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Villa de las Ferias

TEMA: V Centenario
MUERTE Y ENTIERRO DE ISABEL LA CATÓLICA

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13-10-04 - Ávila y Valladolid, unidas por Isabel la Católica.

Presentación de la nueva guía.

Portada del libro
Portada del libro

Una ruta viva para el siglo XXI: El Cortejo Fúnebre de Isabel la Católica es una nueva guía de rutas culturales, naturales y de turismo activo que la Junta de Castilla y León edita con motivo del V Centenario de la Muerte de la reina castellana, orientado y realizado especialmente para los jóvenes. Cuatro comarcas abulenses, unidas a la vallisoletana de Tierras de Medina, son las protagonistas.

Portada del libro

La guía, elaborada por el historiador Ángel Barrios García y el fotógrafo y especialista en guías Juan José Alonso, se inicia con una introducción que establece el contexto histórico de la vida y muerte de Isabel la Católica y su traslado a Granada. Los cuatro primeros capítulos se dedican a la cuatro comarcas castellanas que atravesó la comitiva, las Tierras de Medina, en Valladolid, y la Cuenca el Río Adaja, la Tierra de Pinares y el Valle del Alberche, en Ávila.

El libro aúna contenidos históricos y datos sobre el patrimonio y las localidades de las comarcas, así como leyendas y escenarios fundamentales para la cultura popular y las tradiciones.

Senderismo y bici de montaña

Cultura y patrimonio se conjugan con parajes naturales y la oferta de ocio activo, ya que se detallan los recorridos de seis rutas de senderismo y cuatro trazados para bicicleta de montaña, con informaciones sobre alojamiento, gastronomía, museos, empresas de turismo activo o museos.

El objetivo de la guía es acercar al joven la figura de la reina Isabel y darle a conocer las comarcas por las que discurrió parte de su cortejo fúnebre en su traslado de Medina del Campo (Valladolid) a Granada siguiendo las referencias de los cronistas de la época.

Con la guía se pretende, según la consejera de Familia, ofrecer al joven rutas vivas de turismo activo, ya que el ocio y la participación activa es, junto con la vivienda y el empleo, uno de los tres pilares de la política para jóvenes”.

En total, se han editado 3.000 ejemplares que se distribuirán en los servicios, en la red de instalaciones y en los puntos de información juvenil de la Junta de Castilla y León, manifestó el director general de Juventud, Borja Suárez.

El cortejo fúnebre de Isabel la Católica estuvo compuesto por más de 200 personas que recorrieron en 19 días la distancia entre la ciudad en que murió la monarca, Medina del Campo, hasta Granada, cumpliendo la última voluntad de la reina castellana y pasando penurias y calamidades como dejan constancia las crónicas de la época.

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05-01-16 - La Conquista de Granada, la heroica Cruzada que convirtió en «Católicos» a los Reyes de España

Los cristianos tenían la superioridad numérica de su lado, pero las características del terreno alargaron una guerra de asedios y escaramuzas durante seis años. El débil Boabdil fue el mejor apoyo para los monarcas.

La rendición de Granada, por Francisco Pradilla - Museo del Prado
La rendición de Granada, por Francisco Pradilla - Museo del Prado

Granada se había convertido en los albores de la Edad Moderna en el último reducto musulmán de la Península ibérica. Pospuesta durante los inestables reinados de Juan II y Enrique IV, la conquista de Granada se situó como prioritaria para los Reyes Católicos, arquitectos de lo que pretendía ser la España moderna. Isabel y Fernando habían crecido bajo la amenaza que suponía el auge del Imperio otomano, que en 1453 logró la caída de Constantinopla, y no estaban dispuestos a tolerar el desafío de Muley Hacén, el emir de Granada, que durante este periodo se apoderó de varios bastiones en la frontera cristiana y dejó de pagar el tributo estipulado con los cristianos. Con la toma de estos bastiones, entre ellos Zahara, esclavizó y exterminó a los defensores. La Europa cristiana iba, esta vez sí, a aceptar el duelo.

