MONUMENTOS
1
- Acueducto. El
extraordinario acueducto, obra maestra de la ingeniería romana,
fue construido a mediados del siglo I d. C., época de los
emperadores Domiciano o Trajano para aprovisionar de agua a un relevante
enclave militar romano (ocupado hoy por el Alcázar) trayéndola
de la sierra. Se considera una de las muestras más destacadas
del arte romano en España, obra del arquitecto Cayo Julio
Lacer, que construyó en la misma época el puente de
Alcántara. Sin embargo, algunos de sus arcaísmos constructivos
han llevado a algunos expertos a datarlo en el periodo de la Roma
republicana. El agua procede de la sierra de Guadarrama, a unos
15 km de Segovia, donde se recoge en un arca sedimentadora. Desde
allí parte un canal subterraneo de más de 14 Kms que
desemboca en un puente con unas arquerías monumentales, que
alcanzan una longitud de 818 m y una altura máxima de casi
30 m. La obra está compuesta por 163 arcos de una luz de
unos 4,5 m, repartidos en cinco tramos, de los que el segundo y
el tercero fueron reconstruidos a finales del siglo XV y en el siglo
XIX. El canal superior descansa sobre dos arquerías superpuestas
que salvan el desnivel del terreno por medio de 44 arcos en el nivel
inferior y 116 en el superior. El conjunto, edificado con grandes
sillares de granito berroqueño sentados a hueso, está
sustentado por grandes pilares de planta rectangular. De este modo
se consigue una visión frontal muy esbelta, aumentada gracias
al escalonamiento en altura. En el punto más alto, los pies
derechos que sostienen la arquería inferior adquieren un
volumen troncopiramidal, interrumpido por líneas de imposta
de modulación sencilla. Sobre los cuatro arcos centrales
de la serie inferior corre un sotabanco donde figuraba una inscripción
conmemorativa, actualmente desaparecida. En los frentes superiores
del pilar central, un poco más anchos que el resto, se abren
dos nichos rectangulares para estatuaria. El estado actual del conocido
como Puente del Diablo, auténtico emblema de Segovia, es
preocupante, por lo que se están tomando las medidas oportunas
para evitar que la erosión, los impactos recibidos, la contaminación...
se conviertan en factores irreversibles que lleven a su arruinamiento...
2
- Casa de los Picos. Toma
su nombre de la decoración con piedras cortadas en punta
de diamante que embellecen su renacentista fachada. Sobre la puerta,
culminada en arco redondeado con grandes dovelas, está el
escudo de armas de La Hoz. En el interior se pueden observar un
destacado zaguán y el patio.
Pedro
López de Ayala, el Canciller, autor de las crónicas
referentes a las guerras civiles, fue dueño de esta noble
y famosa casa, renacentista (s. XVI), situada en la calle Juan Bravo
y frente al mirador de la Canaleja. Aquí se alojaron durante
muchos siglos los reyes con motivo de su estancia en la ciudad.
3
- Alhóndiga. La Alhóndiga, ubicada en la
calle homónima, es un edificio gótico industrial erigido
durante el reinado de los Reyes Católicos (s. XV) como almacén
municipal de cereales, de donde recibe su nombre -árabe en
su procedencia-. La noble fachada está adornada con esgrafiado
típicamente segoviano y en la isabelina portada están
reflejados los escudos de la ciudad (uno a cada lado) bajo alfiz.
Presenta cubierta a cuatro aguas.
Hoy
se ha transformado en Archivo Municipal y Sala de Exposiciones.
4
- Torreón de Lozoya. Una planta
rectangular y su arco de entrada de medio punto caracterizan a esta
sólida edificación del siglo XV, que forma parte de
un conjunto palacial con patios posteriores de clave renacentista.
5
- Iglesia de San Martín.
Es, sin dudarlo, el templo románico (del s. XI, aunque con
añadidos posteriores) más bello de todos cuantos,
pertenecientes a dicho estilo, reúne la ciudad de Segovia.
Este auténtico tesoro preside la plaza de Medina del Campo
o de las Sirenas. Desde su atrio, a modo de mirador, se contempla
una hermosa vista de la singular Calle Real. Es un gran volumen
rectangular, de tres naves y con ábsides semicirculares.
Aparece porticada por tres de sus lados, en los que se suceden las
columnas pareadas y los estilizados arcos de medio punto; sus preciosos
capiteles están adornados con motivos simbólicos,
geométricos e historiados. La torre, del románico-mudéjar,
aparece levantada sobre la nave central, sirviéndole como
remate un chapitel del XVII. Un grupo de cuatro grandes esculturas,
como representación de los profetas, adorna la portada principal.
La figura de San Martín dando su bendición a los fieles
se halla en la pared del ábside que mira a la plazoleta.
El interior, espacioso, presenta una distribución propia
de la arquitectura árabe y se cubre con un artesonado de
madera con decoración de la misma tendencia morisca. Llaman
la atención: en el crucero, la cúpula nervada sobre
trompas; o las pilastras y columnas que se alternan en la delimitación
de las naves.
