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CONVENTO DE SANTA MARÍA LA REAL DE DUEÑAS

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Convento de Santa María la Real de Dueñas:

Capilla
Capilla de Santa María la Real de Dueñas
Convento de las Reales
Convento de Santa María la Real de Dueñas. Puede ampliarse

Forma parte de uno de los conventos de religiosas más antiguo de Medina del Campo, el de Madres dominicas, fundación real de los primeros años del siglo XV. Carecemos de la correspondiente documentación pero el historiados local Don Ildefonso Rodríguez recoge la noticia de que fuera la reina Doña Leonor, mujer del infante Don Fernando, quien favoreciera el establecimiento de las religiosas dominicanas de Medina, uniéndose al muy próximo de Santa María de los Huertos, promostratenses, y colocándolo bajo la advocación de Santa María la Real o de las Dueñas, [Gif]. Como ocurrió con muchas de las fundaciones regias, la reina cedió a las religiosas su propio palacio como primer establecimiento, y acabó profesando en él con cuatro mujeres dueñas, por lo que a partir de entonces toma el nombre actual. Falleció entre las dominicas en 1432, y allí fue enterrada [Gif]. De forma casi inmediata debieron de comenzar las obras de adaptación del alcázar de la reina a instalaciones conventuales. Suponemos que las obras no serían de especial relevancia, pero nada podemos afirmar.

Convento de Santa María la Real de Dueñas
Convento de Santa María la Real de Dueñas. Puede ampliarse

A finales de la centuria se desató un incendio que destruyó la mayor parte de estas primitivas instalaciones. Pero en esas penosas circunstancias se hizo presente de nuevo el patrocinio real y gracias a las rentas y donaciones aplicadas por los Reyes Católicos y sus sucesores el Emperador Carlos V y el Rey Felipe II, a lo largo de la decimosexta centuria se reedificaron íntegramente la iglesia y demás dependencias conventuales [Gif].

Lo más antiguo de la iglesia, que debió de comenzarse en los primeros años del siglo XVI y cuyas obras se prolongaron durante todo su primer tercio. Así parecen probado razones estilísticas e históricas a falta de la documentación correspondiente. El inicio de las obras fue posible gracias a la magnificencia del Rey Católico, y por eso aparece representado en un medallón del coro. Don Fernando reinó en solitario desde 1504, fecha del fallecimiento de la reina Isabel, hasta 1516, por lo que habría que situar el comienzo de las obras de la iglesia a partir de 1502 pero no mucho después. Posteriormente sería el Emperador el que recogiese la antorcha del patronazgo sobre el convento dominico, y de ahí que aparezca representado en el segundo medallón del coro.

A esto hay que añadir los datos documentales proporcionados por Esteban García Chico, según los cuales en 1516 se autorizó la extracción de cal de Olmedo "...para las obras de la yglesia y monasterio de Santa María de las Dueñas de Medina", y en 26 de enero de 1531 se concedía madera de los pinares de Valsaín para la obra de la iglesia y coro del mismo convento [Gif]. García Chico toma este año de 1516 como el de el inicio del templo, fecha que aparece demasiado avanzada; además del argumento apuntado antes en relación con el medallón del rey Católico está el de que, contando las dominicas con el apoyo decidido y los recursos de la Monarquía, se hace difícil admitir que no reconstruyeran el templo de forma casi inmediata.

La fecha de 1531 parece sin embargo apropiada para su finalización. La madera se destinaba al artesanado del sotocoro, lo que parece indicarnos que el resto del edificio debía de estar acabado en ese momento. Felipe Heras, apoyado en la hipótesis de que el trazado de los abovedamientos de la nave corresponde a Rodrigo Gil de Hontañón o su círculo de colaboradores, retrasa la fecha de terminación del templo hasta la mitad del siglo [Gif].

Lo más antiguo es la cabecera, como es natural. Es de planta rectangular y ligeramente más elevada que el cuerpo del templo. Exteriormente se jalona con contrafuertes colocados diagonalmente que coinciden con los soportes interiores. Trompas apuntadas situadas en el muro testero permiten transformar la planta rectangular en ochavada y resaltar de este modo el presbiterio. La cubierta es de crucería compuesta exclusivamente por nervios rectos que trazan un tramo rectangular cerrado con bóveda ochavada de terceletes, y otro cuadrado en el que los cruceros y terceletes diseñan una simple estrella de cuatro puntas. Esta simplicidad viene bien a las fechas propuestas. Los nervios descansan en pilares fasciculados, compuestos por un núcleo al que se adosan medias columnas de capitel moldurado y facetado de tipo plateresco, con otros muchos elementos ornamentales del edificio. Los capiteles aparecen unidos entre sí por un friso continuo que recorre todos los parámetros interiores de la iglesia.

La transición entre nave y capilla está fuertemente señalada por medio de un potente arco apuntado y boquetonado de amplio radio que apea en pilares compuestos muy salientes conformados por núcleos prismáticos al que se adosan columnillas de capitel y basa facetados, del mismo tipo que los que reciben los nervios de la bóveda de la capilla.