El lema Tanto Monta (Tãto·Mõta) y el yugo inscritos sobre los preexistentes relieves nazaríes de la Alhambra- Wikimedia
El lema Tanto Monta (Tãto·Mõta) y el yugo inscritos sobre los preexistentes relieves nazaríes de la Alhambra- Wikimedia

Al enterarse en Medina del Campo de la caída de Zahara, Fernando «El Católico» afirmó en voz alta: «Siento las muertes de cristianos, pero me alegro de poner en obra muy prestamente lo que teníamos en el pensamiento hacer».

El Papa Sixto VI apoyó la empresa militar instituyendo una Cruzada, a modo de asistencia financiera. La bula de Cruzada fue prorrogándose cada dos años hasta alcanzar en su último año, 1492, una recaudación de 500 millones de maravedíes. La nobleza, el alto clero y las comunidades judías aportaron la mayor parte de los fondos. Además, desde distintos países europeos llegaron importantes remesas económicas y, sobre todo, llegaron caballeros y aventureros alemanes, ingleses, borgoñones, alemanes... dispuestos a participar en la última Cruzada del Occidente cristiano. Tampoco era menor el apoyo popular que tenía la Empresa granadina en España. «Por donde quiera que iban, hombres, niños, mujeres, le salían al encuentro de todas partes por aquellos campos y les echaban mil bendiciones: llamábanlos amparo de España (...)», escribió el padre Mariana sobre el fervor popular que desataba el paso de las tropas.

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MUERTE Y ENTIERRO DE ISABEL LA CATÓLICA

Capilla Real
Capilla Real de la Catedral de Granada

Está ya próximo el día 26 de noviembre del 2004, en que tendrá lugar, la celebración del Quinto Centenario de la ejemplar muerte de la Reina de Castilla doña Isabel de Trastámara, conocida por la Historia como Isabel la Católica. Eran sobre las doce del mediodía cuando expiró la Reina "fundadora de España y madre de América". Preces entre llantos y la celebración de la primera "Misa corpore insepulto" en el oratorio de la casa-palacio que los reyes de Castilla poseían en la ferial y amplia Plaza Mayor de la Villa medinense, sobre su "acera del portillo o potrillo", presidida por el atributo del rey don Fernando, seguida por los preparativos cortesanos para el traslado del regio cadáver hasta la lejana Granada, según había dispuesto en su Testamento, modelo de prudencia cristiana devoción santa.

Largo y accidentado entierro desde esta Medina del Campo, su Villa "Muy Noble, Leal y Coronada", hasta la granada que por ella conquistada y cristianizada doce años atrás.

Salieron, pues, los restos mortales de la Reina Católica revestidos con el burdo y penitencial hábito franciscano austero, pero fuerte ataúd, por el cual "con una cama para asentar las andas, cobró novecientos setenta maravedíes el maestro de obras de carpintería de Palacio". El ataúd y sus andas portado inicialmente por sus fieles criados y camareros y rodeado por un gran número de "damas y caballeros junto a sus más fieles servidores y miembros de la Corte", que le escoltarían hasta la ciudad de Granada, "sin detenimiento alguno" como la Soberana dispuso en su última y real voluntad.

Ya en las horas que precedieron a su cristiana y ejemplar muerte, la cerrazón de los cielos aberruntaba fuerte temporal, por lo que se hubo de forrar el ataúd con "cueros de becerro y una fuerte funda encerada".

Según los Cronistas, el aguacero y truenos iniciales se transformaron pronto el diluvio obscuro y tenebroso, y así "diluviando transpusieron los puertos, entre rayos y truenos, dejando atrás, rápidamente, Arévalo, Carceñosa, Ávila, Cebreros y Toledo..." porque no solamente era el Reino todo el que únicamente lloraba, sino la Naturaleza también manifestaba su dolor y duelo.

(Simulan el cruce del río Guadalquivir que hizo el féretro de Isabel la Católica en Mengíbar para llegar a Granada. Noticia publicada a las 15:02 . jueves, 15 de julio de 2004 MENGIBAR (JAEN), 15 (EUROPA PRESS) Unos 400 participantes de la Ruta Quetzal simularán mañana el cruce del río Guadalquivir que hizo en 1504 el féretro de la reina Isabel I de Castilla, a su paso por Mengíbar (Jaén), para cubrir el trayecto entre Medina del Campo (Valladolid), donde murió, y Granada, donde fue enterrada.

