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23-05-22 - El curioso origen de 'gilipollas': esta es la historia detrás de uno de los insultos más populares del castella4o

En la actualidad existen dos versiones para explicar el origen de este término

Una mujer levantando su dedo corazón

Una mujer levantado su dedo corazón

La Real Academia Española (RAE) define el término 'gilipollas' como un adjetivo malsonante que se utiliza en España para hacer referencia a una persona necia o estúpida. A pesar de que se trate de un insulto de uso cotidiano, su origen se remonta hasta el siglo XVII. Concretamente hasta los tiempos en los que Felipe III reinaba en España, donde comenzó a utilizarse este insulto para referirse a aquellas personas que no destacaban precisamente por su inteligencia. Todo ello por uno de los hombres de confianza del monarca, quien acabaría pasando a la historia por aportar al castellano este insulto tan popular en nuestros tiempos.

Baltasar Gil Imón de la Mota era, tal y como recoge la Real Academia de la Historia, el consejero de Hacienda de Felipe III. A pesar de que el rey le definió como “el más docto, discreto, informado y prudente ministro" que conoció a lo largo de su vida,pues llegó a salvar al país hasta en dos ocasiones de la bancarrota, este juez nacido en Medina del Campo ha pasado a la historia como alguien necio. Todo ello a través de dos versiones que, si bien podrían ser leyendas urbanas, son las que se atribuyen al nacimiento de uno de los insultos más famosos del castellano.

La historia de Gil y sus pollas

Según la primera de estas dos historias, Baltasar Gil Imón de la Mota tenía tres hijas que llegaron a ser amonestadas por un alguacil e incluso amenazadas de ser apresadas en el salón del Prado al pasearse por el mismo con ropas alejadas al recato que imponían las leyes. Tras esta situación tan bochornosa para él, Baltasar les obligó a vestir con hábitos de monja hasta el último de sus días. Sin embargo, la historia de Baltasar y sus tres hijas se convirtió en vox populi. Tanto es así que, cada vez que asistía a algún acto social con su esposa y sus hijas, los allí presentes decían que habían llegado 'Gil y sus pollas'. Y es que, por aquel entonces, a los más jóvenes se les conocía como pollos y a las mujeres como pollas.

Cada vez que el consejero de Hacienda llegaba con sus pollas a cualquier actasiado éxito para encontrar un marido para sus hijas, la sociedad comenzó a utilizar este término para referirse a esas personas que no eran demasiado avispadas por las dificultades de Baltasar para encontrarle pareja a sus hijas, tal y como recoge José Manuel Pradas en un artículo publicado en Lawyer Press.

La versión alternativo social con el objetivo de encontrarle un marido con el que casarlas, los allí presentes decían que ya habían llegado 'Gil y sus pollas'. Dado que no tuvo dema del origen de 'gilipollas'

La segunda de estas historias cuenta que las hijas de Baltasar eran conocidas como las "gilimonas" debido a su belleza. Mujeres jóvenes, atractivas e inteligentes que destacaban además por su valentía. A pesar de queitos de las Madres Mercenarias. Pero no solo eso. También tenían que pasear a diario con un cartel en el pecho en el que pedían disculpas por haber incumplido la Pragmática de la reina Margarita. Dado que Baltasar Gil Imón no fue capaz de evitar que sus hijas acudieran de esta guisa al evento, la sociedad comenzó a hablar sobre la historia de 'Gil y sus pollas' como la historia de alguien que no pudo "controlar" a sus hijas. A partir de entonces el térm la reina Margarita promulgó una Pragmática por la que se prohibía a las mujeres el uso del guardainfante, de verdugos bajo la falda o cualquier jubón descotado que pudiera incitar al pecado, estas decidieron acudir al Salón del Prado con este tipo de prendas provocando así un gran revuelo entre los presentes.

Tras el revuelo generado, el rey les impuso el castigo de vestir durante tres meses los hábino comenzó a evolucionar hasta quedarse con el "gilipollas" de hoy en día.

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20-06-22 - Bicicletas Tamayo.

