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MEDINA DEL CAMPO
(ACONTECIMIENTOS NACIONALES E INTERNACIONALES)


El Tratado de Tordesillas

Mapa Atlántico, 1454. Biblioteca Nacional, Venecia
Mapa Atlántico, 1454. Biblioteca Nacional, Venecia

La concesión de las bulas Inter caetera y Eximiae devotionis (1493), por las que Alejandro VI trazó una línea divisoria a los descubrimientos de portugueses y castellanos, cien leguas al oeste de las Islas Azores y de Cabo Verde, provocó el recelo de Portugal hacia los privilegios otorgados a los reyes de Castilla. Para solventar las tensiones, Juan II propuso revisar los límites de la demarcación. Juan II y los Reyes Católicos eligieron la ciudad de Tordesillas para la firma del nuevo acuerdo diplomático, en 1494.

 

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Castilla y Portugal: La lucha por el Atlántico.

Alejandro VI (1492-1503) dictó en 1493 varias bulas que legitimaban el dominio español en América. Museo dl Vaticano. Roma
Alejandro VI (1492-1503) dictó en 1493 varias bulas que legitimaban el dominio español en América. Museo dl Vaticano. Roma

¿Que razones impulsaron a las sociedades ibéricas a explorar el Atlántico? conquistar los estados musulmanes del litoral africano para así evitar futuras invasiones y controlar los yacimientos auríferos del interior del continente. La falta de numerario condicionaba negativamente el progreso mercantil y ponía en peligro las relaciones de intercambio con los mercados asiáticos de las especias. La escasez de oro agravaba las dificultades financieras de los mercaderes y las devaluaciones monetarias perjudicaban a las rentas fijas. La insuficiencia de numerarios empujó tanto a la burguesía como a la nobleza portuguesas a la aventura expansionista, ya que además de oro, el continente africano ofrecía a los pueblos ibéricos trigo, sal, malagueta, pimienta, cobre y esclavos.

Portugal se adelantó a Castilla porque finalizó antes la lucha contra l islam y su situación geográfica le confirió ventajas estratégicas adicionales. Por otro lado, el creciente imperialismo castellano, tras la unión dinástica de Isabel y Fernando, cerró la expansión de Portugal hacia el este, lo cual no le impidió crear, en el intervalo de unos decenios, factorías comerciales en África occidental y oriental, Asia e Insulindia, sin olvidar Brasil.

El decurso de la expansión atlántica de Portugal abarcó distintas épocas. Su fase inicial correspondió a la ocupación de los archipiélagos de Canarias (temporalmente), Azores y Madeira, entre 1340 y 1420. Luego, los portugueses centraron sus esfuerzos descubridores en la consta del Magreb. La toma de Ceuta en 1415 abrió para Portugal las puertas de un mercado rico en especias, esclavos y oro. En seguida surgieron las rivalidades con Castilla porque la soberanía portuguesa sobre Ceuta supuso un freno a los intereses castellanos en África. Portugal pretendía aplicar la doctrina del mare clausum con el fin de proteger el monopolio mercantil. Sucesivas exploraciones bordeando las costas africanas llevaron a los marinos lusos hasta el cabo Bojador (1434), Cabo Verde (1444), el río Congo (1475) y, finalmente, a Galicut (1499), después de haber doblado el cabo de Buena Esperanza.

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El tratado de Alcáçovas-Toledo.

Vista de la ciudad y puerto de Funchal, Madeira. Siglo XVII. Archivo Histórico de Ultramar. Lisboa
Vista de la ciudad y puerto de Funchal, Madeira. Siglo XVII. Archivo Histórico de Ultramar. Lisboa (enlace)