Según informaron a Europa Press fuentes del Ayuntamiento de Mengíbar, esta actividad, que cuenta con la organización del Ministerio de Medio Ambiente a través de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), se llevará a cabo a las 8.00 horas en las zona conocidas como El Piquillo y Paso de la Barca.

El traslado de una orilla a otra del río se realizará con barcazas que transportarán a varios grupos de participantes, procedentes de todo el mundo. A continuación, visitarán el término municipal, ya que el cadáver de la Reina Católica fue velado en la iglesia de San Pedro Apóstol de Mengíbar.

Este acto se celebra en conmemoración del V centenario de la muerte de Isabel I de Castilla, que, tras su fallecimiento el 24 de noviembre de 1504 en Medina del Campo aquejada de unas fiebres, fue trasladada hasta Granada.

El cortejo fúnebre se encontró en Mengíbar (Jaén) con un río Guadalquivir "crecido" e "impetuoso" que hubo de cruzarse en balsas, aunque "más de un esforzado caballero tuvo que forzar a nado las arremolinadas corrientes", según cuentan las crónicas de los historiadores.

Tras atravesar el río, la expedición prosiguió su camino hasta Granada, ciudad que alcanzó el 17 de diciembre del mismo año.)

Vadeando ríos y patiquebrando acémilas fueron alejándose de Medina y de Castilla
Vadeando ríos y patiquebrando acémilas fueron alejándose de Medina y de Castilla

Y así continuó el viaje-entierro de la Reina Doña Isabel la Católica. "vadeando ríos y patiquebrando acémilas fueron alejándose de Medina y de Castilla, y así siguió el recio temporal durante los primeros días de aquel obscuro y tormentoso diciembre de 1504; y atravesando Jaén entró el doliente cortejo en Andalucía, que recibió el cadáver de Doña Isabel de Trastámara hecho un mar de lágrimas y dolor, y los cielos siguieron siendo negros y tenebrosos vestidos de luto.

Según los historiadores que vivieron en aquellos últimos días de noviembre y primeros de diciembre del año de 1504 no conocieron temporal igual al que reinó en dichas fechas, y ya antes de llegar a Toledo tuvieron que cubrir y reforzar el féretro con "dos cueros de becerros, por lo que se pagaron al zapatero Diego de Madrid mil quinientos ochenta y cuatro maravedíes y medio".

Allí, en esta cuidad de Toledo hicieron una breve parada donde "había muchos lodos y los caballeros y regidores que tomaron en hombros el ataúd frente a la toledana Puerta del Cambrón, de donde salió el Cabildo para rezar un responso, y lo llevaron a San Juan de los Reyes", a pesar de que quisieron honrar los restos mortales de la Reina "Fundadora y Fundidora de España y Madre de América", en su bella y amplia iglesia-catedral Primada, pero el horrible temporal que desde la tarde del día 26 de noviembre de aquel triste año de 1504 reinaba en la mayor parte de la Península Ibérica "urgía ganar tiempo"`para que no se hicieran invadeables los ríos e intransitables los caminos.

Ya al pasar por Cebreros, treinta braceros tuvieron que ayudar a vadear el crecido río, lo que hacía presagiar el paso del caudaloso Guadalquivir y parte de su cuenca fluvial alta.

Fueron muchos puentes los que se llevaron y rompieron las ventiscas y torrenteras tremendas, con desbordamientos y avenidas nunca conocidas n la memoria de aquellas generaciones.

Por las localidades de Mengíbar y Espeluy hubo de cruzarse en balsas el crecido e impetuoso río, y "más de un esforzado caballero tubo que forzar a nado las arremolinadas corrientes". Acémilas, provisiones y carruajes había que reparar sobre la marcha, así como los objetos y cruces y las mulas y jumentos se despeñaban y caían por los malos pasos y riscos del accidentado camino.

Dice Pedro Mártir de Anglería en su "Epistolario" que "ni el sol ni la luna fueron vistos durante todo este tormentoso y póstumo entierro-viaje, que los fieles seguidores de la Reina Católica hicieron en largo y sufrido viaje hasta su sepultura terrenal en la Granada recién reconquistada, y "sin embargo, ni un solo acompañante quiso abandonar el cuerpo querido y venerado".