El medinense que llegó a Valladolid cargado de bicicletas

El yerno de Claudio Mena, 'el Chapa', convirtió el taller de ciclos de su suegro en la mejor tienda de bicis de la ciudad.


ÁLBUM DE LA FAMILIA TAMAYO MENA

«Se vende un coche Ford, último modelo Sedan, cinco velocidades; un N. S. U., turismo, 10 caballos; una moto con sidecar, marca Terror; y quince bicicletas Kazún. Razón Claudio Mena, calle Padilla número 19. Medina del Campo». Anuncios como éste, publicados en El Norte de Castilla a finales de 1920, anunciaban el cierre de un negocio y el principio de una nueva aventura empresarial de Claudio Mena Pedrosa (Medina del Campo, 1889) en Valladolid, Ciclos 'el Chapa', germen del conocido comercio vallisoletano Bicicletas Tamayo. «Mi abuelo tenía en Medina un negocio de alquiler de coches de lujo con chófer antes de trasladarse a Valladolid y abrir el taller y la tienda de bicicletas de José María Lacort. Empezó en un corral en el número 11 de la calle y allí estuvo hasta finales de los años noventa que nos mudamos a la acera de enfrente, al número 32», cuenta Blanca Tamayo Mena, nieta del matrimonio formado por Claudio Mena y la zamorana Rosario Hernández.

Claudio y Rosario abrieron la tienda de ciclos en la capital poco antes de que estallase la Guerra Civil en España. A los pocos años el abuelo materno de Blanca abrió otro taller en la calle de la Vía y se encargó de «el alquiler de bicicletas para niños y niñas en el Campo Grande». «Mis abuelos estaban en la explanada del Pradera», recuerda Blanca. Su abuela materna, junto a sus tres hijos –Sara, Ángel y Juan– se puso al frente del comercio de José María Lacort, que años después heredaría la hija mayor del matrimonio. «Mi tío Juan murió joven y mi tío Ángel se marchó a trabajar a París», señala la que fuera la última cara conocida de un negocio que sobrevivió más de ochenta años en manos de tres generaciones de la misma familia.

«Mi madre se casó con mi padre, Victoriano Tamayo Tornero, que fue quien cambió el nombre del negocio por Bicicletas Tamayo, y le dio el gran empujón al negocio», advierte Blanca. Los tres hijos de la pareja –María del Rosario, Blanca y Luis Miguel– pasaron por el negocio con menor o mayor implicación, quedándose la segunda, Blanca, como mano derecha de su padre hasta que le dio definitivamente el relevo a finales del siglo XX.

«En 1929 mi abuelo preparó a sus dos hijos, entonces de cuatro y cinco años, para realizar en bicicleta el recorrido de Medina del Campo a Barcelona, pasando por Madrid, Córdoba y Sevilla, para visitar las Exposición Internacional de Barcelona y la Exposición Iberoamericana, que tuvo lugar ese mismo año en Sevilla. Le dieron en alto en Salamanca y como eran menores no les dejaron continuar. Pero fue toda una hazaña», rememora la hija mediana del matrimonio formado por Sara y Victoriano.

Blanca bajó definitivamente la persiana del negocio familiar hace cinco años cuando le llegó la hora de jubilarse. Ahora el local, vacío de bicicletas, luce el cartel de 'Se alquila' desde entonces.

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07-07-22 - Palacio del Bosque, Casar del Pollo, la Real Granja…

José María Martín Sánchez

Me-da-no-se-que contar hechos históricos que la grandísima mayoría conoce. Pero, hete aquí, que hablando con mi amigo Emilio sobre y de La Granja, pues que el ‘tío’ me dice que de sus orígenes no sabe de la ‘misa la media’ ¡y nació en Segovia hace la tira de años, y dos más! Por ese motivo,  habiéndole dirigido ya a las extraordinarias plumas de Breñosa y Castellarnau, que nos lo dejaron muy bien ‘explicao’, le resumo la ‘situación’ en cuatro renglones y medio y tira pa lante.

