, en la madurez de mi vida, en palabras de Unamuno, con la esperanza
de que Las naciones,en efecto, laborioso producto histórico,
han de morirse tarde o temprano y espero, creo y deseo, mucho antes
de lo que nos figuramos. Las sobrevivirán de un modo o de otro
los pueblos, su imperecedera sustancia. Y la integración
cada vez más compleja, marcada por las nuevas técnicas.
No se puede desligar
su vida , de su religiosidad, basada en una fe cristiana, en un Estado
confesional medieval. Vamos a hablar, por lo tanto en clave de fe.
También, no nos engañemos, ante una indiferencia, muy
generalizada en nuestras tierras, hacia su reina.
Y lo que es más
grave, con un desprecio manifestado: o bien en una complaciente ignorancia,
que se sonríe de quienes defienden su buen nombre; o lo que es
peor, de mala fe, acompañada con frecuencia, de datos malintencionadamente
interpretados en tiempo y forma. Incapaces de la objetiva comprensión
de los hechos históricos. Maniatados a sus prejuicios prefijados
de antemano.
Como botón de
muestra un fascículo reciente de divulgación histórica
de cierto diario de tirada nacional, con colaboradores novelistas, historiadores
que hablan de manera simplista de la Reina Isabel, poco más o
menos como la usurpadora. Flaco favor hacen a la creación de
una opinión rigurosamente objetiva, que será la que nos
libre de planteamientos adulterados de nuestra Historia y a ser más
dialogantes en el conflicto creado en nuestro Estado de Autonomía.
De ello hablaremos mas adelante...
Sinceramente, confieso
que yo mismo, de alguna manera, pertenecí a ese ejército
de indiferentes; pero también, es verdad, que de un tiempo acá,
le descubrí en su legado, defendido por la mayoría de
los aquí presentes: un Palacio y Sitio Histórico cuyos
restos arqueológicos han sido para mí, su mejor testimonio.
Y en la comunidad viviente de pueblos hispanoamericanos de plena vigencia
en el concierto de las naciones.
Al margen de credos y
creencias, Isabel la Católica, tiene que ser reconocida como
pieza clave del cambio del Medievo al Renacimiento. De la edad antigua
a la Moderna. Protagonista de un descubrimiento que cambio el mundo.
Y de una Misión que conmocionó los cimientos
de una sociedad asentada sobre un orden social de civilización
primitiva, agraria, ganadera y feudal. Y una aculturación escolástica
sui generis, entretenida y enrevesada muchas veces en disquisiciones
vanas; lejos de las simples verdades evangélicas; pero de consecuencias
fatales. Inquisición, guerras justas... etc.
Porque, si grande es
su persona, como dechado de virtudes y valores, (y esto ha dado lugar
a una legión de intrépidos admiradores dispuestos, a pesar
de todas las incomprensiones, a ensalzarla), mucho más es el
papel que ha protagonizado en la Historia. Esta admirable mujer, que
supo conjugar su papel de reina con su creencia de creyente, proyectó
hacia la historia una obra que es el mejor testimonio de lo que fue,
o pudo ser, su vida, sea o no reconocida su santidad. ¡Qué
más da para su humildad! ¡Gloria efímera! diría
ella, consagrada toda su vida para seguir los caminos de la perfección
cristiana, marcada por su confesor en medio de los avatares de una complicada
existencia, destinada a realizar su sino de marcado carácter
católico universal.
Y aunque parezca mentira
en esta aventura cuasi-divina, a Medina le tocó jugar un papel
importante por su especial vinculación a la valiente intervención
creativa, lúcida y generosa de ELLA, respondiendo con claridad
a las llamadas de su sino particular, bajo los impulsos de una religiosidad
plena de catolicidad y en uso pleno de responsabilidad de su poder soberano
ante los retos político-económicos de su tiempo.
Dice Ortega y Gasset
que las circunstancias forman parte del yo. ¿Cuáles fueron
las que fraguaron el alma de Isabel?
