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- LXVII-2004
- Campeonato de España de Galgos en Campo-Copa S. M.
El Rey
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LXVI- 2004
- Campeonato de España de Galgos en Campo-Copa S. M.
El Rey
- José
Bono asiste a la presentación del LXVI Campeonato de
España de Galgos en Campo
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TEMA: Historia del Galgo español |
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Índice página de galgos
Orígenes: Antiguos perros faraónicos
Creación natural, hacia el siglo XV.
Es en la Edad Media cuando se forja y troquela el Galgo Español. Conforme avanza la Reconquista, se van repoblando las tierras que pasan al dominio de los reyes cristianos. En una primera etapa, en la que se llega hasta el Duero (siglos IX y X), las tierras yermas de Castilla la Vieja son ocupadas por iniciativa privada, los monjes fundan cenobios en comarcas desiertas y grupos de repobladores con pocos medios de roturación se apropian de pequeñas extensiones de tierra junto a estos monasterios. Así se puebla la tierra sin cultivar entre el Duero y el Tajo. Más al sur son las órdenes militares de San Juan, Santiago, Calatrava, Alcántara, Santa María y el Arzobispo de Toledo, formando una casta militar que constituye la milicia más eficaz contra bereberes y almohades, las que conquistan inmensas extensiones y se encargan de la repoblación de esas tierras que se extienden hasta el Guadiana. El cultivo de la tierra y fundamentalmente el pastoreo se constituyen como sistemas de supervivencia. En este momento se iniciaba la que posteriormente sería la mayor potencia destructiva del medio ambiente, la desarrollada por ganaderos y agricultores mediante una intensa labor de deforestación que en España ocuparía toda la lerga Edad Media. La liebre se asienta en los terrenos de siembra. Las grandes extensiones de terrenos baldíos y barbechos producen un incremento de las piezas de caza, consolidándose la tradición a las carreras de liebres con Galgos, práctica común tanto en los reinos árabes como cristianos. La guerra y la caza se confunden en estos años en que como decía David Salamanca "El lebrel, el caballo y el galguero eran tres grandes guerreros". Nos da constancia del aprecio que el Galgo suscitaba en estos años el gran número de leyes que penalizan su hurto o su muerte: Fuero de Salamanca (siglo IX); Fuero de Cuenca; Fuero de Zorita de los Canes; Fueros de Molina de Aragón (siglo XII); Fuero de Usagre (siglo XII). En el Cartuario de Slonza se encuentra la escritura de una donación de heredad en Villacantol otorgada por el Mayor Gutiérrez en favor de Diego Citid, fechada el 3 de Noviembre de 1081, en la que se dice: "Urso galgo colore nigro ualente caetum solidos dae argento"; hallar este tipo de perro inventariado nos da una idea del alto valor estimativo en que se le tenía.
En el renacimiento sigue viva y pujante la tradición galguera y así Martínez del Espinar escribe en su (Arte de Ballestería y Montería): "Muchas maneras hay de matar estos animales (las liebres), diré las que en España usan: corren las con galgos, que aquí los hay ligerísimos, y así mismo lo son algunas liebres, que se les escapan sin poderlas alcanzar; y no porque corren hoy dejan de volver a sus querencias; antes estas liebres corredoras las continúan, porque tienen conocido el camino de su huida, y por la mayor parte se encaman cerca de alguna senda o camino, orilla de algún soto, monte o ladera, o tierra pedregosa, y así huyen de ellas y de ir cuesta abajo que las alcanzan luego en las laderas y tierra tiesa, parece que vuelan". Es la geografía Castellana quién forja al galgo, tanto en la Meseta Norte: Valladolid, Zamora, Ávila Salamanca, Segovia, Soria, Burgos y Palencia; como en la Meseta Sur: Toledo, Cuenca, Guadalajara, Madrid y Ciudad Real, así vemos el Galgo extenderse por todas aquellas zonas llanas en las que no puede hacerle competencia el Sabueso.
