Obra
restaurada gracias a la financiación de la Asociación
Mujeres para la Democracia, en los talleres de la Fundación
Las Edades del Hombre.
Esta
tabla conservada en la sacristía de la Colegiata
de San Antolín desde 1774, merced a la donación
efectuada por el prior Manuel Quintana -según leemos
en la inscripción posterior de la tabla-, responde
a una representación de Cristo camino del Calvario
que copia un original del pintor de Malinas Michel Coxcie,
quien debió de concebirla a partir del cuadro de Cristo
con la cruz a cuestas, de Sebastiano del Piombo (h.1535, Museo
del Prado), artista veneciano cuyas composiciones calaron
muy hondo en los círculos artísticos contrarreformistas
de la España de la época.
Concretamente,
este tema iconográfico perteneciente al ciclo de la
Pasión de Cristo tuvo, por su carácter devocional
y simbólico, una amplísima aceptación
general en la sociedad de la segunda mitad del siglo XVI,
existiendo por ello numerosas copias y réplicas que,
en muchos casos, fueron encargadas por particulares con destino
a sus oratorios privados, para luego, en sus últimos
días, legarlas a templos o conventos. Esto ocurre,
por citar algunos casos cercanos, con la tabla que nos ocupa
y con otras vallisoletanas de similares características
y parecidas dimensiones, conservadas en el monasterio de las
Huelgas Reales y en la iglesia parroquial de San Miguel y
San Julián, ésta de una gran calidad técnica.
El
autor del modelo, Michel Coxcie, fue un maestro que gozó
de la predilección del Felipe II, llegando algunas
de sus obras a formar parte de la colección personal
del monarca. En sus composiciones se advierte siempre un gran
interés por las formas renacentistas italianas, con
el uso de fuertes claroscuros sobre fondos neutros que confieren
a los rostros y las manos una acusada luminosidad. La relación
de nuestro cuadro con la obra de Coxcie, especialmente con
el original perteneciente a la colección de la Universidad
Complutense, dado a conocer por Díaz Padrón
en 1986, es poco menos que evidente tanto en el contraste
de luces citado, como en la disposición general de
la escena, la forma de sujetar la cruz con ambas manos y el
modo de plegar las mangas de la túnica, que presenta
muy parecidas tonalidades azuladas.
Al
igual que Coxcie, otros grandes artistas como Luis de Morales
-recuérdese su conocido Nazareno del Colegio del Patriarca
de Valencia- tomaron como modelo de muchas de sus representaciones
obras nacidas de la inspiración de Sebastiano del Piombo,
para componer cuadros llenos de expresividad y dramatismo
con personajes que acusan, en el caso de "el Divino",
mayores sufrimientos en unos rasgos faciales más secos
y demacrados.
La
relación de nuestro cuadro con la obra de Coxcie, especialmente
con el original perteneciente a la colección de la
Universidad Complutense, dado a conocer por Díaz
Padrón en 1986, es poco menos que evidente tanto en
el contraste de luces citado, como en la disposición
general de la escena, la forma de sujetar la cruz con ambas
manos y el modo de plegar las mangas de la túnica,
que presenta muy parecidas tonalidades azuladas. Al igual
que Coxcie, otros grandes artistas como Luis de Morales recuérdese
su conocido Nazareno del Colegio del Patriarca de Valencia-
tomaron como modelo de muchas de sus representaciones obras
nacidas de la inspiración de Sebastiano del Piombo,
para componer cuadros llenos de expresividad y dramatismo
con personajes que acusan, en el caso de "el Divino",
mayores sufrimientos en unos rasgos faciales más secos
y demacrados.