En
la capilla de las Herrerías, que hizo construir Gonzalo de
Herrera en el XV, se halla el panteón de la familia. Merece
señalarse el retablo mayor (únicamente pictórico)
diseñado por José Vallejo Vivanzo y ensamblado por
Juan de Prado, el Mozo. En este espacio se ha instalado un pequeño
museo parroquial de escultura y pintura, aunque también se
exponen delicada indumentaria religiosa y relicarios. Tienen cabida
brillantes realizaciones artísticas: dos trípticos,
uno hispano-flamenco, la Crucifixión, del s. XV, y otro,
sorprendente, con apiñados relieves del Camino del Calvario;
el trabajo escultórico de la Virgen con Santa Ana y el Niño,
la talla de la Virgen Rubia, también del mismo siglo; o las
imágenes de San Juan Bautista (obra de Pedro de Bolduque)
y de San Francisco de Asís, esculpido por Pedro de Mena,
ambas del XVI.
6
- Cárcel Real. Dando frente a la plaza de San
Martín -llamada, también, de Medina del Campo o de
Juan Bravo-, se dispone, solitaria, la otrora Cárcel Real
o Cárcel Vieja, que desempeñó tal función
hasta el año 1933; uno de los que la padecieron fue, en 1577,
el escritor Lope de Vega, sobresaliente dramaturgo. Se trata de
una construcción de tres plantas, levantada en granito de
color gris procedente del Guadarrama. Existe constancia de su presencia
ya en el Renacimiento. Pasó por diversas reformas y transformaciones
en la etapa barroca. Las ventanas que se abren en sus muros continúan
enrejadas. Dentro, acoge un patio, además de la portada y
partes del templo románico de San Medel.
En
la actualidad es la sede de la Biblioteca Pública.
7
- Iglesia de San Sebastián. San Sebastián,
en la entrañable plaza "tocaya", fue parroquia
del gremio de los monederos (fabricantes de moneda); estaba cerca
de la casa (ceca) donde se labraba aquélla. De fábrica
románica, presume de interesante torre, singular fachada
decorada con arquivoltas peraltadas y excelente ábside. El
barroco domina su interior.
8
- Casa de los Marqueses de Moya. Haciendo esquina con
las calles San Agustín y San Juan, sale al encuentro la casa
de los Marqueses de Moya, excelente edificio del s. XV segoviano.
Lo más sobresaliente es el extraordinariamente bello ajimez
(ventana arqueada, dividida en el centro por una columa) del patio.
9
- Iglesia de San Juan de los Caballeros. (Museo Zuloaga).
La construcción se remota al siglo XI, y que adquirida a
finales del XIX por el artista Daniel Zuloaga -que instaló
su taller- cuando amenazaba ruina.
10-
Torreón de Árias Dábila. Esta
torre del S.XV está decorada con esgrafiados geométricos
y coronada por un castillete sobre un elegante balcón almenado
con blasones. Perteneció a la prepotente familia medieval
de los Arias Dávila con destacados miembros guerreros y obispos.
Una pequeña calle anexa con este nombre tiene bellos palacios
góticos, y al final de ella, se encuentra la Plaza de San
Martín con El Monumento a Juan Bravo y la Propia Iglesia
de San Martín.
11-
Iglesia de San Miguel. Un hecho histórico aconteció
en el atrio de la iglesia de San Miguel: la proclamación
-clave para el futuro de España- de Isabel I como reina de
Castilla por la nobleza y la ciudad de Segovia el día 13
de diciembre de 1474, usurpando el trono a Juana la Beltraneja a
tenor de las leyes vigentes en aquel momento.
El
templo, de época visigoda y estilo gótico severo,
sufrió un durísimo revés: en 1532 se desploma,
reinagurándose en 1558. En la etapa del románico abarcaba
casi la totalidad de la plaza Mayor; actualmente, cierra por un
lateral este espacio público y deja enfrente al Ayuntamiento.
La torre aparece coronada por un chapitel de pizarra. En la portada
figuran tres relieves, de traza románica, ocupando lugar
preferente el de San Miguel hiriendo con lanza al dragón,
además de vestigios de la primitiva iglesia.
Consta
de una sola y espaciosa nave, de apariencia renacentista, con bóveda
nervada del gótico. En la capilla de los Cáceres de
Sauquillo resaltan los sepulcros del regidor Diego de Rueda y María
de Cáceres, su mujer, y el del médico segoviano Andrés
Laguna, sabio renacentista, autor de un extraordinario tratado de
medicina y farmacología, de gran trascendencia posterior.
De José Vallejo Vivanco es el retablo mayor, de 1665, presidido
por una imagen del santo titular. No hay que dejar de visitar la
capilla barroca de la Cofradía de la Pasión.
12-
Catedral. El actual templo ("la dama de las catedrales"),
imponente mole gótico-tardía (de 50 m de ancho, 105
m de largo y 33 m de alto en la nave mayor) realizada, gracias a
la entusiasta colaboración vecinal, entre los años
1525 y 1577 en la zona más alta de Segovia, sustituye a la
vieja catedral gótica, último edificio gótico
levantado en España, destruida por un incendio durante la
rebelión de los comuneros (Guerra de las Comunidades) y cuyo
solar está hoy ocupado hoy por los jardines del Alcázar.
El
arquitecto Juan Gil de Hontañón fue el encargado del
diseño y dirección de obra, sucediéndole en
esta última función García de Cubillas, quien
se rodeó de un buen equipo: Rodrigo (hijo del primero), Alonso
Martín y Francisco Vázquez. Inaugurada ya el día
de la Ascensión de 1588, la consagración no le llegó,
sin embargo, hasta el año 1768.
Cuenta
con tres naves (más alta la central), crucero, ábside
semicircular con girola, alrededor de la cual se disponen varias
de las 18 capillas existentes en esta catedral.