La pugna entre portugueses y castellanos no se limitó a la política exterior. A pesar de su vocación oceánica, Portugal nunca dejó de interesarse por los asuntos peninsulares, lo cual explica las difíciles relaciones durante el periodo 1474-1479. La guerra de sucesiones a la corona de Castilla, en la que Alfonso V apoyó con sus armas la causa de doña Juana la Beltraneja contra los soberanos considerados legítimos, Isabel y Fernando, se desarrolló en la península Ibérica, en los mares que bañan sus costas y en la lejana África. La intervención portuguesa en la contienda civil fue motivo suficiente para que los Reyes Católicos buscaran con su política africana la debilidad del rival, no solo combatiéndolo, sino también buscando arruinar su comercio, celosamente protegido con licencias y exclusivismo. Finalmente, las victorias de Toro (1476) y La Albuera (1479) decantaron la contienda a favor de los Reyes Católicos, truncando así las ambiciones de Alfonso V sobre el trono castellano.

La paz llegaría con el tratado de 1479. Previamente se reunieron el Alcántara (1479) la reina Isabel, como soberana de Castilla, y la infanta Beatriz de Avís, por parte de Portugal. Los documentos del Tratado se firmaron el la villa de Alcáçovas el 4 de septiembre de 1479. La Reina Católica estampó su firma en Trujillo el 17 de septiembre y la ratificación solemne por parte de Castilla se hizo en Toledo el 6 de marzo de 1480. El acuerdo recibió la confirmación del papa Sixto IV por la bula Aeterni regis (1481). el tratado de Alcáçovas-Toledo cambió la lucha entre las dos coronas por la cooperación. Fruto de ésta fue el acuerdo transaccional sobre el espacio atlántico: Las islas Canarias pertenecían a Castilla, pero los territorios y rutas marítimas situadas al sur serían de soberanía portuguesa. La primera "guerra colonial" entre los pueblos ibéricos se saldó a favor de Portugal y a partir de 1479 la postura de los Reyes Católicos fue la de respetar los acuerdos del tratado. En adelante, no convirtieron en objeto de su política africana la conquista de Marruecos, pero si favorecieron los tratos mercantiles que mercaderes y nobles andaluces tenían con el norte de África. Por el contrario, centraron sus esfuerzos en confirmar e intensificar su dominio soberano sobre las islas Canarias, para lo cual ordenaron la construcción de Santa Cruz de Mar Pequeña. El tratado de Alcáçovas no preveía la posible expansión hacia el oeste, por lo cual el proyecto colombino encontró buena acogida en la corte de los Reyes Católicos, ya que ofrecían la solución a las aspiraciones castellanas de expansión atlántica sin violar las cláusulas del tratado de Alcáçovas.

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Las bulas alejandrinas

Los Reyes Católicos reciben una embajada del rey de Fez. Óleo de Vicente López (1772-1850). Real Acadamia de Bellas Artes de San Fernando. Madrid
Los Reyes Católicos reciben una embajada del rey de Fez. Óleo de Vicente López (1772-1850). Real Acadamia de Bellas Artes de San Fernando. Madrid (enlace)

Al regreso del viaje que le llevó al descubrimiento del Nuevo Mundo, Colón arribó a la Península en 4 de marzo de 1493, entrando por la desembocadura del Tajo para recalar, obligado por la tempestad, en territorio portugués. Cinco días más tarde se entrevistó con Juan II informándole de su descubrimiento. De inmediato el monarca portugués reclamó la soberanía sobre los territorios explorados acogiéndose al tratado de 1479, pero Colón alegó que su ruta siempre había sido hacia el oeste y, por tanto, no había incumplido el tratado de Alcáçovas.

Arribada de Colón a la Española. Gravado del siglo XVII
Arribada de Colón a la Española. Gravado del siglo XVII

