VIRGEN DE LAS ANGUSTIAS

Virgen Ntra. Sra. de las Angustias

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Virgen Nuestra Señora de las Angustias
Virgen Ntra. Sra. de las Angustias

Si hubiera que buscar una imagen emblemática de la Semana Santa de Medina del Campo no podría ser otra que la titular de la archicofradía de las Angustias. Más allá de su valor artístico, son muchos los testimonios de la veneración que la villa siempre le ha profesado hasta el punto de elegirla como patrona. Lógicamente, ocupa el lugar de presidencia del retablo mayor de la capilla de la Colegiata de San Antolín. Allí fue encumbrada de nuevo con gran solemnidad en 1749 tras la construcción de su espaciosa capilla atribuida al arquitecto medinense José Castander Uceta.

La gran repercusión que tuvo en Castilla el modelo que Juan de Juni utilizó para la cofradía vallisoletana del mismo nombre, parece exigir que con esta advocación siempre ha de figurar la Virgen en solitario, derrumbada por el dolor al pie de la Cruz. Sin embargo, ha de tenerse en cuenta que incluso en Valladolid la primitiva titular respondía al tema de la Piedad, sujetando el cuerpo de Jesús sobre sus rodillas.

A pesar de su frecuencia en el arte, dicha iconografía no se apoya en la narración evangélica sino que surge como creación de la devoción cristiana y se desarrolla, desde el siglo XIV, como consecuencia de la mística medieval. Ya se dijo al hablar de la Piedad de Barrientos que su llegada a la escultura española se vincula con la importación de las obras germánicas. En sus lugares de origen se las conoce como "Vesperbild" en alusión a la liturgia de la hora de vísperas que coincide con la de la muerte de Cristo. Con estos antecedentes, no es extraño que el progresivo interés por resaltar el dolor de María llevará en muchas cofradías penitenciales a reunirse bajo esta advocación convirtiéndola en el centro de sus cultos.

La Virgen de Medina responde a una tipografía muy extendida en Castilla en mediados del siglo XVI. No son muchos los cambios con respecto al modelo del siglo anterior. La principal novedad radica en el mayor tamaño del Cristo buscando el realismo en la escena. Esto obliga a María a cruzar su brazo para sujetarlo por el costado. También es característico de este momento la forzada torsión del brazo de Jesús, que se apoya desencajado sobre el manto.

A falta de otros testimonios documentales, hemos de considerar que la escultura se encargaría al crearse la cofradía. En este sentido, la noticia más antigua que hemos localizado data de 1567 y el análisis estilístico no parece desmentirlo.

Tampoco tenemos datos que permitan con seguridad conocer al autor. En los últimos estudios solo se ha reconocido la influencia de Juan de Juni. Destacada por Martín González, y la posibilidad, apuntada por Urrea Fernández, que quizás se deba a un escultor del círculo de Juan Picardo o de Leonardo de Carrión, pues ambos eran los principales escultores de Medina entre 1550 y 1580. Por nuestra parte pensamos que debo olvidarse a Carrión, por razones de estilo, y profundizar en el entorno de Picardo. Coinciden así ambas opiniones ya que Juni y Picardo trabajaron durante cuatro años en un mismo e importante proyecto: el retablo del Burgo de Osma.

Documentado como vecino de Peñafiel en 1537, Juan Picardo se convirtió en uno de los más notables escultores de su tiempo. Aunque la constante actividad le llevó a viajar continuamente, en Medina del Campo desarrolló una gran parte de su trabajo. La primera mención como vecino de la villa se remonta a 1541 y, tras largas estancias que parecen deducirse de su participación en el retablo mayor de la Colegiata, vuelve a aparecer como tal, en 1554, cuando contrata los retablos del Cristo de la Paz y del Atado a la Columna, ambas en la Colegiata.

Con el último de los encargos citados , firmado por su yerno Juan de Astorga a quien se documenta en diversas ocasiones en Medina hasta el momento de redactar testamento en 1570, creemos que puede relacionarse la Virgen de las Angustias. Pese al repinte del Cristo Azotado, aún pueden apreciarse al acudir al detalle de la similitud en la talla del pelo y la barba con el Cristo de las Angustias. El problema es que resulta muy complejo separar la producción de ambos y, por otro lado, desconocemos hasta que fecha trabajó Picardo. Todas estas dudas invitan a mantener procedencia en la atribución y a proponer el término más amplio del círculo de Juan Picardo.