Exteriormente,
enseña decorativa temática, distintiva del gótico,
en ventanales, gárgolas, cúpula, etc. La fachada principal,
a occidente, se distingue por su sencillez y elegancia. Encima de
la puerta del Perdón, está presente una exquisita
imagen de la Inmaculada, esculpida por Juan Guas. En el lado de
la Epístola, se yergue, libre, la torre, que antaño
culminaba en aguja de caoba revestida con plomo dorado; un rayo
se cebó en ella (año 1614); la oportuna restauración
vino de la mano de Mugaguren (responsable, igualmente, de la bóveda
del crucero), quien la rebajó unos 12 m, rematándola
con casco semiesférico. Al sur se orienta la sencilla fachada
de San Geroteo (primer obispo de Segovia), buena y bella composición
situada junto al Barrio Judío. El normal ingreso al templo
catedralicio se efectúa por la cara norte, que mira a la
plaza; aquí se encuentra la puerta de San Frutos, trabajada
en piedra granítica por Pedro de Brizuela siguiendo criterios
del clasicismo escurialense (inicios del s. XVII). Particularmente
hermoso es el armónico ábside, auténtica sinfonía
en piedra, de la que asoman los salientes (contrafuertes) de sus
capillas, pináculos propios del gótico florido y otros
detalles ornamentales.
El
grandioso interior, de planta de cruz latina, tiene tres naves,
delimitadas por poderosas columnas que sirven de sostén a
bóvedas estrelladas. Sobre el crucero se eleva la cúpula.
Las valiosas vidrieras de los ventanales escenifican momentos de
la vida de Cristo; son obra de artistas flamencos y castellanos
(ss. XVI y XVII).
En
la capilla Mayor, creación de 1563, aparece un meritorio
retablo mayor del Sabatini, hecho por encargo de Carlos III. Lo
preside una muy hermosa imagen, entronizada, de la Virgen de la
Paz, regalo del rey Enrique IV a la capital segoviana. Las rejas
que rodean este espacio son autoría del vasco Antonio de
Elorza (1736). El púlpito, proveniente del otrora convento
de San Francisco de Cuéllar, es una composición italiana
del XVII en la que se utilizaron mármoles de varios colores.
El coro, ubicado en la nave central, entre las capillas de Santiago
y San Andrés, pertenecía a la vieja catedral; su sillería,
gótico-flamígera, es una maravilla. El escudo de Enrique
IV figura en el sillón arzobispal. La rejería y el
facistol se deben a Elorza y Vasco de la Zarza, respectivamente.
Una
urna de plata con las reliquias de San Frutos, patrono de Segovia,
ocupa el centro del neoclásico trascoro, diseñado
por Ventura Rodríguez para la capilla del Real Sitio de Riofrío,
acabando en este lugar por disposición del monarca Carlos
III.
Un
detenido recorrido (que comienza en la puerta de San Frutos y se
continúa por la girola, a la izquierda) por las dieciocho
capillas permitirá comprobar su impresionante calidad artística:
-La
capilla de San Antón, junto al presbiterio, guarda un impresionante
retablo, con cuatro columnas salomónicas, atribuido a Juan
de Ferreras, en cuyo centro aparece la imagen del titular; y el
sepulcro del obispo Antonio Idiáguez Manrique, asignado a
Andrés de Monasterio (1700). La rejería es del vasco
Elorza.
-La
capilla de San José muestra un relieve, de gran tamaño,
representando a San Juan Bautista.
-La
capilla de la Virgen del Rosario, con notable lienzo de esta Virgen,
obra de Bayeu (1789), responsable, también, de los frescos
que decoran sus paredes.
-La
capilla de San Antonio de Padua, en la que ocupa lugar privilegiado
un retablo de estilo barroco.
-La
capilla de San Frutos, con las tallas del santo patrón, Santa
Engracia y San Valentín.
-Capilla
de San Geroteo. En este espacio barroco (1770), posible por el mecenazgo
del obispo Juan Martín Descalzo, se acogen las imágenes
del titular, San Vicente Ferrer y San Juan Bautista, todas ellas
de Manuel Aldeba. Su rejería es renacentista.
-Capilla
de San Ildefonso. Reúne dos pinturas flamencas del XVII y
el relieve de la Imposición de la casulla a San Ildefenso.
-Capilla
de San Pedro. Contiene un soberbio retablo neoclásico, dorado,
de Pedro de Bolduque (1585).
-Capilla
del Sacramento. Está enfrente de la de San Antón,
en el presbiterio. Construida por Rodrigo Gil de Hontañón
en 1562, destaca por su amplitud, interesante portada clásica
y hermosa bóveda estrellada. Aloja una de las más
valoradas joyas catedralicias: el Cristo de la Agonía (imagen
del Señor en la cruz, en cuyo rostro se concentra todo el
dramatismo del momento), obra de Manuel Pereira en el XVII, encuadrado
por un retablo de cerámica realizado por Daniel Zuloaga.
-Capilla
del Sagrario o de los Ayala. Al igual que la inmediata del Sacramento,
es de generosísimas proporciones, hasta el punto de semejar
un templo dentro de la catedral. Enseña cúpula de
fábrica barroca y churrigueresco retablo mayor, culminado
por una estatua de San Fernando, así como el panteón
de los canónigos Ayala-Berganza.
-Tras
pasar la Puerta de San Geroteo, la capilla del Cristo del Consuelo
facilita el ingreso en el claustro. Una bella reja plateresca delimita
el recinto. Aquí fue instalada una de las portadas (obra
de Juan Guas) supervivientes de la vieja catedral. Bajo arco apuntado,
el conjunto de la Piedad, trabajado por Sebastián de Almonacid.