Nació el año
1451 en Madrigal. Padre Juan II de Castilla, hija de segunda esposa,
hermanastro de Enrique, Príncipe de Asturias. Su Madre Isabel
de Avis. A Lancaster debe su línea educacional y alma plasmada
de las grandes reinas portuguesas de esa casa
Vivió en Arévalo,
y con MADRIGAL aparecen en la reina como algo propio. Su alma desarrollada
al abrigo de la austeridad castellana de nuestras tierras. AQUÍ
estuvo durante sus primeros años en la inmensidad de sus estepas,
donde se confunde el cielo con la tierra, pasto seguro de inmortalidad.
Donde fraguaron sus almas personajes universales como Sta. Teresa y
S. Juan de la Cruz. ¿Qué de particular sería que
ella fuera un dechado de humildad, de sencillez y de fortaleza, de amplitud
de miras, escudriñadora de misterios y generosa...?
Todo era natural cuando
de ella se trataba. Leal a las cuestiones de estado. Firme y creyente
a machamartillo. Dotada de esa sensibilidad religiosa que le hacían
tener una visión especial para discernir y dar respuesta a esa
serie de signos que se le interpusieron en el camino de su vida, como
llamadas de su sino, que le llevaron a un destino que supo perfectamente
realizar.
Los franciscanos en Arévalo,
junto a los jerónimos, le inculcaron la virtud de la pobreza.
Vivió siempre austeramente; pero representó el papel de
la soberanía con suntuosidad.
Murió su padre
cuando tenía tres años. En la línea sucesora después
de Enrique y Alfonso. Si morían sin descendencia, sería
reina Isabel, según Testamento, y que es como ley Fundamental.
La descendencia ilegítima
de Juana la Beltraneja fue motivo de discordias y disparates, que dieron
lugar a oscuras intrigas, entre los señores de aquellos reinos.
Ella, con el señorío
de Cuéllar y rentas de Madrigal hasta el millón de maravedíes.
Rencillas medievales protagonizadas por Pacheco, el Marqués de
Villena, Carrillo, los Mendoza, los condes de Haro, de Alba, los Pimentel,
etc. Intrigas entre dinastías que querían repartirse los
reinos. Intereses pontificios. Luchas de religión, las llevadas
a cabo contra su persona, etc. etc... Una vida azarosa.
Isabel, personalmente
escogió el camino de la perfección cristiana. Vinculada
desde su niñez estrechamente al espíritu franciscano y
al agustiniano de los Jerónimos, protagonizada por su confesor,
Fernández de Talavera. Este fue consejero en todas sus actuaciones
acomodaticias a los compromisos de los tres poderes, que ella como reina
tenía que respetar. Con la Iglesia, personificada en el papado;
con la Monarquía, encarnada por ella como legítima sucesora;
y con la economía dependiente de los señoríos.
Si difícil es
servir a dos señores, como dice el Evangelio, ¿qué
podríamos decir ante esta triple responsabilidad, desde una actitud
personal de la perfección cristiana? No es extraño que
en su actuación haya habido grandes y heroicos aciertos, y también
errores fruto de esa dependencia como se ha llamado en decir por razones
de Estado.
Pero volviendo al principio.
Fue necesario toda una vida de entrega para realizar su destino y llegar
al encuentro supremo con el SER
Consiguió
cual Virgen María
que su mirada en ella Dios fijara
-- y de pueblos hispanos, la comunidad
en el Palacio Real engendrara
Castellana, casona austera
rastros de ella casi no quedan
pero la inmortalidad
como sitio histórico nos lega
Tratemos brevemente de
enmarcar donde se desarrolló su vida.
Todo, fruto de un proceso
humano completamente natural. Como ella nos dice, fundado en tres pilares.
La vinculación
afectiva de la Reina con Medina, no puede dudarse, pues se trataba del
primer trozo de tierra castellana, que pudo decir Isabel que era suyo.
Siempre le acompañó esa vivencia durante toda su vida,
que le hizo decir: Holgárame mucho, que Dios me diera tres
hijos, de los cuales el primero rey, arzobispo de Toledo el segundo,
y el tercero escribano de Medina. Monarquía, Iglesia y Ferias,
las tres apoyaturas de la prosperidad.
Difícil equilibrio
para un personaje que cifró su vida en los caminos de la perfección
evangélica. En donde no cabe servir a dos señores, como
nos dice el Evangelio. A Dios y al Dinero.