Conocedores los reyes del éxito del almirante y las reivindicaciones expuestas por Juan II, desplegaron rápidamente una intensa actividad diplomática. Fernando se apresuró a iniciar contactos con Roma. Esta vez, la coyuntura fue favorable a los Reyes Católicos porque ocupara el solio pontificio el para valenciano, Alejandro VI, de la familia Borja. Tal vez por ello, Fernando se adelantó a solicitar el refrendo papal para los territorios descubiertos por Colón. Alejandro VI accedió a las peticiones de Fernando concediéndole las llamadas Bulas de demarcación, que sancionaron la soberanía española sobre las nuevas tierras de Occidente y supuestas en Oriente. El primero de estos documentos papales, Inter caetera, se expidió el 3 de mayo de 1493, y reza así: "Donamos, concedemos y asignamos todas y cada una de las tierras e islas supradichas, así las desconocidas como las hasta aquí descubiertas por vuestros enviados y las que se han de descubrir que no se hallen sujetas al dominio actual de algunos señores cristianos." Se trataba de un breve secreto donde se requería a los reyes el envío de misioneros y se les concedía a perpetuidad la soberanía de las tierras descubiertas o por descubrir que no estuvieran gobernadas por un príncipe cristiano. El breve pontificio se ajustaba a la doctrina jurídica de la Romanus Pontifex, de Nicolás V (1445), que, a petición de Alfonso V de Portugal, afirmó la exclusiva portuguesa sobre los territorios africanos desde el cabo Bojador hasta Guinea. En consecuencia, prohibía navegar o pescar en los referidos espacios, obtener productos de dichas tierras y comerciar con sus pobladores sin licencia de los reyes portugueses. La segunda bula Inter coetera, de 4 de mayo del mismo año, insistía en la concesión a los reyes de la jurisdicción sobre las tierras halladas y por hallar sobre el occidente y el mediodía desde una línea desde el Ártico al Antártico corre cien leguas al oeste de las Islas de Cabo Verde. Por eso se le conoce como la Bula de partición. Los Reyes Católicos obtuvieron de la cancillería papal otros dos documentos: la bula Eximiae devotionis, que reconocía a los monarcas castellanos los mismos privilegios y mercedes que se otorgaron con anterioridad a Portugal, y de Dudum siquidem, de 25 o 26 de septiembre de 1493, y que admitía la posibilidad de otros descubrimientos navegando hacia el oeste. Pero si todas estas bulas insistían en la demarcación jurisdiccional de los territorios descubiertos o por descubrir entre las potencias ibéricas, la bula Piis fidelium (25 de junio de 1493) concedía a fray Bernardo Boil amplias potestades para iniciar la evangelización de los indios.

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La Iglesia y los derechos sobre las Indias

Las bulas de  Alejandro VI no fatisficieron a Juan II de Portugal, quien concluyó en Tordesillas la firma de un nuevo acuerdo  con los Reyes Católicos. Juan II en una ilustración del Livro dos copos. Siglo XV. Archivo Nacional de la Torre del Tombo. Lisboa
Las bulas de Alejandro VI no fatisficieron a Juan II de Portugal, quien concluyó en Tordesillas la firma de un nuevo acuerdo con los Reyes Católicos. Juan II en una ilustración del Livro dos copos. Siglo XV. Archivo Nacional de la Torre del Tombo. Lisboa

Con estos documentos los castellanos pudieron respaldar sus peticiones de soberanía, alejar a los extranjeros de su zona de influencia y rebatir la doctrina lusitana según la cual las tierras descubiertas por Colón en el Atlántico pertenecerían a la zona de exploración adjudicada por la bula papal de 1454 a la corona d Portugal. Sin Embargo, las bulas alejandrinas no resolvieron el conflicto con Portugal, al alegar Juan II que la línea de las cien leguas no salvaguardaba la ruta africana. De ahí que ambas partes se reunieran en Tordesillas para firmar un nuevo acuerdo que amplió la línea de demarcación hasta situarla a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde.