El escudo de los Reyes Católicos se observa en un arco conopial.
Enterramientos de los obispos Diego de Covarrubias y Raimundo Losana,
de Juan Guas.
-La
capilla de Santiago fue pertenencia de Santiago Gutiérez
de Cuéllar, comendador de la Orden de Santiago. Tiene un
valioso retablo de Pedro de Bolduque (1591), con meritorios lienzos
de Alfonso de Herrera.
-En
la capilla de Santa Bárbara se conserva, dentro, una pila
bautismal cedida a la antigua catedral por el rey Enrique IV. Excelente
es la talla barroca de la Virgen, patrona de la Artillería.
-Capilla
del Sepulcro de Cristo. Expone, en una urna colocada sobre el altar,
un impactante Cristo yacente, de Gregorio Fernández.
-Por
la capilla de San Blas, a los pies del templo, se ingresa en la
torre. La cerca una rejería del XVI. Posee un estupendo retablo
barroco.
-Capilla
de la Concepción. Ubicada frente a la de San Blas, fue comprada,
para panteón familiar, por el almirante Pedro de Contreras
Miñano. Cuenta con una verja de madera de caoba traída
de Cuba. Mantiene un grupo de buenos lienzos, sobresaliendo el de
Ignacio de Ríes, epígono de Zurbarán. Notable
es la talla de Concepción, debida a Antonio de Herrera (1621).
-Capilla
de San Gregorio. Contiene un estimable retablo churrigueresco, seguramente
de Juan de Ferreras.
-Capilla
de Cosme y Damián. Exhibe una pieza de Gregorio Fernández,
la Inmaculada, además de imágenes de estos santos
mártires.
-Capilla
de San Andrés. Da cabida a uno de los más logrados
retablos barrocos del complejo catedralicio. Diseñado en
1622 por Juan de Brizuela, la ejecución corrió por
cuenta de Juan de Alcegui; la imaginería la ponen Juan de
Imberto y Felipe de Aragón.
-Capilla
del Santo Entierro o de la Piedad, junto a la Puerta de San Frutos.
Está cerrada por una plateresca rejería de fray Francisco
de Salamanca. Luce un impresionante tríptico sobre el Descendimiento,
del que es autor Ambrosius Benson, y, dándole cara, el retablo
de la Piedad, magistral creación de Juan de Juni, en la que
aparecen las expresivas figuras de la Virgen, San Juan, María
Salomé o Nicodemo contemplando el cuerpo sin vida de Cristo.
Las figuras de Longinos y el Centurión -aprisionadas por
columnas-, a los lados, y el remate en medallón con el Padre
Eterno completan el retablo.
Dando
cara a la Puerta de San Frutos, una espléndida portada, de
Juan Guas, perteneciente a la catedral vieja y traída aquí
en 1558, permite el acceso al claustro gótico (ocaso del
s. XV), construcción cuadrada de 1470 en la que se abren
cuatro bellos ventanales calados. Despierta admiración su
diminuto y encantador jardín con pozo.
Por
el claustro se accede al Museo Diocesano, que dispone de unos impagables
fondos en orfebrería de los ss. XV al XVIII, pintura, tapices,
esculturas, vestimenta religiosa, manuscritos, incunables, etc.
En pintura: el Tríptico de la Virgen con el Niño (del
Maestro de la Santa Sangre), obras de Van Eyck, Pedro Berruguete
(Misa de San Gregorio, entre otras), Morales, etc. En escultura
descuellan: una Virgen con el Niño (s. XIII) y un Pantocrátor
(s. XIV); en orfebrería, caliz gótico de don Beltrán
de la Cueva; carroza triunfal y custodia de plata del Corpus, obra
de Rafael González; extraordinarios tapices flamencos de
la escuela de Rubens (s. XVII), en la Sala Capitular (con artesonado
mudéjar y un Cristo renacentista). En el Archivo Catedralicio,
figura el Sinodal de Aguilafuerte (1472), incunable, uno de los
primeros frutos de la imprenta en España.
13-Puerta
de San Andrés (Arco del Socorro). Era uno de los
siete accesos mediante arcos de ladrillo al antiguo barrio judío
de la ciudad, que llegó a contar con cinco sinagogas.
14-Iglesia
de San Andrés. Románico templo, fechado
en el s. XII y acomodado en la preciosa plaza de la Merced. Tiene
una espléndida y airosa torre mudéjar, de ladrillo,
coronada por un chapitel de pizarra, y dos ábsides. En el
interior, alterado por la presencia del barroco, descuellan pinturas
sobre lienzo de Alonso de Herrera, yeserías, la Piedad de
José Rates (1671) y dos obras de Gregorio Fernández:
la imagen de El Salvador y un altorrelieve, El prendimiento de San
Andrés.
15-
Casa del Sol. Museo de Segovia. Edificio erigido en los
lienzos de la muralla, de sencilla fachada e interesante zaguán
y patio, fue el matadero de reses y ahora alberga las salas del
Museo provincial.
16-Alcázar.
El Alcázar se cita con este nombre ya en los
documentos del siglo XII. Por entonces debia de ser una sencilla
torre provista de una muralla y defendida por un foso. Sus excepcionales
condiciones para la defensa, así como el auge de la ciudad,
y la predilección de la casa de trastámara por Segovia
le dieron su carácter de sede regia e hicieron de él
un palacio oriental.
