Bronce. 57 x 44 cm. Colección
D. Manuel Quintana. Campanas Quintana
(Saldaña)
Inscripciones: Tercio: "MENTEM * SANC * TAM (sello con
retablo de la Virgen y el Niño) ES * PONTA / Medio pie:
" * NA * O * NORE DEO * ET * PATRIE * LIBERA (sello biojival
con un retablo de la Virgen y el Niño) CIONEM" Restauración:
Cristina Escudero. Centro de Conservación y Restauración
de Bienes Culturales de Castilla y León (Junta de Castilla
y León). Septiembre de 2002.
Para
cerrar el conjunto de "Piezas del Mes" del presente
año 2002, la Fundación Museo de las Ferias presenta
una campana gótica, generosamente cedida al Museo por
D. Manuel Quintana, maestro fundidor de Saldaña (Palencia),
perteneciente a una saga de artífices cuyos primeros
ascendientes dedicados a este arte de fundir campanas se remontan,
al menos, a 1637.
Concretamente,
la campana que nos ocupa presenta una serie de inscripciones
y motivos decorativos que la convierten en una pieza excepcional.
De tipo esquilonado y epigrafía gótica que nos
permite fecharla hacia el siglo XV, entre los cordones de su
tercio y medio pie aparece la conocida frase: "MENTEM SANCTAM
ESPONTA / N(E)A ONORE DEO ET PATRIE LIBERACIONEM", esto
es: "Con mente santa y espontánea, honor a Dios
y liberación a la patria", que corresponde al epitafio
que, según la tradición, escribieron los ángeles
en la tumba de Santa Águeda (patrona de los fundidores
de campanas) en Catania.
En el centro, se alza una cruz latina de calvario de moldes
cuadrados
abotonados
y, en su parte opuesta, una estrella de siete brazos ondulantes,
con un sello central circular formado por una cruz griega flordelisada,
rodeada por una inscripción perimetral ilegible. Encima
de este motivo estrellado, hay un sello biojival con un retablo
de la Virgen y el Niño arriba y un personaje (quizá
un obispo) debajo, con inscripción muy desgastada; este
último motivo se repite en la inscripción del
medio pie. Dos sellos rectangulares con figuras humanas aparecen
sobre los cordones inferiores, a la izquierda de la base de
la cruz de calvario.
Es
preciso recordar que la campana ha sido un instrumento de comunicación
insustituible en la sociedad tradicional. Portadora de un lenguaje
de siglos, sus tañidos han acompañado al hombre
en los principales momentos de su vida y desde los tiempos más
remotos de su historia. El nacimiento, matrimonio y muerte,
las principales conmemoraciones y festividades, las horas más
señaladas del día, los peligros en forma de fuego
o tormenta y un largo etcétera de situaciones especiales,
han sido anunciadas con el repicar de campanas y esquilones.
Su
instalación en los templos cristianos, ya fuera
en
pequeñas espadañas o en los propios muros, se
admite que es obra de San Paulino de Nola (+431); sin embargo,
el respaldo oficial de la Iglesia no llega hasta el año
604, momento de la aprobación del Papa Sabiniano. En
el siglo IX se decide la instalación, al menos, de una
campana por parroquia y, en las siguientes centurias, con la
construcción de grandes campanarios, comienza la fundición
de campanas de mayores dimensiones, cuya técnica de elaboración
se desarrolla sobre todo en los siglos siguientes merced a los
nuevos procedimientos ensayados antes para cañones y
otros artefactos militares.
En
el siglo XV, los tipos de campanas quedan prácticamente
establecidos consolidándose dos fundamentales: la campana
romana y la esquilonada. La primera, cuyo ámbito es casi
exclusivamente el propio de la corona de Castilla, es ampulosa,
de perfil rectilíneo y siempre de gran tamaño,
generalmente se golpea con tirones de badajo; la segunda, sin
duda la más abundante, tiene el perfil más estilizado
y sinuoso, y suele ser volteada a mano, con cuerdas atadas al
yugo o, más recientemente, con algún sistema mecanizado.
El
alzado de una campana puede dividirse en cinco partes llamadas,
de arriba a abajo: hombro, tercio, medio, medio-pie y pie. El
conjunto de inscripciones epigráficas que aparecen en
ellas nos hablan de su nombre y advocación, el año
de su fundición, su artífice, sus donantes,...
otras recogen fragmentos de salmos, oraciones, conjuros, etc.,
junto con sellos de fundidores, imágenes devocionales,
cruces de diversos tipos, animales protectores, fajas decorativas
y un amplio elenco de motivos ornamentales que sirven de realce.
RESTAURACIÓN
Cristina Escudero. Centro
de
Conservación y Restauración de Bienes Culturales
de Castilla y León (Junta de Castilla y León).
Septiembre de 2002.
Estado
de conservación El principal problema que presentaba
la campana era de índole estética, pues más
del 20% de la superficie metálica aparecía cubierta
por una densa costra blanca, que según los análisis
efectuados en el laboratorio de química estaba compuesta
en su totalidad por carbonato cálcico.
La
pieza ha sido objeto de una intervención anterior en
la que se ha procedido a un arenado que ha provocado la disposición
diferencial de la pátina, pues en aquellas zonas no protegidas
por el carbonato cálcico, la acción mecánica
de este proceso ha dejado vista la superficie descamada del
metal.
Este
proceso con chorro de arena se ha revelado ineficaz para la
eliminación de la costra adherida, propiciando la compactación
del carbonato y dando lugar a un estrato muy adherido al metal,
denso, duro y compacto, de difícil eliminación.
Otras
alteraciones observadas han sido:
Manchas
de oxido de hierro derivadas de elementos de la propia campana,
como
el badajo en el interior o la argolla de sujeción.
Corrosión
a modo de picaduras de la argolla de sujeción.
Focos
puntuales de cloruro de cobre.
Amplia
grieta que se ha intentando sujetar desde el interior mediante
pletina metálica sujeta con tornillos.
Borde
de la campana mellado.
Erosiones
derivadas de su uso.
Tratamiento
realizado:
Eliminación
del estrato de carbonato de cal, especialmente dificultosa por
las propiedades que adquirió durante el proceso de chorreado
de arena. Se ha podido constatar, cómo los procedimientos
mecánicos al uso (torno de dentista y vibroincisor o
martillo metálico de precisión) eran totalmente
ineficaces ya que rebotaban en una superficie tan endurecida.
Rotura
de la superficie especular mediante un proceso mecánico-manual
por
percusión
controlada, retirando los restos blanquecinos que quedaban,
así como la parte inserta en los pequeños detalles
de los relieves mediante espátula de ultrasonidos en
seco, método también empleado para retirar los
focos puntuales de cloruro de cobre.
Limpieza
del interior de la campana mediante microabrasímetro
de precisión, empleando como polvo abrasivo microesferas
de vidrio de granulometría fina; el objetivo de esta
limpieza era eliminar los depósitos superficiales que
aparecían compactados, sin eliminar las huellas de uso
como es el desgaste propiciado por los golpes de badajo.
Limpieza
de la superficie con cepillo de cinc en torno, logrando homogeneizar
todas las tonalidades de la misma que distorsionaban la contemplación
de la pieza.
Aplicación
de Benzotriazol al 3% en Etanol, como inhibidor de la corrosión,
una vez preparada la superficie metálica.
Aplicación
de una capa de protección final de resma acrílica
(Paraloid B 72 al 6% en Xilol) seguida de cera microcristalina.
Museo
de las Ferias
Medina del Campo - diciembre 2002