El Galgo Español a padecido el mayor atentado ecológico de todas nuestras razas autóctonas, por cruces indiscriminados con Greyhound. Estos mestizos son el centro de las fiestas sociales de la alta burguesía y la nobleza a comienzos del presente siglo. A las competiciones y copas en Fresno, Venta la Rubia, La Ina, Algete y el Golosos acuden las clases pudientes dispuestas a disfrutar de esta diversión galguera. Así el presidente fundador del Coto La Ina en 1919 es Juan Pedro Domecq. En 1911 la Real Sociedad Canina, se apresuraría a reconocer de carácter oficial a esta entidad, cosa natural si sabemos que la Reina Dña. Victoria Eugenia corrió un Galgo a su nombre en uno de los concursos y que varios miembros de la familia real eran asiduos espectadores. La aparición del Anglo-Español trae como consecuencia que se vaya perdiendo en gran medida la afición a la caza, con muerte de la liebre, y se busque solo el espectáculo de la carrera. La memoria anual de la Real Sociedad Canina da una referencia obligada y constante del desarrollo detalladísimo de la competición haciéndose así cómplice de la creación de ese mestizo sin características morfológicas estereotipadas, cuya velocidad no es capaz de suplir la resistencia, rusticidad y tesón del auténtico Galgo Español.
Las denominaciones de Galgo y Lebrel se van asentando en la actualidad como verdaderos sinónimos de un mismo exponente de perro; sin embargo, no siempre fue así puesto que tenemos documentación que nos demuestra que el lebrel del siglo XIV poseía un tamaño medio, una cabeza bastante gruesa y alargada, la barriga voluminosa y unas ijadas poderosas como se desprende de la lectura del libro de la Caza de Gastón Phoebus. Con el paso del tiempo el Galgo fue variando su morfología, al mismo tiempo que cada vez más a menudo, se le denominaba lebrel o galgo indistintamente.
HISTORIA CINOLOGÍA
Se conocen tres variedades de Galgo Español: la variedad de pelo liso, la de pelo largo -prácticamente inexistente- y la de pelo duro. De las tres, la primera es la que encontramos fácilmente en los certámenes caninos de belleza, en las pruebas de campo y en las competiciones que tienen lugar en los canódromos.
Perfectamente adaptado a la geografía ibérica, a la aridez de nuestros campos y a nuestro clima cambiante y anárquico, el Galgo de pelo liso se ha convertido en la variedad idónea y mejor adaptada con el paso de los años; la naturaleza se ha encargado de configurar una raza que resistiera perfectamente la agresión de los animales salvajes y el roce de las zarzas y rocas. El Galgo nos recuerda a los remotos perros faraónicos, que figuraban en las tumbas del antiguo Egipto.
Sin demasiado temor a equivocarnos podemos asegurar que el Galgo Español es un descendiente del Vertades Romano, que llegó a España junto con los romanos. Esta raza romana, a su vez desciende del Lebrel Egipcio, por lo que no es de extrañar que el Galgo Español se asemeje a esta raza faraónica. La única diferencia destacable es la colocación de las orejas, puesto que, mientras que estos perros egipcios poseían unas orejas erguidas, el Galgo luce unas orejas semiáridas en rosa.
Otra hipótesis afirma que los Celtas fueron los que trajeron el Galgo a la península cuando se instalaron en las Galias, y de ahí el nombre de Galgo del latín Canis Gallicus. De lo que no hay ninguna duda es que el Galgo viene de los antiguos perros faraónicos.
Existe todavía otra hipótesis, que no parece muy lógica, según la cual desciende del Sloughi, y llegó a España con los árabes hacia el siglo IX.
Las últimas investigaciones apuntan la posibilidad de que llegaron dos ramas de perros parecidos provenientes de dos puntos diferentes (los romanos y los Celtas) y que los sucesivos cruces entre ellos a lo largo de los años podrían explicar la diferencia que existe entre los Podencos y los Galgos.
DIFERENCIAS ENTRE EL GALGO Y EL GREYHOUND
Cabeza:
En el Greyhound la cabeza tiene forma de cuña, es decir la relación entre el ancho del cráneo con respecto al hocico es más exagerada, dando la sensación de una cabeza fuerte y corta, por el contrario en el galgo vemos un hocico menos puntiagudo y una anchura de cráneo moderada lo que se traduce en la sensación de alargamiento de la cabeza. El stop en el galgo debe ser menos marcado que en el Greyhound siendo las lineas craneofaciales claramente divergentes dando la sensación de un ligero acarneramiento, en el Greyhound el stop está más marcado y a veces puede dar la sensación de que sus líneas craneofaciales son paralelas. Las orejas deben estar en forma de rosa en las dos razas pero en el galgo son más largas y carnosas, por el contrario la oreja del Greyhound es pequeña y de textura fina. Los ojos del galgo son de forma almendrada, en el Greyhound son ovalados. La trufa del galgo es ancha y la del Greyhound más pequeña.
Cuello:
En el galgo el cuello tiene forma ovalada, por el contrario en el Greyhound su forma es más cilíndrica.