De
Alfonso X el Sabio queda la hermosa leyenda del rayo que Dios envió
para castigar la soberbia del rey que se creía más
inteligente que su Salvador. Y también los restos de estilo
protogótico. Estos , junto con las ventanas y capiteles románticos,
descubiertos a raíz del incendio de 1862, son los más
antiguos, hoy por hoy, visibles en el Alcázar.
Con
la casa de Trastámara, el Alcázar se convirtió
en un palacio de magnificencia oriental. Catalina de Lancaster ordena
labrar la sala de la galera , decorada con dorada techumbre. Juan
II levanta la espléndida torre provista de altos garitones,
un centro de cultura donde la música la poesía son
señoras absolutas.
Enrique
IV, el que tanto amara a Segovia, decora en 1452, siendo todavía
principe , pero la época de Enrique IV fue turbulenta y caótica.
Al acabar con este estado de cosas vino Isabel la Católica,
que tanto debe a Segovia, y a quien tan mal correspondió.
El día 13 de Diciembre de 1474 salía del Alcázar
el cortejo que conducía a Carlos V, quien no sintió
atracción por la fortaleza, por el contrario Felipe II la
renovó y restauró profundamente. Él ordenó
cubrirla con pizarra, alcanzando el exótico y pintoresco
aspecto con que no es dado contemplarla. También sustituyo
el patio gótico por el actual herreriano y, aunque restauro
las techumbres árabes, el alcázar tomó un aspecto
más gris y serio. La seriedad y la melancolía se adueñaron
de aquellas estancias donde ya no resuena la música cortesana
sino el lamento del prisionero.
El
Alcázar, "un castillo de verdad, el más parecido
del mundo a un castillo de mentira soñado por un niño"
en palabras del escritor y político Dionisio Ridruejo (1912-1975),
se asienta sobre una roca que presencia, desde su posición
de dominio, el encuentro de los ríos Eresma y Clamores. Se
tiene constancia de que ya era una realidad en el s. XII, pero no
parece descabellado afirmar que haya habido emplazamientos anteriores.
En
un principio fue fortaleza, dada la ventajosa situación estratégica.
Pero en el s. XV cobra relevancia con los Trastámara, al
pasar a ser tanto el Alcázar como la ciudad de Segovia el
centro de la Corte.
La
ornamentación exterior coincide con la restauración
que se efectuó por orden de Felipe II. Dentro, merece la
pena detenerse a contemplar varias salas, en las que los estilos
son variados: románico, gótico, mudéjar y renacentista.
El
6 de marzo de 1862 el fuego se lleva artesonados, cuadros, muebles...,
convirtiendo al Alcazar en una ruina. La reconstrucción dio
comienzo en 1882, durante el reinado de Alfonso XII, terminándose
los primeros trabajos en 1896; su destino fue entonces el de acoger
el Archivo General Militar, función que en parte continúa
ejerciendo.
El
Patronato del Alcázar es una fundación de 1951, ocupada
y preocupada desde entonces en dar continuidad a la labor de restauración,
mantenimiento y adecuación interior.
Llaman
la atención la pequeña torre de Alfonso X el Sabio
(no visitable), desde la que este rey observaba y estudiaba el firmamento,
al igual que la torre de Juan II, rematada por una docena de torrecillas,
con 80 m de altura y 40 m de foso, que protegía la zona más
debilitada del Alcázar. Esta última construcción,
provista de terraza superior a la que se llega tras subir 156 escalones,
hizo las veces de prisión, alojando a importantes miembros
de la nobleza: Alvaro de Luna, el marqués de Ayamonte, los
condes de Monteleón y Villamar, etc.
El
patio de armas es de tiempos de Felipe II y está construido
en granito gris. En este lugar se exponen los bustos de dicho monarca
y su padre, Carlos I de España y V de Alemania, imitaciones
de los realizados por Pompeyo Leoni.
Hay
que referirse a las 10 salas que constituyen el museo, junto a la
torre de Juan II:
-Sala
del Palacio Viejo o de Ajimeces. Es una dependencia noble, con paredes
bellamente esgrafiadas y ventanales románicos, partidos en
el centro por una pequeña columna. Aloja armaduras propias
de los infantes, caballeros y caballos, así como retratos
de reyes (Fernando I, Enrique III, Bermudo III...).
-Sala
de la Chimenea, pegada a la Sala del Trono o Solio. Se llama así
por disponer de una de enormes proporciones. La decoración
se basa en la presencia de azulejos en las paredes, muebles oscuros,
retratos de algunos Austrias, tapiz flamenco alusivo al casamiento
de la Virgen Maria con San José, etc.
-Sala
del Trono o Solio, comunicada con la anterior por una puerta embellecida
con yeserías de corriente mudéjar. Se creó
por orden de Enrique IV en 1456. Contiene esta cuadrada estancia
no sólo tronos o solios, sino asimismo una hermosísima
cúpula de estilo mudéjar y retratos de los Reyes Católicos
realizados por Madrazo y Martínez Montañés.
-Sala
de la Galera, paralela a la del Palacio Viejo, de forma rectangular.
Es de traza gótica. Se construyó para proporcionar
una mayor protección a las estancias reales frente a las
acometidas del enemigo efectuadas mediante el empleo de lombardas
y demás material bélico. Sus iniciales artesonados
(en forma de nave invertida), friso y yeserías fueron pasto
de las llamas en 1862. Exhibe vidrieras y obra pictórica
del segoviano Carlos Muñoz de Pablos, que aluden a reyes
y acontecimientos medievales.