La imagen ha tenido intervenciones posteriores cuyas consecuencias son los ojos de cristal en la Virgen y el desafortunado arreglo de la mano derecha del Cristo. A pesar de ello, conserva una magnífica policromía con variedad de estofados en las telas, solo perdidos en el paño de pureza.

Bibliografía

García Chico, 1961, pp.67-68. Moraleja Pinilla, 1971, p.476. Urrea Fernández y Parrado del Olmo, 1986, p.690. Urrea Fernández, 1987, p.7. Martín González, 1988. Andrés Ordax, 1993.


09-04-06 - La Virgen de las Angustias

José Ignacio Espeso

La conocida como la Virgen de las Angustias, patrona y alcaldesa perpetua de Medina del Campo, por cuya advocación e levantó la capilla más grande de nuestra querida villa, contigua a la Iglesia Colegiata y atribuida al arquitecto medinense José Castander Uceta, allá por los años 1738 y 1741, consagrándose en el año 1749, es año tras año la principal protagonista de la Semana de la Pasión.

La tradición la llama también la Virgen del Regazo y cuenta López Ossorio, aquel cronista leonés del siglo XVII afincado en Medina, cómo la Virgen de las Angustias obró un milagro con el marido de Agustina Canovio, virtuosa mujer, casada con Ludovico Canovio, milanés y Vizconde de Canovio. Y en lo que Ludovico que era muy aficionado a la cofradía de la Virgen de las Angustias y especialmente muy devoto a la imagen de la Virgen, no podía por menos que invocar a tan venerable imagen en un momento crítico de su vida. Así lo cuenta Ossorio:

- "... estando en el corral de las casas en que vivió, en la Mercería de esta villa, retirándose para atrás mirando una mona que iba por unos tejados, tropezó en un poso muy hondo y cayóse de espaldas, y dio de cabeza con el agua, y en el corazón se encomendó a esta imagen; la cual, le ayudó de tal manera, que no supo como después de haber caído, y bien majado, se vio puestos los pies en las poyatas del pozo...".

A continuación del milagro, Ludivico fue a dar gracias a la Virgen a su capilla y mandó realizar una tabla pintada con su imagen.

Esta escena milagrosa se une a un sin fin de testimonios, que hacen de esta imagen una de las más emblemáticas de Medina, hasta tal punto que se la eligió, como ya he señalado, patrona de la villa.

Desde el punto de vista artístico, la Virgen de las Angustias no responde a ninguna cita evangélica, sino a una tradición muy arraigada en Castilla que partió de la Edad Media y que se desarrolló a partir del siglo XIV, adoptando en la imagen de Medina un mayor realismo, propio de los años finales del siglo XVI y en lo que se ha denominado el Manierismo, una forma de hacer a caballo entre la idealización renacentista y la expresividad barroca, desde la armonía, que no es ausencia de contrastes, lo marca el equilibrio del conjunto escultórico y la contención del sentimiento del dolor.

La imagen escultórica de Nuestra Señora de las Angustias preside la capilla a la que da nombre y más allá de su contrastado valor artístico, atribuido a varios círculos artísticos desde Juan Picardo a Leonardo de Carrión, pasando como no por el Juan de Juni, la Virgen de las Angustias es, sin duda, una de las imágenes más señeras e importantes de nuestra Semana Santa, a la par que es también la imagen que más emociona a los medinenses cuando sale y entra en el templo de la Colegiata de San Antolín y recorre con esa solemnidad manierista las calles de nuestra querida villa.

La Virgen con su Hijo en brazos, expresa como ningún otro tema en el arte y en consecuencia en la vida, la máxima expresión del amos, donde comprensión e incomprensión se funden, es decir, la imagen viva del amor en la que una madre entrega a su hijo para la salvación del resto de sus hijos.

Una imagen donde el regazo maternal se convierte en la cuna del amor, a la que todos los seres humanos estamos llamados y que tan bien arraigada está en la idiosincrasia de las mujeres, pues ellas son, al fin y al cabo, las que en su interior pueden albergar el origen de la vida.