Mira majete. El calendario se situaba en el año 1450. Reinaba entonces Enrique IV. Hallándose este en el Palacio del Bosque (1), como entonces era conocido,  junto a una casa y también ermita, dedicada al glorioso arzobispo San Ildefonso, cuyo lugar concreto era el Casar del Pollo, propiedad de Pedro el Santo, ‘negoció’ –o así-, con este, a quien indemnizó pagándole 500 maravedís/año. El terreno pasó a ser Real, con las prerrogativas inherentes.

Luego, consumidos 27 años, los  reyes Isabel y  Fernando, encontrándose en Medina del Campo, expidieron una albalá (cédula real) haciendo donación de la ‘casa real de San Ildefonso’, citada anteriormente, á la comunidad de Jerónimos del Parral.  En nombre de la referida recibió la ‘donación’ el señor Pedro de Mesa, prior, el 10 de Septiembre de 1477.

También te escribo para más detalles, que In Illo témpore, siendo obispo de aquí el polémico Juan de Arias Dávila –espero, Emilio, que te vayas enterando-  la ermita, debió pasar a los bienes del obispado. Y te cuento esto para dejar constancia que en 1478 , el referido obispo hizo renuncia formal de todo el ‘tinglao’, casas, solares, tierras, prados, pastos y montes en favor de la misma comunidad jerónima. Decisión de ratificó el entonces el Papa Sixto IV. Y  tutti contenti.

Por si de tú interés fuere, y si no lo fuere lo borras, la donación del matrimonio, o séase,  los RR.CC, a los Jerónimos, estaba compuesta por:

-Dos viejas casas con un corral y huerto.

-Seis obradas de tierra, más la extensión (otras diez obradas), del paraje denominado Navalaloba y

-Una poza para macerar lino, junto con seis obradas más en el paraje Casar del Pollo.

Con posterioridad en este último paraje se construyó una hospedería (¿casa de campo?), donde,  además de la explotación rural y pecuaria  los monjes pasaban sus vacaciones. Estas consistían en ocho días al año en dos tandas: del 29 de junio a 2 de julio y 4 a 7 de octubre (festividades de San Pedro y San Fco. de Asís).

La referida granja de recreo, Emilio, fue el origen de lo que hoy es San Ildefonso. Más, y por si de tú interés fuera ampliar conocimientos –lo que no te vendría nada mal-, te pongo en camino concreto de dos ‘tipos’ geniales. Aprenderás mucho de lo que escribieron ellos. Seguro. Te sugiero que leas.

Rafael Breñosa y Tejada. Ingeniero de montes (1866) y naturalista. Desde 1873 y hasta 1901 prestó servicios en el Bosque de Valsain, del Real Patrimonio. Allí conoció a Castellarnau y caminaron juntos para bien del trabajo que tenían encomendado. En 1883 se hizo cargo de la dirección del Laboratorio Ictiogénico de San Ildefonso. Lo había creado en 1866 la iniciativa de Mariano de la Paz Graells (médico y naturalista). En 1888 se creaba el Servicio Piscícola, en el que Breñosa desempeñó un papel fundamental.

Joaquín Mª. De  Castellarnau y Lleopart. Ingeniero de montes y biólogo. Nació en Tarragona  y falleció en Segovia en 1943.  Obtuvo el título de ingeniero en 1870, con veintidós años. Número uno de su promoción. En 1871 fue destinado al Distrito Forestal de Segovia, permaneciendo hasta 1884.  Casó con Luisa de Contreras, hija de Luis de Contreras y Thomé (VII marqués de Lozoya) y de Ramona López de Ayala. Hasta su muerte residió en la capital en una vivienda de la C/ Martínez Campos, situada junta al ex colegio de Jesuitinas.

Ambos, Breñosa y Castenarnau, escribieron, entre otros, el libro ‘Guia y descripción del Real Sitio de San Ildefonso’, año 1884. Fueron dos extraordinarios amigos, profesionales admirables, dedicados por entero a mejorar la naturaleza. La lectura de esta Guía, amigo Emilio, te será suficiente para conocer las bellezas que te/nos ofrece La Granja de San Ildefonso.