Tanto Portugal como Castilla acudieron a la curia romana para legalizar sus derechos, sabedores de la importancia que tenía la doctrina jurídica de la época según la cual era lícita la conquista de aquellos países cuyos soberanos no fuesen cristianos. La intervención de la Iglesia en las disputas relacionadas con los descubrimientos ultramarinos se fundamentaba, según la doctrina canónica, en la responsabilidad del papa para la conversión de los paganos. Pero ¿tenía realmente el papa poder temporal para otorgar a príncipes cristianos tierras de infieles? Dentro de la tradición medieval la cuestión relativa al poder secular de los papas fue ampliamente debatida. Las bulas otorgadas a Portugal ya sentaron un precedente legal que los Reyes Católicos supieron aprovechar. Por otra parte, la ley de las Partidas (P.II, 1, 9) declaraba que una de las cuatro maneras para adquirir el rey el señorío sobre una tierra era el otorgamiento del papa. En consecuencia, las bulas alejandrinas fueron consideradas como título jurídico suficiente para legitimar el dominio castellano sobre las Indias. La justificación de la pérdida de la soberanía de los príncipes paganos derivaba de la doctrina medieval que identificaba el Derecho natural con la ley cristiana.

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El reparto del orbe entre las potencias ibéricas

El acuerdo de Tordesillas no impidió que, tras el descubrimiento de Brasil por Pedro Álvarez Cabral, surgieran nuevas discrepancias entre España y Portugal. Retrato de Pedro Álvarez Cabral
El acuerdo de Tordesillas no impidió que, tras el descubrimiento de Brasil por Pedro Álvarez Cabral, surgieran nuevas discrepancias entre España y Portugal. Retrato de Pedro Álvarez Cabral

Obtenida la validación papal, los Reyes Católicos emprendieron negociaciones con Portugal, Se eligió Tordesillas para el encuentro, y allí acudieron los portugueses Rui y Joáo de Sousa y Arias de Almadana, Gutiérrez de Cárdenas y Rodrigo Maldonado. Las partes se reunieron en la ciudad castellana el 5 de junio de 1494 y firmaron dos acuerdos: uno referido al Atlántico y otro a la expansión africana. Por el primero se aceptó la división del océano en dos espacios cuya línea de demarcación se situó, a instancias de Juan II, a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde, reservándose la zona occidental para Castilla y la oriental para Portugal. Este nuevo reparto permitió a Portugal asegurarse la ruta africana hacia la India y la soberanía sobre Brasil, descubierto en 1500 por Pedro Álvarez Cabral. Ambas potencias se comprometieron a no enviar navío alguno a la zona contraria para descubrir, contratar, rescatar y conquistar. Según rezaba en el propio tratado, éste perseguía la paz y la concordia entre los dos países:

"...Los dichos Procuradores de los dichos señores Rey y Reina de Castilla, de León, etc., y del dicho señor Rey de Portugal y de los Algarbes, etc., dijeron: Que por cuanto entre los dos señores sus contribuyentes hay cierta diferencia sobre lo que a cada una de las dichas partes pertenesce de lo que hasta hoy, día de la fecha de esta Capitulación está por descobrir en el mar Océano, por tanto, para ello, por bien de paz y concordia y por conservación del debdo e amor que el dicho señor Rey de Portugal tiene con los dichos señores Rey y Reina de Castilla, de Aragón, etc.: a SS. AA. place, y los dichos sus Procuradores, en su nombre y por virtud de los dichos sus poderes, otorgaron y consintieron: Que se haga y asigne por el dicho mar Océano una raya y línea derecha [...], del polo Ártico al polo Antártico, que es de norte a sur, [...] a trescientas leguas de la isla de Cabo Verde para la parte de poniente [...]. Y que todo lo que hasta aquí tenga hallado y descubierto, y de aquí adelante se hallase y descubriere por dicho señor Rey de Portugal y por sus navíos, sí islas como tierra firma, halladas y por hallar, descubiertas y por descubrir, que son o fueren halladas por los dichos señores Rey y Reina de Castilla y Aragón, etc., y por sus navíos, desde la dicha raya dada en la forma susodicha [...], yendo por la dicha parte poniente, después de pasada la dicha raya [...], que todo sea y quede en pertenencia a los dichos señores Rey y Reina de Castilla y de León, etc., y a sus subcesores para siempre jamás."

El tratado de Tordesillas, que recibió la confirmación del papa Julio II en 1506, fue motivo de posteriores conflictos entre las dos coronas y con otras naciones europeas que cuestionaron el reparto del orbe entre las potencias ibéricas.

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