Miembros delanteros:
En el galgo la escápula es ligeramente más corta que el húmero, en el Greyhound la escápula y el húmero son prácticamente iguales de longitud. Los pies del galgo son de liebre, es decir alargados, los del Greyhound son de gato o redondos. La angulación delantera es más marcada en el Greyhound.
Pecho:
En el galgo es muy profundo, alto pero sin alcanzar los codos, las costillas son ligeramente arqueadas, por el contrario el pecho del Greyhound es ligeramente atonelado, o sea, con las costillas bien arqueadas, es muy alto y siempre debe alcanzar los codos, es poco profundo y hace un ascenso más brusco hasta el vientre.
Cuerpo:
La cruz del galgo debe ser más baja que la grupa, simplemente marcada, el perfil superior es ligeramente cóncavo en el tórax y algo convexo en la región lumbar, la grupa es larga y con una inclinación en pupitre superior a los 45º con respecto a la horizontal. Por el contrario el Greyhound tiene una cruz muy marcada y claramente más alta que la grupa, su linea superior desciende hasta una grupa redondeada. El perfil de un galgo se podría inscribir dentro de un rectángulo, al contrario del Greyhound que lo hace dentro de un cuadrado.
Miembros posteriores:
La angulación trasera del Greyhound es muy marcada mientras que en el galgo es ligera.
Músculos:
En el galgo la musculatura es larga y plana, por el contrario en el Greyhound es redondeada y abultada, siempre dará más impresión de potencia.
Manto:
El pelo del galgo es tupido, corto y liso, algo más largo en la cara, en la variedad de pelo duro este es más áspero y largo, pudiendo tener barbas, bigotes, cejas y tupé. El manto del Greyhound es más corto y fino, en esta raza no existe la variedad de pelo duro.
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MEDINA DEL CAMPO, Villa histórica, monumental, escultórica y paisajística
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MEDINA DEL CAMPO, VILLA DE LAS FERIAS, SU ORIGEN Y DESARROLLO |
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LXV - 2003 - Campeonato de España de Galgos en Campo-Copa
S. M. El Rey
- La
estación galguera
- Nota
de prensa 09-10-03
- El
galgo, mejor jubilado
- Una
despedida digna para el galgo
- Protectoras
Scooby
- Club
Nacional del Galgo Español
- Nuevo
Presidente de la Federación Española de Galgos
- Medina
del Campo será este año el escenario de la Primera
Feria Internacional del Galgo
- La
Feria del Galgo acogerá un foro de expertos sobre la
competición
- Programación
Primera Feria Interncional del Galdo
- REPRESENTACIONES
DE GALGOS.- Muestra temporal
Orígenes:
Antiguos perros faraónicos
Creación
natural, hacia el siglo XV.
Es en la Edad Media cuando
se forja y troquela el Galgo Español. Conforme avanza
la Reconquista, se van repoblando las tierras que pasan al dominio
de los reyes cristianos. En una primera etapa, en la que se
llega hasta el Duero (siglos IX y X), las tierras yermas de
Castilla la Vieja son ocupadas por iniciativa privada, los monjes
fundan cenobios en comarcas desiertas y grupos de repobladores
con pocos medios de roturación se apropian de pequeñas
extensiones de tierra junto a estos monasterios. Así
se puebla la tierra sin cultivar entre el Duero y el Tajo. Más
al sur son las órdenes militares de San Juan, Santiago,
Calatrava, Alcántara, Santa María y el Arzobispo
de Toledo, formando una casta militar que constituye la milicia
más eficaz contra bereberes y almohades, las que conquistan
inmensas extensiones y se encargan de la repoblación
de esas tierras que se extienden hasta el Guadiana. El cultivo
de la tierra y fundamentalmente el pastoreo se constituyen como
sistemas de supervivencia. En este momento se iniciaba la que
posteriormente sería la mayor potencia destructiva del
medio ambiente, la desarrollada por ganaderos y agricultores
mediante una intensa labor de deforestación que en España
ocuparía toda la lerga Edad Media. La liebre se asienta
en los terrenos de siembra. Las grandes extensiones de terrenos
baldíos y barbechos producen un incremento de las piezas
de caza, consolidándose la tradición a las carreras
de liebres con Galgos, práctica común tanto en
los reinos árabes como cristianos. La guerra y la caza
se confunden en estos años en que como decía David
Salamanca "El lebrel, el caballo y el galguero eran tres
grandes guerreros". Nos da constancia del aprecio que el
Galgo suscitaba en estos años el gran número de
leyes que penalizan su hurto o su muerte: Fuero de Salamanca
(siglo IX); Fuero de Cuenca; Fuero de Zorita de los Canes; Fueros
de Molina de Aragón (siglo XII); Fuero de Usagre (siglo
XII). En el Cartuario de Slonza se encuentra la escritura de
una donación de heredad en Villacantol otorgada por el
Mayor Gutiérrez en favor de Diego Citid, fechada el 3
de Noviembre de 1081, en la que se dice: "Urso galgo colore
nigro ualente caetum solidos dae argento"; hallar este
tipo de perro inventariado nos da una idea del alto valor estimativo
en que se le tenía.