¿Contenti?

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10-07-22 - Un libro abierto que cumple 100 años en Venta de Baños

Familiares, amigos y vecinos celebran el centenario cumpleaños de Esperanza Lajo, una luchadora de la vida a quien la lectura y sus diez biznietos mantienen activa cada día.

MARIO ROMÁN VALLESPÍ

Esperanza Lajo celebra sus cien años rodeada de los suyos. / MARTA MORAS

Esperanza Lajo celebra sus cien años rodeada de los suyos. / MARTA MORAS

Esperanza Lajo observa desde el banco en la entrada de su casa la fiesta que se ha organizado con motivo de su cumpleaños. No todos los días se cumplen cien años, y aunque ella cree haber sido siempre una persona discreta, todo Venta de Baños la conoce. Es la 'yaya'. Apasionada de la lectura, ha vivido numerosos acontecimientos históricos, desde la Guerra Civil hasta la pandemia.

Esperanza Lajo Navas nació en Medina del Campo en 1922, aunque se instaló en Venta de Baños desde muy pequeña. «Mi padre tenía el sueño de que algún día toda la familia pudiéramos tener una casa en la que juntarnos», recuerda emocionada. Y lo han conseguido. El 'barrio de los Lajos', llamado así por los vecinos, es la calle donde vive gran parte de su familia. Se reúnen cada Navidad en la casa de su hija Chiqui.

Esperanza tenía 14 años cuando estalló la Guerra Civil y tuvo que dejar el colegio para trabajar de sirvienta. Es la pequeña de nueve hermanos, dos de ellos desaparecidos durante el conflicto bélico. Lo recuerda como uno de los momentos más difíciles de su vida, cuando también encarcelaron a su padre y expropiaron sus tierras. Luego empezó como repartidora de leche y ayudaba en la manutención de sus hermanos. Se cuidaban unos a otros.

A los 16 años conoció a Saturnino Monje, el amor de su vida. Se presentaron en una de las verbenas del pueblo, cerca del frontón, no muy lejos de donde su fiesta de cumpleaños. Se casaron cuando ella tenía 21 años. 'Nino', como era conocido por toda su familia y allegados, era ferroviario en Venta de Baños.

Estos y otros recuerdos se hicieron actuales el viernes. Su familia y amigos le organizaron el una fiesta repleta de cariño. Pasadas las 20 horas, cada vez llegaban más vecinos del pueblo para saludar a Esperanza, que recibía a todos con una sonrisa.

«A mi madre le operaron de un tumor en la cabeza hace poco», explica Chelo, una de las dos hijas de Esperanza, a quien ni la enfermedad consigue intimidarla. Cada tarde camina, ayudada de un bastón, desde su casa hasta la de su hija Chiqui. Allí se queda hasta la noche. «A veces me quedo hasta muy tarde, sentada a la fresca, como me gusta a mí», confiesa entre risas. En esos ratos suele leer y presume de tener una biblioteca inmensa, mostrando su preocupación sobre qué pasará con sus libros cuando ya no esté. Uno de sus clásicos preferidos es 'Lo que el viento se llevó', de Margaret Mitchell, que asegura haber leído varias veces. 'Dime quién soy', de Julia Navarro', también se encuentra entre sus lecturas predilectas. Este año, además de varios ramos de flores, le regalaron el último libro de Isabel Allende, 'Violeta'. «No me va a dar tiempo a leer todos libros que me han regalado», bromea Esperanza.

Jorge Pereda, uno de sus siete nietos, también recuerda la historia que su abuela le ha repetido cantidad de veces. Aquella en la que ganó 100.000 pesetas jugando a la lotería con las cartillas de la época. Con el dinero de la lotería, fue de las primeras del pueblo en tener una televisión. «Toda la gente del barrio se ponía en la ventana de casa de mi abuela para ver la tele», explica su nieto. Le invitaron a ir a Madrid por primera vez y participó en el programa de radio de José Luis Pécker. Dejaron que eligiera una canción y le dedicó un tango a su querido Nino.