La nave consta de dos tramos cuadrados de la misma altura, el segundo de los cuales está ocupado en más de la mitad de su espacio por el coro. Las cubiertas son de crucería con terceletes y combados. Los nervios cruceros y terceletes dibujan estrellas de cuatro puntas, en las que los nervios combados inscriben sendas cuadrifolias lanceoladas. Los nervios apean en pilares compuestos adosados a los muros, del mismo tipo que los del resto del templo. Las claves se decoran con rosetas geométricas sobriamente talladas y muy distantes de la exuberancia de las claves de los abovedamientos de mediados de siglo, lo que permitiría confirmar los años treinta como fecha de realización.

Coro del Convento de Santa María la Real de Dueñas, Medina del Campo
Coro del Convento de Santa María la Real de Dueñas, Medina del Campo

El coro se eleva sobre un arco carpanel y en él coexisten repertorios ornamentales de tres estilos distintos, como corresponde a las fechas de construcción de la iglesia de Santa María la Real. El arco es gótico en u forma, lo mismo que las celosías flamígeras que cierran el coro alto. El artesanado es de un admirable artesanado mudéjar a base de casetones, grutescos y mocárabes, original del palacio de Doña Leonor, con rica ornamentación geométrica en la que hacen su aparición elementos platerescos, predominantes en el resto: rosetas de la rosca del arco, medallones polícromos con la representación de Fernando el Católico y Carlos V; escudo imperial de Carlos V que preside la pantalla del coro, enmarcado por columnas abalaustradas y cerrado por frontón curvo; almohadillado con decoración "a candelieri" que rodea las celosías; basamento con grutescos y cornisas de ovas y palmetas de nuestro primer plateresco que apoyan la cronología propuesta para el edificio.

Medallón Fernando el Católico del Convento de Santa María la Real de Dueñas, Medina del Campo
Medallón Fernando el Católico del Convento de Santa María la Real de Dueñas, Medina del Campo

La iluminación interior se efectúa por medio de tres ventanas, una en cada tramo, orientadas al Sur. Son de piedra, de arco de medio punto, abocinadas tanto al interior como al exterior. La rosca del arco se baquetona prolongándose los baquetones en columnillas de capiteles y basas ochavados similares a los de los pilares.

Medallón Carlos V del Convento de Santa María la Real de Dueñas, Medina del Campo
Medallón Carlos V del Convento de Santa María la Real de Dueñas, Medina del Campo

El exterior se ofrece como una ingente mole de ladrillo de gran altura, jalonada con contrafuertes que llegan hasta la cornisa y que se sitúan de forma diagonal en la capilla y en el lienzo de los pies. La monotonía que una obra de estas características lleva aparejada se ve rota por una serie de elementos como las ventanas, construidas en piedra con la misma labor que hacia el interior, o dos molduras asimismo pétreas que recorren los paramentos a distintas alturas, animándolos con la líneas de sombra que provocan. La cornisa es de piedra en la capilla y de ladrillo en el cuerpo del templo. La primera es la sucesión de una serie de filetes con vuelo corriente, mientras que la segunda está compuesta por ladrillos cortados con perfil de gola.

Escudo Reyes Catílicos del Convento de Santa María la Real de Dueñas, Medina del Campo
Escudo Reyes Catílicos del Convento de Santa María la Real de Dueñas, Medina del Campo

La única portada con que cuenta este templo conventual dominico se abre al Sur, en el primer tramo de la nave. Es rectangular y está confusamente ornamentada con frontón policromado semicircular que alberga el escudo de los Reyes Católicos flanqueados por cornucopias y yugos con lazos dispuestos de forma simétrica y realizados con talla plana. A ambos lados de este frontón y conformado a modo de alfiz, se sitúan dos pilastras sobre plinto, con capitel acanalado y fuste cajeado y ornado con rosetas similares a las del arco del coro. Sobre ellas carga un cornisamiento, ornándose el espacio interior con sillares almohadillados y tallados en punta de diamante, correspondiendo todo ello estilísticamente al primer plateresco.

Tuvo un gran protagonismo en los hechos acaecidos en 1.441, cuando los infantes de Aragón sitiaron a Juan II en Medina.

Tabla fechada en 1564 que recoge la escena de Sto. Domingo, protector de la orden
Tabla fechada en 1564 que recoge la escena de Sto. Domingo, protector de la orden

Existe una tabla fechada en 1564 en el retablo mayor que recoge la escena de Sto. Domingo, protector de la orden; una escultura anónima impresionante de Cristo yacente del siglo XVI; un tríptico de Covarrubias, con excelentes pinturas murales de Juan de Borgoña, o cercanos, representando a Nicodemo y José de Arimatea con escena de la Cruz desnuda; en el centro un pequeño entierro de Jesús. Destaca entre muchas obras artísticas otro Cristo yaciente procedente de la desaparecida capilla de la Vera Cruz, del escultor toresano Juan Ducete Díez.

Calle Álvar Fañez. Fotografía: Convento Santa María la Real de Dueñas. Horario de visitas: 8:00 h. Domingos y festivos 8:30
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