En el renacimiento sigue viva
y pujante la tradición galguera y así Martínez
del Espinar escribe en su (Arte de Ballestería y Montería):
"Muchas maneras hay de matar estos animales (las liebres),
diré las que en España usan: corren las con galgos,
que aquí los hay ligerísimos, y así mismo
lo son algunas liebres, que se les escapan sin poderlas alcanzar;
y no porque corren hoy dejan de volver a sus querencias; antes
estas liebres corredoras las continúan, porque tienen
conocido el camino de su huida, y por la mayor parte se encaman
cerca de alguna senda o camino, orilla de algún soto,
monte o ladera, o tierra pedregosa, y así huyen de ellas
y de ir cuesta abajo que las alcanzan luego en las laderas y
tierra tiesa, parece que vuelan". Es la geografía
Castellana quién forja al galgo, tanto en la Meseta Norte:
Valladolid, Zamora, Ávila Salamanca, Segovia, Soria,
Burgos y Palencia; como en la Meseta Sur: Toledo, Cuenca, Guadalajara,
Madrid y Ciudad Real, así vemos el Galgo extenderse por
todas aquellas zonas llanas en las que no puede hacerle competencia
el Sabueso.
El Galgo Español a padecido
el mayor atentado ecológico de todas nuestras razas autóctonas,
por cruces indiscriminados con Greyhound. Estos mestizos son
el centro de las fiestas sociales de la alta burguesía
y la nobleza a comienzos del presente siglo. A las competiciones
y copas en Fresno, Venta la Rubia, La Ina, Algete y el Golosos
acuden las clases pudientes dispuestas a disfrutar de esta diversión
galguera. Así el presidente fundador del Coto La Ina
en 1919 es Juan Pedro Domecq. En 1911 la Real Sociedad Canina,
se apresuraría a reconocer de carácter oficial
a esta entidad, cosa natural si sabemos que la Reina Dña.
Victoria Eugenia corrió un Galgo a su nombre en uno de
los concursos y que varios miembros de la familia real eran
asiduos espectadores. La aparición del Anglo-Español
trae como consecuencia que se vaya perdiendo en gran medida
la afición a la caza, con muerte de la liebre, y se busque
solo el espectáculo de la carrera. La memoria anual de
la Real Sociedad Canina da una referencia obligada y constante
del desarrollo detalladísimo de la competición
haciéndose así cómplice de la creación
de ese mestizo sin características morfológicas
estereotipadas, cuya velocidad no es capaz de suplir la resistencia,
rusticidad y tesón del auténtico Galgo Español.
Las denominaciones de Galgo
y Lebrel se van asentando en la actualidad como verdaderos sinónimos
de un mismo exponente de perro; sin embargo, no siempre fue
así puesto que tenemos documentación que nos demuestra
que el lebrel del siglo XIV poseía un tamaño medio,
una cabeza bastante gruesa y alargada, la barriga voluminosa
y unas ijadas poderosas como se desprende de la lectura del
libro de la Caza de Gastón Phoebus. Con el paso del tiempo
el Galgo fue variando su morfología, al mismo tiempo
que cada vez más a menudo, se le denominaba lebrel o
galgo indistintamente.
HISTORIA CINOLOGÍA
Se conocen tres variedades
de Galgo Español: la variedad de pelo liso, la de pelo
largo -prácticamente inexistente- y la de pelo duro.
De las tres, la primera es la que encontramos fácilmente
en los certámenes caninos de belleza, en las pruebas
de campo y en las competiciones que tienen lugar en los canódromos.
Perfectamente adaptado a la
geografía ibérica, a la aridez de nuestros campos
y a nuestro clima cambiante y anárquico, el Galgo de
pelo liso se ha convertido en la variedad idónea y mejor
adaptada con el paso de los años; la naturaleza se ha
encargado de configurar una raza que resistiera perfectamente
la agresión de los animales salvajes y el roce de las
zarzas y rocas. El Galgo nos recuerda a los remotos perros faraónicos,
que figuraban en las tumbas del antiguo Egipto.