-Sala
de las Piñas, con bellísimo artesonado decorado con
noventa y dos piñas doradas y mudéjar friso de 1452.
Se sitúa en vecindad con la de la Galera.
-Cámara
Regia. Es la sexta sala. Se caracteriza por su reducido tamaño
y escasa luminosidad. Posee excelentes yeserías decorando
la puerta. Alcoba del rey, tiene una cama gótica con varios
escudos de Castilla y León.
-Sala
de los Reyes. Era y es la más importante de este Alcázar.
Se ha convertido en lugar de actos oficiales y recepciones. Recibe
el nombre de la colección de las 52 estatuas sedentes y policromadas
de reyes de Castilla y León, que aparecen sobre el friso
superior. Impacta el artesonado, hermosa composición configurada
a partir de casetones hexagonales.
-El
Tocador de la Reina, angosta y recogida habitación de carácter
íntimo. Este camarín, azulejado, exhibe en la pared
frontal una excelente réplica del cuadro La Virgen de los
Reyes Católicos. Decoración a base de artesonado,
frisos, muebles, tapices, etc.
-La
Capilla, novena sala, aparece cubierta por un artesonado mudéjar
proveniente del templo de Hurones de Esgueva. Contiene un excelente
retablo mayor, de estilo plateresco, con dieciséis pinturas
sobre tabla de la escuela castellana, originario del templo parroquial
vallisoletano de Viana de Cega; en lugar preferente figura la talla
de Santa Bárbara, patrona de los artilleros. Otro retablo,
de idéntica escuela aunque de fecha anterior, se halla en
el muro del Evangelio. Esta sala cobija, igualmente, el lienzo La
Adoración de los Reyes, de Bartolomé Carduccio. En
ella se celebraron los oficios religiosos del casamiento de Felipe
II con doña Ana de Austria.
-Sala
de Armas. Se ingresa a ella por el Patio del Reloj, espacio con
buena luminosidad, esgrafiados, escudo imperial y reloj de gran
tamaño. Luce armas y armaduras de época medieval o
reproducciones (picas, espadas, lanzas... y, en una vitrina, la
Ballesta de Carlos V), banderas, etc. Desde aquí se llega
a la Cámara del Tesoro, semicircular, en la que se alojan
dos cofres renacentistas de caudales y una prensa de acuñar
moneda del tiempo de los Borbones.
La
maravillosa torre del homenaje presenta chapitel de pizarra.
En
este castillo-palacio (Monumento Histórico-Artístico
desde 1931) se vivieron relevantes hechos: celebración de
Cortes Generales, residencia de Isabel la Católica, bodas
de Felipe II. En 1764 Carlos III la dedica a Academia de Artillería.
17-Santuario
de la Fuencisla. Dedicado a la patrona de la ciudad,
cuya imagen hallada en el siglo XIII custodia el templo que tiene
forma de cruz griega inscrita en un cuadrado y se remata con cúpula.
18-Convento
de los Carmelitas Descalzos. Fue fundado en 1558 por
San Juan de la Cruz, que está enterrado entre sus muros.
19-Iglesia
de la Vera Cruz. Se encuentra separada
de la ciudad por el río Eresma. Es de planta circular característico
de los templarios quienes lo fundaron en el S. XII. Recuerda al
Santo Sepulcro de Jerusalén, origen de la Orden del Temple.
20-Fábrica
de la Moneda. Edificada a comienzos del siglo XIX, es
el mejor exponente del neoclasicismo en la ciudad.
21-Monasterio
de Santa María del Parral. Fundado en el ecuador
del siglo XV para la orden de los Jerónimos, tiene nada menos
que cuatro claustros
22-Casa
Museo de Antonio Machado. En 1919 Antonio Machado llegó
a Segovia, destinado a la cátedra de Lengua Francesa del
Instituto General y Técnico de la ciudad. En ésta
residió hasta 1931, alojado en una modesta pensión
de la calle de los Desamparados. Primero el piso donde estaba la
pensión, la casa entera posteriormente, han sido adquiridos
y transformados en museo por la Real Academia de Historia y Arte
de San Quirce, centro de estudios locales que tiene su sede en la
ciudad del Acueducto. La singularidad de esta casa-museo radica
en su autenticidad: los muebles, todos los objetos que se encuentran
en la habitación del poeta, son los mismos que supieron de
su presencia. Nada se ha añadido, nada se ha suprimido. Aquí
están, en el cuarto que le acogió durante casi doce
años, la cama, la mesa camilla, la silla, la estufa de petróleo,
la palangana, los espejos... que fueron del uso cotidiano de Antonio
Machado: ¡Blanca hospedería, /celda de viajero, /con
la sombra mía! La austeridad impresionante que encuentran
cuantos se acercan a visitar la casa, es la que acompañó
al poeta durante sus años segovianos. Por ello cabe afirmar,
con palabras de José Montero Padilla, que éste es
museo para la emoción.
23-Iglesia
de San Esteban. Este gallardo templo románico
ocupa un lado de la irregular plaza de San Esteban. Posee una de
las mejor resueltas y más elevadas torres de este estilo
(53 metros de altura) de la Península Ibérica; la
componen seis cuerpos, en cinco de los cuales aparecen ventanales
coronados por arco de medio punto. La cuadrada torre ("La Reina
de las Torres Bizantinas") es alcanzada, en 1896, por un rayo
que la incendia; esta desgraciada circunstancia obliga a proceder
a desmontarla y recomponerla de nuevo en los inicios de siglo, añadiéndole,
como remate, un agudo chapitel de pizarra, reemplazado luego por
otro de cerámica.