El éxito de su
vida fue, sin duda, ser siempre FIEL A SUS CREENCIAS, en medio de los
errores de esa época, y a un fluido diálogo con Dios a
través de los acontecimientos, que consideraba como señales
de su sino. De este menester, logró tener el privilegio no sólo
de ser protagonista de una historia humana; sino también, y sobre
todo, de haber logrado uno de esos contactos del Ser con el mundo, que
hacen Historia. Me refiero a la irrupción en el tiempo de la
comunidad de pueblos en igualdad de derechos, fruto de este diálogo
con su Dios. Y reflejado en su testamento y, sobre todo, Codicilo.
Mujer que, con más
aciertos que desaciertos, y con una actuación personal sometida
a los cánones de su confesor, participó de los errores
de su tiempo, que son Historia, y supo ser protagonista de la misma.
Difícil situación para una conciencia escrupulosa al servicio
de los tres señores en los que fundó su vida
En una Iglesia en plena crisis de aculturación de la fe:
Un clero corrupto donde
eran frecuente los adulterios protagonizados por obispos y abades. Una
sociedad que, llamándose cristiana, volvió a admitir la
esclavitud como cosa natural. Hasta el mismo papado los tenía.
Una nobleza enzarzada
en intrigas de la más vil especie. En donde la traición,
los intereses personales priman sobre los del pueblo. Una serie de reinos
unidos por la fe, abrumados por la presencia de moros y judíos.
Y una economía
que no llegaba a ser ni mercantilista. Sufragada por las rentas de los
abadengos y señoríos.
Los poderes de la Iglesia
y del Estado confesional se fundieron y se convirtieron en un Papado
no ajeno a los intereses temporales, en un Estado que utilizaba a la
Iglesia para los suyos, como fue la Inquisición. La Reina, como
consecuencia de su actuación consiguió lo que desde
los tiempos apostólicos la mayor parte de las experiencias del
siglo XVI carecen de precedentes. La Iglesia se había alineado
en un contexto cultural. Ni el mismo paso de los semitas a helenos,
y a helenizados, había llegado a significar una revisión
tan absoluta. Luego, a partir del siglo V, la expansión del cristianismo
dejó de ser misional, identificándose con la conquista
y asimilación de los bárbaros.
Isabel vivió esta
época y fue protagonista de ese cambio. Practicó la conquista
de los bárbaros como fiel conservadora y terminó por
la misión, que vino a constituir para ella una obsesión.
Y liberalización.
La misión,
la mayor de las construcciones del siglo XVI , debe contemplarse en
un plano superior al estricto de la historia religiosa, porque el hombre
es un todo, porque nada es independiente de nadie, y porque lo esencial
se sitúa a nivel de diálogo, aceptado o rechazado con
el SER SUPREMO. En este diálogo tuvo un protagonismo especialísimo
la REINA ISABEL.
Y el encuentro con el
hombre americano, que tan mal coordina con el mediterráneo
centrismo de las cosmologías medievales, ofreció muchos
elementos de reflexión a los turbados espíritus europeos
de la época de la crisis de conciencia, y de esta proantropología
surgió una comunidad de pueblos y el principio del derecho de
gentes. El padre las Casas, el Padre Vitoria...
Su alma fue moldeada
desde su nacimiento para este Protagonismo de la Historia.
Tolerancia con la debilidad
humana, no tuvo inconveniente en admitir en sus corte a los hijos bastardos
y sacrílegos para ser educados y dotarles de prebendas. Y rigor,
a veces extremo, en la aplicación de la justicia, que le causo
algún serio disgusto, al impartirla en graves resoluciones por
razones de Estado, que es lo mismo que decir por fidelidad o lealtad
a los errores de la época. Llena de humanidad, en medio de una
sociedad pobre, fundada sobre la alta nobleza, abriendo pasos hacia
la modernidad renacentista, y viviendo los últimos estertores
del oscurantismo medieval. Tenaz en la consecución de sus objetivos,
cuando estaba convencida de su legitimidad. Respetuosa con la autoridad
establecida. Austera en su vida personal, y suntuosa en la de la representación
de la monarquía, como exigía aquel orden teocrático
del medievo. El rey era el representante de Dios y el encargado de que
sus súbditos caminaran por el buen camino. Equilibrio emocional,
como consecuencia de una ascésis de los sentimientos, en un medio
muy difícil que le tocó vivir. Hija de loca y madre de
loca.