Por fin dieron vista a la ciudad de Granada y su fértil vega el 17 de diciembre de 1504, después de veinte días de un borrascoso, tempestuoso y accidentado viaje fúnebre, y fue entonces cuando Pedro Patiño, teniente del Mayordomo Mayor de Doña Isabel, "que era como el aposentado de su postrer viaje", mandó hacer alto para reorganizar las filas de la triste comitiva, y al mismo tiempo "cubrir con nuevos paños el féretro" y con ello disimular así los desperfectos del prolongado temporal, y tomar también un breve y necesario descanso.

Allí mismo la intendencia real repartió sesenta hachones de cera, "que pesaban once arrobas, entre los de mayor alcurnia y encopetados del cortejo funerario", y en silenciosa y ordenada comitiva, entregaron los mortales restos de Doña Isabel de Trastámara, a los frailes de San Francisco de Granada, que levantaron dos túmulos, uno en la Puerta Elvira y el otro en el camino del Realejo, en los cuales "se consumieron quinientas setenta y tres varas de frisas negras, y ante ellas entonáronse solemnísimos responsos.

Las calles granadinas fueron alutadas y a su través "con muchas lágrimas y real pompa", según manifestó Pedraza, fue desfilando una interminable serie de caballeros, espoliques, criados y porteros, todos vestidos de bayeta de luto entre gallardetas de tafetán enarbolados sobre altísimos mástiles.

Granada y su Concejo no regatearon gastos, y ya dentro de las calles "el pueblo entero, rezando en voz alta, subió a la colina roja, desde las murallas hasta más allá del Campo de los Mártires, tras el triunfante pendón real, engalanado con flamantes borlas y cordones que pregonaban el paso de las cenizas de la victoriosa Señora de Andalucía".

En la que antes fue "Capilla real de los moros", en la Alhambra, estaba la "sepultura llana", que de acuerdo con lo dispuesto por la fallecida Reina Católica, se encontraba preparada como simple fosa de murete a base de ladrillos comunes, situados, "delante del altar mayor del franciscano cenobio". Enseguida se celebró un novenario de Misas y en él predicaron muchos obispos y arzobispos del Reino "alternando el altar con el púlpito".

Dicen los cronistas que en estos cultos se gastaron "más de setenta arrobas de cera virgen". Y allí en la soledad de las tumbas quedó ya el cadáver de la Reina, tan movido y zarandeado durante el accidentado y largo viaje-entierro desde la ferial Medina del Campo hasta la reconquistada Granada, y muy sola quedó hasta que junto a ella fueron puestos los restos mortales de su regio esposo D. Fernando, fallecido en 1516, el cual así lo dispuso a pesar de estar casado (por razones de Estado) con Germana de Foix, por que "el ayuntamiento que tuvieron viviendo e que nuestras ánimas espero en la Misericordia de Dios que terminan en el cielo lo tengan e representen nuestros cuerpos en el suelo".

Ya dijimos anteriormente que "la primera sepultura llana, siendo el hogar "post mortem" de Dª. Isabel I, la Católica, en 1504, y de su esposo en 1516, fue su lecho en la Capilla Real de los moros", y todo se fraguó en la mente de la Reina Católica durante la conquista de Granada y se trasladó a su ejemplar Testamento dictado en mortuorio ante Gaspar de Grizio, sobre la acera del "portillo o potrillo" de su ferial Plaza Mayor, consumándose en una " sepultura llana" sita delante del Altar Mayor del cenobio franciscano en la Alhambra granadina.

Por el toledano, de origen flamenco, Enrique Egas se construyó la Capilla Real, adosada al muro lateral de la Catedral de Granada; fue iniciada el 13 de septiembre de 1505, sobre idea y proyecto salido de la Reina Isabel en los últimos meses de su reinado. En la referida Capilla Real se conserva el cetro, la diadema y la espada "con que gobernó e impartió justicia", así como el Misal manuscrito que "perteneció a los Reyes Católicos", y también "ornamentos sagrados que bordó la misma Reina.