Un
pórtico circunda dos de los lados de esta iglesia (edificada
a base de piedra caliza rosada); es preciso lamentar el hecho de
que los capiteles, decorados con temática vegetal, no se
encuentran, ni mucho menos, en buen estado de conservación.
Resalta particularmente el atrio meridional, en el que se suceden
nueve arcos; también es relevante el de la entrada, con adornos
en zigzag. El espacio interior, tras ser destruido y rehecho en
el s. XVIII, responde al gusto barroco, acogiendo una imagen, algo
ingenua, de un bello Crucificado (s. XIII), flanqueado por San Juan
y la Virgen.
24-Palacio
Episcopal. En
el lateral este de la plaza de San Esteban, se extiende el palacio
Episcopal, noble edificación plateresca en granito gris,
de grandiosas dimensiones, levantada a mitad del s. XVI como morada
de la familia patricia de los Salcedo. Sin embargo, en 1755, el
obispo Manuel Murillo lo acondiciona para sede episcopal; de entonces
es el escudo del prelado expuesto en la puerta y el patio interior,
de cuatro crujías. La clásica fachada se distingue
por estar exenta de ornato.
Se
ha instalado un museo, con los fondos artísticos de la Diócesis:
escultura, pintura y orfebrería.
25-Iglesia
de San Quirce. La
Universidad Popular compró en 1927 este templo de la calle
Capuchinos Alta; hoy es sede de la Academia de Historia y Arte de
Segovia (vinculada al Centro Superior de Investigaciones Científicas,
CSIC), que lo utiliza como sala de conciertos, seminarios y conferencias.
Es
un pequeño edificio románico (s. XII), de una sola
nave, caracterizado por una gran pureza. Posee, en el crucero, una
curiosa bóveda, a partir de la que se levanta la fuerte torre;
bajo ella se sitúa una de las dos portadas (ambas de medio
punto); la otra, en la cara sur, está adornada con rosetas.
Muestra labor de esgrafiado en sus paredes.
En
el interior, barroco, recibió sepultura, en 1473, Diego Enríquez
del Castillo, capellán y cronista oficial del rey Enrique
IV.
Se
presenta a comienzos de siglo en un estado casi ruinoso; en 1927
la iglesia es restaurada por el equipo del arquitecto Cabello con
propósito docente: acoger la Universidad Popular.
26-Torre
de Hércules. La
Torre de Hércules perteneció a la familia de los Arias
Dávila. Tiene una arquitectura militar medieval. Los zócalos
de la torre están decorados con figuras geométricas.
El nombre de la torre se debe a la escena representada en la estatua
de su escalinata. Es el actual Convento de Santo Domingo el Real.
27-Iglesia
de la Trinidad. Lugar
de culto de pequeñas proporciones (en la calle Trinidad,
nº. 2), fechado a finales del XII, está considerado
como el más fiel y mejor mantenido templo románico
de la ciudad segoviana. A occidente, aparece la austera fachada,
mientras que al sur se sitúa la galería porticada.
La torre, de carácter defensivo, se localiza en el crucero.
Es construcción de una sola planta, cubierta por una bóveda
de cañón sobre arcos fajones. En el ábside
se advierten tres tramos con arcos ciegos, otras tantas pequeñas
ventanas y, también, excelentes (por calidad y conservación)
capiteles decorados con motivos simbólicos. En el lado de
la Epístola, preciosa puerta de Juan Guas que sirve de ingreso
a la capilla de los Campo (realizada en el año 1513), con
destacadas vidrieras, donde se ubican los sepulcros de los fundadores
de la misma, Pedro del Campo y esposa; al lado de esta puerta, se
encuentra un valioso retablo con seis brillantísimas pinturas
sobre tabla, realizadas por los artistas Andrés López
y Antón de la Vega en 1511. Otras manifestaciones de reconocida
calidad son: la Santa Faz, apoyada en ángeles, de Ambrosius
Benson, y la Virgen con el Niño, seguramente obra de Pontormo.
28-Iglesia
de San Nicolás.
Templo románico, contiene interesantes frescos de características
góticas.
29-Monasterio
de Santa Cruz la Real. Fruto
de la predicación de Santo Domingo en Segovia, a comienzos
de s. XIII, el pequeño convento fue protegido de monarcas
y especialmente dotado por los Reyes Católicos, que enviaron
al célebre Juan Guas a construir la iglesia de trazas góticas.
30-Iglesia
de San Justo. En
el ábside de este templo románico fueron descubiertas
recientemente pinturas murales contemporáneas a su construcción,
que representan un Pantócrator, escenas de Apocalipsis, varias
figuras simbólicas del cristianismo y episodios de la Pasión
de Cristo.
31-Iglesia
de San Millán. Enclavada
en el antiguo arrabal de la morería, barrio de artesanos
de origen mozárabe, se construyó en torno a 1.120
en pleno reinado de Alfonso I de Aragón, por tanto, con ineludibles
referencias al románico aragonés. Tiene hermosos capiteles
y torre con arcos de herradura. Posee en su interior un bello artesonado
mudéjar del S. XII, un crucifijo gótico del S. XIV
y varias tallas interesantes más.
32-Iglesia
de San Clemente.
Templo románico del que destacan su perfecto ábside
y, en el interior, varias pinturas murales fechadas en el siglo
XII.
33-Monasterio
de San Antonio el Real. Antiguo
palacio real de recreo, tiene representado en su fachada de gótico
isabelino los tipos de arco conopial, rebajado y en trébol.