Sin demasiado temor a equivocarnos
podemos asegurar que el Galgo Español es un descendiente
del Vertades Romano, que llegó a España junto
con los romanos. Esta raza romana, a su vez desciende del Lebrel
Egipcio, por lo que no es de extrañar que el Galgo Español
se asemeje a esta raza faraónica. La única diferencia
destacable es la colocación de las orejas, puesto que,
mientras que estos perros egipcios poseían unas orejas
erguidas, el Galgo luce unas orejas semiáridas en rosa.
Otra hipótesis afirma
que los Celtas fueron los que trajeron el Galgo a la península
cuando se instalaron en las Galias, y de ahí el nombre
de Galgo del latín Canis Gallicus. De lo que no hay ninguna
duda es que el Galgo viene de los antiguos perros faraónicos.
Existe todavía otra
hipótesis, que no parece muy lógica, según
la cual desciende del Sloughi, y llegó a España
con los árabes hacia el siglo IX.
Las últimas investigaciones
apuntan la posibilidad de que llegaron dos ramas de perros parecidos
provenientes de dos puntos diferentes (los romanos y los Celtas)
y que los sucesivos cruces entre ellos a lo largo de los años
podrían explicar la diferencia que existe entre los Podencos
y los Galgos.
DIFERENCIAS ENTRE
EL GALGO Y EL GREYHOUND
Cabeza:
En el Greyhound la cabeza
tiene forma de cuña, es decir la relación entre
el ancho
del cráneo con respecto al hocico es más exagerada,
dando la sensación de una cabeza fuerte y corta, por
el contrario en el galgo vemos un hocico menos puntiagudo y
una anchura de cráneo moderada lo que se traduce en la
sensación de alargamiento de la cabeza. El stop en
el galgo debe ser menos marcado que en el Greyhound siendo las
lineas craneofaciales claramente divergentes dando la sensación
de un ligero acarneramiento, en el Greyhound el stop está
más marcado y a veces puede dar la sensación de
que sus líneas craneofaciales son paralelas. Las orejas
deben estar en forma de rosa en las dos razas pero en el galgo
son más largas y carnosas, por el contrario la oreja
del Greyhound es pequeña y de textura fina. Los ojos
del galgo son de forma almendrada, en el Greyhound son ovalados.
La trufa del galgo es ancha y la del Greyhound más pequeña.
Cuello:
En el galgo el cuello tiene
forma ovalada, por el contrario en el Greyhound su forma es
más cilíndrica.
Miembros delanteros:
En el galgo la escápula
es ligeramente más corta que el húmero, en el
Greyhound la escápula y el húmero son prácticamente
iguales de longitud. Los pies del galgo son de liebre, es decir
alargados, los del Greyhound son de gato o redondos. La angulación
delantera es más marcada en el Greyhound.
Pecho:
En el galgo es muy profundo,
alto pero sin alcanzar los codos, las costillas son ligeramente
arqueadas, por el contrario el pecho del Greyhound es ligeramente
atonelado, o sea, con las costillas bien arqueadas, es muy alto
y siempre debe alcanzar los codos, es poco profundo y hace un
ascenso más brusco hasta el vientre.
Cuerpo:
La cruz del galgo debe ser
más baja que la grupa, simplemente marcada, el perfil
superior es ligeramente cóncavo en el tórax y
algo convexo en la región lumbar, la grupa es larga y
con una inclinación en pupitre superior a los 45º
con respecto a la horizontal. Por el contrario el Greyhound
tiene una cruz muy marcada y claramente más alta que
la grupa, su linea superior desciende hasta una grupa redondeada.
El perfil de un galgo se podría inscribir dentro de un
rectángulo, al contrario del Greyhound que lo hace dentro
de un cuadrado.
Miembros posteriores:
La angulación trasera
del Greyhound es muy marcada mientras que en el galgo es ligera.
Músculos:
En el galgo la musculatura
es larga y plana, por el contrario en el Greyhound es redondeada
y abultada, siempre dará más impresión
de potencia.
Manto:
El pelo del galgo es tupido,
corto y liso, algo más largo en la cara, en la variedad
de pelo duro este es más áspero y largo, pudiendo
tener barbas, bigotes, cejas y tupé. El manto del Greyhound
es más corto y fino, en esta raza no existe la variedad
de pelo duro.
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