Protagonista de la historia
de España
Pero lo importante es
que fue la creadora de un Estado unido AUTORITARIO, no absolutista,
basado en el respeto de los fueros de los pueblos bajo una única
soberanía, Esta síntesis es la genialidad de unos reyes.
Oportuna para los tiempos que vivimos en los que está en crisis
la concepción de esta Unidad, seguramente por haber tratado de
borrar de nuestra memoria histórica colectiva, los orígenes
de ELLA. Recordemos que Si Medina fue la primera tierra propia,
Asturias el primer señorío colocado bajo su obediencia.
Esta adhesión del principado fue seguida muy de cerca por la
del señorío de Vizcaya y la provincia de Guipúzcoa,
que tuvieron gran transcendencia en los acontecimientos que siguieron,
cuando Pacheco, al comprobar que la princesa se le escapaba de las manos,
quiso deshacer lo hecho en Guisando; pero el Principado y Vizcaya no
sólo se negaron a obedecer, sino que reafirmaron su fidelidad
a los jóvenes príncipes.
Por otra parte, la contribución
de vizcaínos y asturianos, gente arriesgada sin duda, en las
empresas de los Reyes Católicos, es proporcionalmente mayor que
las que corresponde a su tamaño y calidad de sus habitantes.
El señorío de Vizcaya y el Principado, constituían
grandes reservas para el patrimonio real, y sus habitantes se sentían
moradores de una tierra libre sin jurisdicciones señoriales interpuestas,
ya que en ella rey, príncipe y señor coincidían
en las mismas personas...
Tema para reflexionar
desde esta tierras de Medina, de la ancha Castilla sin fronteras y en
cuyo escudo reza "Ni el REY oficio ni el Papa beneficio",
primer realengo de la Reina Isabel forjadora de una unidad en la pluralidad
de pueblos.
En este Centenario, bueno sería emplazar un capítulo especial
que se materialice en un diálogo con la historia, para estos
temas tan actuales desde la exaltación a una Reina, para que
contribuya al reencuentro de todos los pueblos de la hispanidad con
personalidad propia. En aquel entonces asentado en la unidad de la fe,
que tantos sinsabores le produjo, y a situaciones difícilmente
comprendidas y justificadas para nuestra mentalidad.
Isabel, su alma
al fin de su vida
La reina murió en Medina
La Hispanidad nació al alba
(Godofredo Garabito)
Pero hoy día,
conmemoramos, ante todo, el 496 año de la muerte de una madre,
y del nacimiento en el encuentro supremo con su Creador, de una comunidad
de pueblos, la Hispanidad. Ésta, hoy, ya tiene una larga historia,
fruto de la transfusión de una sangre, de una vida y de una fe.
Pero, también,
de una conquista y de una misión isabelina, como correspondía
a esta Reina que vivió a caballo entre dos épocas
de la Historia. Transición de una conquista de los bárbaros
para la fe, al de la misión, donde los derechos de los indígenas
americanos empezaron a ser respetados.
Vehículo de una
misma cultura. Ésta, a través de su historia, ha hecho
que el lenguaje español se haya ido convirtiendo en uno de esos
analíticos modernos, apropiados para una evolución cultural
común. En contraposición a los sintéticos, primitivos,
incapaces de servir de vehículo de los nuevos conocimientos.
Actualmente, el día
26 de Noviembre, debiera convertirse como símbolo y trampolín
de la conmemoración de ese ejército de soldados de la
paz, que como Bernal Díaz del Castillo, el Vasco de Quiroga,
Cristóbal Olea, Las Casas, y tantos otros, llevaron a esas tierras
el espíritu de la misión isabelina, que alcanzó
su cenit en su muerte, con la promulgación de su Testamento y
Codicilo.