La puerta principal de acceso a esta Real Capilla lleva un arco semicircular entre dos pilares con un rey de armas cada uno; sobre dicho arco hay un establecimiento con querubines y un escudo de los Reyes Católicos en el que, como es lógico, campea el "águila de San Juan", y sobre el referido establecimiento tres hornacinas y sobre éstas el remate con pequeños círculos caldos y "las cifras" de Dª. Isabel y D. Fernando.

Balaustradas de "elegante crestería coronan los muros", y altas pirámides agrupadas adornan los ángulos y terminan los pilares y a la izquierda se extiende la fachada gótica-plateresca con columnas en forma de cables retorcidos y arcos semicirculares y rebajados entre los cuales se ven escudos de castillos y leones.

Otra portada más pequeña y sencilla, plateresca, sirve de salida para la Lonja. El interior de la Capilla Real es gótico, la planta de cruz latina y anchas ojivas que descansan directamente en las paredes de las naves y sostienen las bóvedas.

Entre la nave y el crucero hay una riquísima verja. La nave comunica con la capilla de Hernán Péres del Pulgar, donde se encuentra el sepulcro de éste.

Y en fin, el crucero comunica con la Catedral por otra puerta, y en el centro del crucero es donde se encuentran los sepulcros de los Reyes Católicos y al lado el de sus hijos Felipe el Hermoso y el de Dª. Juana la Loca, todos de estilo renacentista, sobre local gótico.

Con el breve reinado de Felipe el Hermoso, se instaura en nuestra Historia la Casa de Austria, con sus reyes que les suceden en el trono de las Españas, desde Carlos I (el Emperador), Felipe II, Felipe III, Felipe IV, hasta Carlos II, en 1700, que con la guerra de Sucesión, se instauró la Casa de Borbón.

Y como después de la muerte viene el sepelio del cadáver, también hemos narrado los veintitrés días en lo que tardaron en ser enterrados "delante del altar mayor del franciscano cenobio granadino", el cual fue, antes de la toma de la ciudad nazarí, "capilla real de los moros", en un viaje-entierro del cual el cortejo no vio si el sol ni la luna, ya que los cielos estuvieron completamente nublados y cargados de horribles tormentas e inacabables lluvias.

Repetimos que el escultor, Enrique Egeas (1455-1534), español de origen flamenco, es el autor y constructor de la Capilla Real, donde se encuentras los sepulcros de los Reyes Católicos Doña Isabel y Don Fernando, de estilo renacentista. Sabemos que el túmulo del sepulcro real fue labrado por Doménico Fancelli (1469-1519), el cual aquí en España fue siempre conocido como Doménico Alejandro Florentín. Este túmulo consiste en una cuadrilonga de mármol de Carrara, rematado en estrecha cornisa. Encima de la tapa aparecen yacentes las figuras en bulto, de los monarcas Isabel y Fernando, y en los ángulos de los mismos están sentados los cuatro ductores de la iglesia y en los de la urna están cuatro esfinges: nichos y medallones en los que se hallan representados los doce Apóstoles, el Bautismo y la Resurrección de Cristo. San Jorge y Santiago adornan los lados del sepulcro y sobre tres de los medallones hay un escudo sostenido por dos Ángeles y sobre el que mira al Tebernáculo existe una inscripción en elogio y loa de los Reyes Católicos y éstos tienen apoyados los pies en dos leones.

Inmediato al sepulcro de los Reyes Católicos, y de análogo estilo y disposición del detallado anteriormente, se encuentra el esculpido, años después, como sepulcro del archiduque Felipe el Hermoso y de su esposa, La Reina Doña Juana La Loca, obra del escultor español Bartolomé Ordoñez, burgalés muerto en 1520, y Dª. Juana no lo fue hasta 1555 en que muere en Tordesillas.