Los artistas mudéjares dejaron su sello en el artesanado
de madera de la Capilla Mayor y sobre todo en el claustro de ladrillo
blanco
34
- Ayuntamiento. La
Casa Consistorial, en la plaza Mayor, es una realización
de Pedro de Brizuela (1610); de entonces, e igualmente de idéntico
autor, son las casas que lo encuadran. A la fachada asoman dos torrecitas
blancas, rematadas por chapiteles, en medio de las cuales figura
el reloj con las campanas. Edificada sobre soportales, constribuyendo
así a una mayor verticalidad, está adscrita al "estilo
de los Austrias". Varias son las dependencias interiores en
las que resulta preciso detenerse: la Sala Blanca presume de un
extraordinario tríptico, La Adoración de los Pastores,
debido a Ambrosio Benson; en esta estancia hay también pinturas
sobre lienzo de Madrazo y otros artistas.
35
- Casa de las Cadenas.
La casa de las Cadenas, ocupada por el Conservatorio de Música,
se halla en el barrio de los Caballeros, con la plazas de San Sebastián
y del Conde Cheste a izquierda y derecha, respectivamente.
Mantiene
componentes de su estructura primitiva (s. XIII). Pasó por
un proceso de rehabilitación en el XV. Entre esta vivienda
y el palacio del Marqués de Lozoya sobrevivió hasta
el s. XIX la llamada Puerta de San Juan.
36
- Casa del Siglo XV. En
la monumental plaza de Medina del Campo, o de las Sirenas, se alza
la que se llama Casa del Siglo XV, de porte gótico. La fachada
es una de las más representativas de la arquitectura civil
en tiempos de los Reyes Católicos; presenta una puerta redonda
realizada a base de grandes dovelas y, bajo un quebrado alfiz, el
escudo de los Cepeda y Tapia. El acercamiento al estilo renacentista
queda reflejado en el nivel superior, con arcos rebajados descansando
sobre cinco fuertes columnas, así como en la cornisa, provista
de metopas.
37
- Convento de las Oblatas. Reconstruido
en el s. XVII a expensas de Antonio Contreras y su esposa, María
de Amezqueta, para la Orden Franciscana, este precioso convento
de las Oblatas se asienta en la plaza de los Capuchinos. Actualmente
hace las veces de convento, colegio y residencia de mujeres separadas.
En
su iglesia está enterrado el matrimonio benefactor en valiosos
sepulcros. Sus escudos, labrados en bonito mármol de Génova,
se presentan en la portada, flanqueando una hornacina con la talla
de San Francisco.
Para
visitar este edificio conventual se requiere una autorización
especial.
38
- Convento del Corpus Cristi.
Una comunidad de monjas clarisas del Corpus Christi regentan este
convento, sito en la plaza de igual nombre.
Anteriormente
fue una gran sinagoga judía, levantada en el s. XIII e inspirada
en la Sinagoga Mayor de Toledo (ahora iglesia de Santa María
la Blanca). En esta edificación se advierte la influencia
árabe, sobresaliendo la galería alta, las celosías,
los arcos de herradura encalados o la cubierta de madera. A finales
de la centuria decimonónica fue restaurada después
de sufrir un incendio. Muestra una portada ojival. Un gran cuadro,
El Milagro del Corpus, situado en el interior, frente al ingreso,
narra el episodio de la profanación de una Hostia protagonizado
por los judíos, los cuales le arrojaron un caldero de agua
hirviendo para ver lo que ocurría. Este suceso aclara la
conversión de la sinagoga en iglesia, dividida en tres naves
rematadas por una galería que ocupa la parte alta.
39
- Iglesia de San Nicolás.
A la Cuesta de San Bartolomé asoma la sede de la Escuela
de Teatro de Segovia, antes iglesia de San Nicolás, de finales
del XII y, por tanto, románica. En el exterior se advierte
el mayoritario empleo de mampostería en la construcción;
la excepción la constituye el ábside, con delicada
sillería y buen ornato. La torre está pegada al absidiolo,
donde fueron descubiertos no hace mucho unos extraordinarios frescos
góticos. El artesonado interno es de madera. El atrio dispone
de unas raras columnas. En el transcurso de las postreras rehabilitaciones
se ha hallado un sepulcro del s. XIV conteniendo una momia de un
caballero.
Fue
acondicionada en su momento para ejercer de vivienda y colegio.
40-
Palacio Marqués de Lozoya.
Este palacio (s. XIV) de la calle Luis Felipe de Peñalosa
tuvo como dueño a Francisco de Cáceres, mayorazgo
de los Cáceres, quien lo traspasa a la Inquisición
en 1480. En el s. XIX pasó a manos de los Thomé de
la Ynfanta, familia a la que sucedería en la propiedad los
Contreras, marqueses de Lozoya. Los muros presentan una especial
fisonomía debido a su erección a base de mampostería
encintada. Un alfiz encuadra la delicada decoración de su
románica puerta. Al patio gótico (s. XVI), provisto
de galerías, se llega tras haber superado el zaguán.
Ya en el interior, exhibe buenos lienzos, imágenes, una rica
biblioteca y ornamentados salones al estilo fernandino. Se enriquece
este volumen con unos jardines emplazados sobre la muralla, desde
los que la vista es espléndida: barrio de San Justo, Acueducto,
o el barrio de San Lorenzo al fondo.
Entre
esta casa-palacio y la de las Cadenas estuvo, hasta el siglo XIX,
la conocida como Puerta de San Juan.