Esperanza trabajó durante años ayudando en la peluquería de su hija Chelo, asegurándose que las clientas estuvieran bien atendidas. Cuidó de sus nietos largas temporadas, cuando sus hijas tenían que trabajar.

El Ayuntamiento conmemora a sus mayores con un homenaje cada año. El pasado le tocó a Esperanza y recibió una placa de la mano del televisivo José Manuel Parada, que le prometió entre risas acudir este año a su cumpleaños.

Venta de Baños tiene 970 personas mayores de 70 años, según el último padrón de 2021. Casi 300 superan los 84 años, y más de dos tercios son mujeres, como Esperanza. Se quedaron viudas hace años, muchas antes del siglo XXI. Esperanza perdió a su marido en febrero de 1994. Sus dos hijas, sobrinos nietos y hasta diez biznietos hacen que sienta acompañada cada día. «Tú no has sido mi 'yaya', tú has sido mi madre», le dice su nieto Jorge.

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28-09-22 - La Seguridad Social da por muerto a un jubilado y le quita la pensión.

Francisco Ayala ve cómo el organismo le retira de la cuenta corriente una paga ya ingresada y le advierte de que solucionar el error «puede llevar meses»

Ángel Blanco Escalona

Francisco Ayala Peña, a la puerta de la oficina de la Seguridad Social en Medina del Campo. / RODRIGO JIMÉNEZ

Francisco Ayala Peña, a la puerta de la oficina de la Seguridad Social en Medina del Campo. / RODRIGO JIMÉNEZ

La Seguridad Social le ha «dado por muerto» pero él está «vivito y coleando». Eso sí, estar vivo significa que ya lleva tres visitas a las oficinas del organismo en Medina del Campo, una reclamación por escrito y otra media docena de gestiones en el banco para demostrar que si figura como «fallecido el 1 de agosto» es por un error burocrático.

«Dicen que es un fallo que es muy raro que se produzca, pero yo creo que una vez que ha quedado demostrado que me han matado por equivocación, la solución debería ser inmediata», explica Francisco Ayala. No ha sido así y ya ha descubierto cómo en la tarjeta sanitaria le han suspendido la entrega de la medicación y cómo el abono de su nómina ha sido también cancelado.

«Para saber si una persona ha fallecido o está viva usamos diversas fuentes de información»

Ángel Blanco Escalona

Este jubilado burgalés de 74 años que lleva 45 residiendo en Medina del Campo vive desde hace dos semanas una situación que, no es para menos, encuentra «surrealista». Con la agravante además de que se produce cuando todavía se encuentra en pleno duelo por la muerte de su esposa. De hecho, explica que le han reconocido que debió ser ese fallecimiento el que desencadenó la metedura de pata de la Seguridad Social. No se trata de un «presunto error», ya que a la vez que detalla su peripecia para El Norte de Castilla queda demostrado que Francisco no tiene ninguna pinta de estar en el otro barrio.

Su mujer, Rufina, falleció el pasado 26 de julio y, con su expediente, el organismo sí actuó de manera rigurosamente acertada. «Teníamos un seguro de decesos que fue el que se encargó de todos los trámites y, como ella tenía una pensión no contributiva, nos ingresaron exactamente la parte proporcional de los 26 días de julio». El problema hizo acto de presencia hace solo unas semanas y Francisco se enteró de él en la farmacia.

Lo que parecía un problema al pasar la tarjeta sanitaria tuvo un giro surrealista: «Usted figura como fallecido el 1 de agosto», le dijeron

«El 12 de septiembre fui a por los medicamentos para la cardiopatía crónica que padezco y al entregar la tarjeta sanitaria el farmacéutico me dijo que ya no estaba operativa por baja del titular», relata. Lo primero que pensó es que se había desactivado por algún problema, así que se acercó a la oficina de la Seguridad Social de su localidad para solventar el inconveniente. Allí, el funcionario le informó de que el problema era que «figuraba como fallecido el 1 de agosto».