Ninguno de los sepulcros reales aquí detallados guardan los restos mortales de los nominados cuatro monarcas, que se hallan depositados en sencillos ataúdes bajo las bóvedas del humilde enterramiento, al pie de los cenotafios. El que contiene los restos mortales de la ínclita reina Isabel la Católica, fue abierto, no hace muchos meses para revisar como se encontraban, a fin de incorporar sus resultados al proceso de beatificación de la Reina Católica que abrió el Arzobispo de Valladolid, Dr. García Goldáraz, por encontrarse en su diócesis el lugar en que murió cristianamente Doña Isabel de Trastámara. Creemos que solo el tiempo y la fuerza de Dios omnipotente puede hacer el milagro de elevarla a los altares, ya que las fuerzas ultramontanas, con sus desmesuras y apoyos han desprestigiado su memoria y creado animadversión y falsas leyendas sobre la reina católica. Para terminar añadiremos que el que suscribe ha intervenido en este proceso de beatificación de la Reina Católica como uno de los veinticinco testigos del siglo, y cuya documentación completa, hace tiempo que se encuentra en Roma.

Ricardo Sendino (Cronista oficial de la Villa de Medina del Campo)

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30-01-16 - Un viaje particular: 
El viaje-entierro de la Reina Isabel la Católica de Medina a Granada. Año 1504

Ruta del viaje-entierro de la Reina Isabel la Católica de Medina a Granada. Año 1504

Son pocos los documentos que recogen los sucedido en aquel viaje, que resultó accidentado, triste y tenebroso. En lo que respecta a Orgaz, sólo sabemos que el cortejo fúnebre pasó por nuestra villa en el mes de diciembre de1504. Lo traigo aquí por tratarse de un hecho tan significado .

Isabel La Católica murió a los 53 años en su casa de Medina del Campo el 26 de noviembre de 1504 , hacia las doce del mediodía. Al día siguiente, tal como tenía dispuesto en su testamento, el cortejo fúnebre partió camino de Granada. Tras veinte días de intenso viaje y tras superar el difícil temporal la comitiva llegó a su destino  el 17 de diciembre de 1504.

Los restos de la Reina Católica iban ataviados con el hábito franciscano y fueron trasladados en un ataúd de madera revestido en metal.

Las fuertes lluvias y ventiscas acompañaron el cortejo durante todo el viaje. El cronista Pedro Mártir de Anglería, que acompañó al cortejo durante el viaje, afirma en su 'Epistolario' que «ni el sol ni la luna fueron vistos durante todo este tormentoso y póstumo entierro que los fieles seguidores de la Reina Católica hicieron en largo y sufrido viaje hasta su sepultura terrenal en Granada, y sin embargo ninguno quiso abandonar».

Partieron de Medina del Campo, desde allí pasaron por Arévalo, ciudad muy importante para la monarca porque allí pasó su juventud y en su honor ofrecieron una misa para mantener vivo el recuerdo de la Reina Católica. Una vez abandonado esta localidad siguieron su camino y pasaron por localidades como Gotarrendura, Cardeñosa, lugar en el que murió su hermano Alfonso a los catorce años, Ávila, Cebreros y Toledo,.

En la cuidad de Toledo hicieron una breve parada donde "había muchos lodos y los caballeros y regidores que tomaron en hombros el ataúd frente a la toledana Puerta del Cambrón, de donde salió el Cabildo para rezar un responso, y lo llevaron a San Juan de los Reyes". A pesar de que quisieron honrar los restos mortales de la Reina en su iglesia-catedral Primada, el horrible temporal que reinaba en la mayor parte de la Península Ibérica "urgía ganar tiempo"`para que no se hicieran invadeables los ríos e intransitables los caminos, por lo que se limitaron a  un responso en la Iglesia de San Juan de los Reyes que había sido edificada por orden de la monarca.

El cortejo reemprendió su marcha por el Camino Real hasta Orgaz. Suponemos que el cortejo atravesó su muralla por la Puerta de Toledo transitando por sus calles hasta salir por la Puerta de Yébenes, camino de El Puerto, pasando después por Los Yébenes , Manzanares y El Viso del Marqués. Entonces tuvieron que cruzar Sierra Morena por el Mulhadar, de ahí llegaron a Espeluy, Mengíbar, Jaén y Torredelcampo. De las zonas que recorrieron por Granada no se guardan apenas datos, algunos historiadores barajan la posibilidad de que cruzasen por Alcázar la Real, Pinos Puente y por fin la ciudad de Granada.

FUENTE: GOMEZ FERNÁNDEZ-CABRERA, Jesús. Villa de Orgaz [en línea].- Disponible en www.villadeorgaz.es
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