Palacio del Almirante:
Data del
siglo XVII y fue levantada sobre las antiguas casas de los Enríquez, Almirantes
de Castilla, por el Marqués de Tejada de San Llorente, don Francisco Antonio
Velandia y Aguarto y a su esposa doña Petronila Nolasco de Araciel Dávalos
y Sotomayor, grandes terratenientes.
Mayordomo en
la construcción de la Capilla de
Nuestra
Señora de las Angustias,
debida a Churriguera y sita en la
Colegiata de
San Antolín.
Aquel arquitecto
del siglo XVIII, tuvo parte en la construcción de este palacio, del que
se conserva la parte noble de este edificio principal y asimismo las portadas
de piedra blanca y el patio, se conservan columnas con capiteles-zapata adosadas
al muro de cerramiento. Se penetra al
patio por dos monumentales portadas dando entrada al patio descubierto; tiene
una torre en el extremo y está el edificio construido en ladrillo.Tiene un interés
singular por su disposición en el plano; la puerta principal del edificio
no da a la vivienda directamente; dos monumentales portadas dinteladas de idéntica
factura y ricas en molduras están dispuestas en ángulo recto, formando
el esquinazo de la calle del Almirante y el ángulo callejero (desaparecido
hacia 1841) que desde las Cuestas se unía con el llamado de Coches. Ambas
portadas presentan decoración a base de grandes orejeras, pilastras cajeadas
en los lados rematándose en la parte superior por sendos escudos coronados
y cuartelados en cruz con las armas del marquesado de Tejada, rodeadas por numerosos
elementos simbólicos y representativos: Cruz de Malta, banderolas, roleos,
rostros y dos querubines junto a la puerta del escudo. En los flancos
del cuerpo superior aparecen aletones y en los extremos, así como en el
remate triangular superior, bolas sobre pedestales. Las puertas darían
acceso, originariamente, a un jardín de entrada.
A la parte de
la vivienda se accedía primitivamente por una escalera, hoy reformada,
situada junto a la torre. Otra, ya desaparecida, estaba situada en el fondo del
patio, lado izquierdo, cubierta por una falsa cúpula, en cuyas perchinas
aparecían rameados de talla profunda que podrían fecharse en el
primer cuarto del siglo XVIII.