Tan pronto como aportó su DNI le pidieron «mil disculpas» y atribuyeron lo sucedido a un «grave error». «Me trataron con mucha amabilidad y empatía, me dijeron que no se explicaban cómo había podido producirse semejante cosa y me aseguraron que procederían a subsanarlo todo». Lo que no podía imaginar es que la maquinaria burocrática había echado a andar y las 'cosas de palacio' no van igual de rápido en una dirección que en otra.

Después de 46 años cotizados a la Seguridad Social, este jubilado de profesión primero albañil y después jefe de obra –«he hecho más de 600 viviendas en Medina», comenta– descubrió que la pensión de 1.200 euros que le habían ingresado con normalidad en agosto le era retirada de su cuenta bancaria en septiembre. Así que tuvo que volver a las oficinas del organismo. Allí le informaron de que la orden de subsanación estaba dada, pero que a partir de ahora debía seguir un proceso que ya estaba fuera de su alcance y que podía tardar un tiempo.

«Me advirtieron que pueden tardar hasta tres meses en solucionarlo. ¡Menos mal que tengo algunos ahorros!»

«Pueden ser tres días o tres meses y no depende de nosotros, me dijeron». Francisco piensa que «lo lógico sería que lo arreglasen si no inmediatamente, sí lo antes posible». Encuentra el hecho de que le hayan sacado de la cuenta bancaria el ingreso que ya le habían abonado como «algo surrealista». «Menos mal que tengo algunos ahorros y no vivo al día porque si no, ¿con qué voy a comer?», señala Francisco, que no se explica «cómo se puede dar por fallecida a una persona sin certificado de defunción».

En medio de tanto dislate ha surgido un rayo de cordura. En su sucursal de toda la vida, que primero fue de Caja España, después de Banco Ceiss y ahora es Unicaja, la interventora se ha puesto manos a la obra. Tras constatar que Francisco sigue vivo ha comprobado que, a la vez, el error persiste y sigue sin figurar entre quienes debían percibir la nómina de septiembre, que se abona en estos días. Así que ha recurrido a su margen de maniobra para reponer el ingreso de la pensión del mes pasado. «Me ha tratado como a una persona y no como a un expediente o un número de DNI», alaba Francisco.

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18-10-22 - Refranero popular medinense.

Refranero popular medinense.

Refranero popular medinense.

"Cuando vieres mujer medinesa, mete a tu marido detrás de la artesa*".
Al parecer para evitar que el marido al verla pueda quedar prendado de su belleza y "enamorese" de ella.
Las "medinesas" siempre han sido consideradas mujeres de gran belleza.
Sabio refranero.

Sabemos que antaño pertenecía al refranero popular castellano pero no hemos podido averiguar sus orígenes.

Existe otro refrán relacionado con la mujer medinense pero de este no haremos ningún comentario: "De Medina, ni mujer ni gallina". A veces el refranero también se equivoca.

*Para los más jóvenes: Artesa es un recipiente cuadrilongo con forma de tronco de pirámide invertida, con rebordes opcionales —o incluso mango— en uno o dos de sus lados.​​ El modelo de madera se ha utilizado durante siglos para amasar el pan y en otras labores culinarias.​​ Wikipedia. 

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21-11-22 - EL TERCIO Y "VETE A LA PORRA"

Sargento Mayor

Sargento Mayor

Expresión que ha llegado hasta nuestros días como símbolo despectivo, “vete a la porra” tiene sus antecedentes en el garrote que portaba el sargento mayor de cada Tercio, denominado “porra”.

Cuando la columna hacía un alto en el camino, el sargento mayor hincaba en el suelo el extremo de la porra como símbolo de “alto” e inmediatamente se formaba la guardia en las inmediaciones. Pero, justamente, alrededor de la porra quedaban sentados los soldados arrestados permaneciendo bajo constante vigilancia.

De ahí que “enviar a alguien a la porra” era sinónimo de arrestarle, convirtiendo la frase en el uso despectivo que conocemos.

Texto de This is Spain.

Óleo de Jose Ferre Clauzel.

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