El doce de Octubre celebramos
el descubrimiento de América. Sobre todo, como una conmemoración
sesgada de una acción conquistadora, consecuencia
de una política económico-religiosa de aquel tiempo, que
presidía el desarrollo de los pueblos del medievo hasta su contacto
con los pueblos indios. Con el tiempo, esta fecha se convirtió
en la exaltación con cierto orgullo autista de una
raza, en fiesta de la Hispanidad y, finalmente, se ha perdido como una
fiesta indefinida nacional, de un pueblo, que, como decía Rooselvet
en Discurso a los americanos, ha hecho lo que ningún
otro; descubrir un mundo y ofrecérselo a Dios... muy distinta
a la de otros pueblos conquistadores, que matan y esclavizan razas,
como han hecho los franceses, los ingleses y nosotros mismos con los
indios en Norteamérica, y como esta haciendo los ingleses en
la India
Así, la acción
histórica queda desfigurada, como si sólo hubiera sido
una conquista. El 26 de Noviembre debiera ser el de reivindicación
de una acción misional isabelina, que con su testamento
y codicilo dio lugar a esa raza histórica, capaz de formar una
comunidad de pueblos (obra suprema de la Historia), al contacto con
América y no con África (simbiosis entre la india americana
y el hispano).
Fue el inicio de la empresa
creadora de la personalidad de esos pueblos, diferenciándolos,
a través de un camino, que se hace al andar. Fase
histórica de la evolución preparatoria de la integración
futura en la gran familia humana bajo el padre común. Isabel
con su muerte, Testamento y Codicilo, nos legó una larga marcha
hacia una nueva Unidad de pueblos en la diversidad. Objetivo a conseguir
en la Historia con mayúscula, semejante al que consiguió
llevar a cabo en España siendo reina de Castilla. Una unidad
del Estado, bajo una soberanía única, respetando las singularidades
de los reinos y pueblos de España.
Estos dos rasgos esenciales
de esta integración, tienen una remarcada actualidad, política
y social. Unidad y pluralidad.
Son dos movimientos paralelos
de la historia que van creciendo juntos en la aventura humana, buscando
un encuentro en esa gran familia del concierto de naciones. Este proceso,
muchas veces difícil y complicado, hasta en casos dramático,
es el precio de identificación de la personalidad de los
pueblos como sustancia eterna de la historia; y, al mismo
tiempo, de integración en grandes comunidades que son de máxima
actualidad. Estas son las razas históricas plurales (cósmicas),
supraétnicas. Hoy día podíamos hablar de las nuevas
que están forjándose alrededor de Internet, como embrión
futuro de su sistema nervioso...
El camino ha ido sembrándose
con las especulaciones más diversas, dando lugar a la historia
del pensamiento. De los primeros balbuceos de la cosmogonías
antiguas, el resurgir del helenismo, pasando por el problema de los
universales escolásticos, nominalismo del medievo, del idealismo
alemán hasta el del pragmatismo anglosajón. Y con la aportación,
como constante histórica, del realismo vitalista del pensamiento
español. Séneca, el padre Vitoria, Las Casas, Suárez,
Unamuno, Ortega, Aranguren, Zubiri...
Pues bien, una de estas
mayores obras de la historia, a las que se refiere Unamuno, es con todo
derecho la Hispanidad. Y ésta, nació y comenzó
su andadura en el Sitio Histórico, donde estuvo enclavado el
Palacio Testamentario de Medina del Campo. Por lo tanto, este SITIO
Histórico, como tal, forma parte auténtica del Patrimonio
histórico universal de la Hispanidad y de la Humanidad,
cuya reivindicación no nos cansaremos de repetir.
Y me atrevo a lanzar
desde aquí, ante esta asociación defensora a ultranza
del Palacio, una reivindicación histórica. ¡Una
vez más!, la proclamación del Sitio Histórico como
bien cultural. Y, para que sirva de referencia, la instauración
de la fiesta del 26 de Noviembre como día de exaltación
de la gran Misión isabelina con mayúscula, creadora de
la comunidad de pueblos hispanos, obra realizada por la entrega generosa
de un ejército de hombres a la conquista espiritual de los
justos títulos más que de conquistadores, los cuales
la Reina Isabel en su Testamento y, sobre todo, en su Codicilo sancionó.
................. Muchas
gracias.
Conferencia de Jesús
Rojo en la conmemoración del 496 aniversario de la muerte de
Isabel la Católica.