Fe y arte se une en la imagen de Nuestra Señora de las Angustias, para que los seres humanos, especialmente los medinenses, lo entendamos, lo que comprendemos y sigamos su ejemplo con obras y no simplemente con palabras, pues si importante es conservar las tradiciones y las obras de arte, mucho más es preservar el amor de tanto ataque egoísta. Esta es la lección de esta Semana de la Pasión que nos conducirá a la esperada Resurrección.

Y es que resucitar no es más que dar fin al ser humano viejo que todos llevamos dentro, unos más que otros, en otras palabras, aprender del pasado para no volver a repetir, sino para mejorar el presente y construir un futuro mejor, criticar construyendo, comenzando siempre por uno mismo, es decir, mostrando alternativas sin insultar a nadie, sin insinuar falsos testimonios, ni tirar por tierra las ideas y opiniones, oponerse al mal, bien sea este mal, producto de la palabra o de los hechos y lo más importante, amar por encima de todas las cosas, esto nos conducirá irreversiblemente a buscar siempre el bien común y por ende nuestro propio bien, sin caer en el egoísmo atroz, que acaba destruyendo pautas sociales tan saludables como la libertad y la democracia, entendidas éstas siempre bajo el prisma de hacer y decir lo que a uno le dé la gana, sin perjudicar a los demás.


25-09-09 - La Virgen de las Angustias se erige en "Civitatis Domina" de Valladolid EFE. Actualizado 24-09-2009 19:39 CET
Una de las imágenes que se pueden contemplar en la exposición "CIVITATIS DOMINA. La Virgen de las Angustias y las gentes de Castilla", que ha sido presentada hoy en Valladolid.
Una de las imágenes que se pueden contemplar en la exposición "CIVITATIS DOMINA. La Virgen de las Angustias y las gentes de Castilla", que ha sido presentada hoy en Valladolid.

Valladolid.- La Virgen de las Angustias, que en su moderna versión iconográfica talló en madera policromada Juan de Juni hacia 1570, es la protagonista en Valladolid de la exposición "Civitatis Domina", que hasta el 18 de octubre exalta y evoca a esta devoción mariana.

Con el lema añadido de "La Virgen de las Angustias y las gentes de Castilla", medio centenar de piezas entre pinturas, esculturas, documentos y otros enseres propios de la vida de una cofradía conmemoran también la próxima coronación canónica en la catedral de Valladolid, el 3 de octubre, de la talla labrada por Juni.

De irrepetible e insuperable" ha calificado esta tarde el comisario de la exposición, el historiador Javier Burrieza, la talla de Nuestra Señora de las Angustias esculpida por ese célebre imaginero y que es la imagen titular de la cofradía penitencial del mismo nombre, instituida a mediados del siglo XVI.

La muestra, inaugurada por el alcalde de la ciudad, Francisco Javier León de la Riva, reúne una selección de esculturas de la Virgen de las Angustias cedidas por diferentes cofradías homónimas y radicadas en Salamanca, Segovia, Medina del Campo y Medina de Rioseco (Valladolid) y Astorga (León).

En palabras de Burrieza, la imagen cincelada por Juni sirvió de referente a las que en años sucesivos tallaron numerosos imagineros a partir de las peticiones y encargos formulados por diferentes cofradías.

La mayoría de los fondos expuestos en ese muestrario, que el alcalde ha definido como un itinerario histórico, artístico y social, son propiedad de la cofradía penitencial de la Virgen de las Angustias y remiten a su vida ordinaria.

Es el caso de una tabla de cofrades fechada en 1886, una medalla de plata de alcalde antiguo acuñada en el siglo XIX, una casulla del siglo XVIII y una plancha de cobre grabada en hueco con una imagen de la virgen titular debida a Juan de Roelas y datada a finales del siglo XVI.

Destaca también, entre otra piezas, la imagen más antigua de esa hermandad vallisoletana, una Quinta Angustia o Virgen de la Piedad, de factura anónima y cincelada en el siglo XVI.

El próximo 26 de septiembre la Virgen de las Angustias abandonará en solemne procesión su sede en la iglesia vallisoletana del mismo nombre, rumbo a la cercana catedral de Santa María, donde presidirá un septenario que concluirá el 2 de octubre, víspera de su coronación canónica.

Desde 1917, año en que fue ungida la patrona de Valladolid, la Virgen de San Lorenzo, no se había celebrado en esta capital un acto de esas características.