Villa histórica,
monumental, escultórica y paisajística
Villa
de las Ferias
Castilla
y León cuenta con una gran variedad de recursos culturales,
sociológicos y medioambientales que pueden motivar al viajero,
desde espacios naturales con ecosistemas y valores paisajísticos
múltiples hasta un Patrimonio histórico que integra
numerosos ejemplos monumentales y artísticos.
Sus
94.224 kilómetros cuadrados de superficie convierten a esta
región en la más extensa de Europa con la que se halla
comunicada a través de unas excelentes comunicaciones: La red
de ferrocarril, vías de acceso por carretera y tres aeropuertos.
Castilla
y León posee más del 50% del Patrimonio cultural español,
cuenta con una red de Espacios Naturales con más de 35 enclaves
privilegiados de alto valor medioambiental cuyas características
merecen la consideración de espacios protegidos: Parques, Reservas
Naturales, Monumentos Naturales y Paisajes Protegidos.
La
variada gastronomía es avalada por la concesión de quince
Denominaciones de Calidad a los productos que la sustentan entre los
que destacan los excelentes vinos con cinco Denominaciones de Origen.
El
rico patrimonio histórico y cultural de Castilla y León
se pone de manifiesto en la celebración de sus fiestas, algunas
de ellas muy antiguas. Ello ha contribuido a que muchas de estas celebraciones
hayan sido declaradas de interés turístico internacional,
nacional y regional.
Por
último, las magníficas infraestructuras de alojamientos
y establecimientos de restauración hacen posible que la capacidad
y calidad de la oferta turística se incrementen. Parte de la
apuesta regional por la calidad de la oferta es la creación
de los Premios de Turismo de Castilla y León.
EL
TERRITORIO
Si
existe un término que pueda definir la compleja realidad de
la región castellano-leonesa es, sin duda, la monumentalidad.
Porque todo es desorbitado en la personalidad geográfica y
cultural de esta Comunidad. Estratégicamente situada en el
noroeste de la península. Su gran variedad de matices arranca,
precisamente, del desmesurado tamaño físico, que representa
la quinta parte del territorio español. La superficie total
de Castilla y león es de 94.224 kilómetros cuadrados,
lo que la convierte en la región más extensa de la Unión
Europa.
Su
territorio se articula básicamente sobre la cuenca del río
Duero, la mayor de España, ocupando una situación de
primer orden como espacio surcado por los grandes ejes que conectan
la capital del país con las regiones atlánticas. Castilla
y León está ubicada, por tanto, en la parte septentrional
de la Meseta central hispana. Y su espacio queda delimitado, a modo
de fronteras naturales, por la Cordillera Cantábrica al norte,
el Sistema Ibérico hacia el este, el Sistema Central al sur,
cerrando los Montes Galaicos Leoneses pa parte oeste.
El
río Duero, la mayor fuente de energía eléctrica
del país, desciende bravío desde el mismo corazón
del Sistema Ibérico, a más de 2.000 metros de altitud.
Convertido en vertebrador global del espacio, sus ímpetus naturales
se atemperan al llegar a las llanuras. Aquí se forma una red
de ríos y afluentes tributarios del gran Duero, que a su vez
modelan tres niveles topográficos que se corresponden con los
páramos, las campiñas y las vegas.
La
diferencia de condiciones físicos y y orográficos ha
proporcionado que el manto vegetal ofrezca gran variedad de rasgos
ecológicos. El árbol más extendido es la encina,
caracterizada por resistir bien el frío y el calor. Los encinares
están presentes en todas las provincias, agrupados en forma
de montes y bosques. También los castaños proliferan
en terrenos frescos y ricos en nutrientes, distribuidos especialmente
en las comarcas del noroeste leonés. Y finalmente, la cobertura
forestal de la Sierra de Gredos muestra grandes masas de los muy famosos
y cotizados pinos silvestres.
Dada
su extensión, Castilla y León presenta una enorme variedad
faunística. La zona más agreste alberga especies como
el lobo y el oso pardo que estaban condenadas a desaparecer, aunque
se han establecido normas de protección que tratan de perpetuar
a unos mamíferos eternamente perseguidos por el hombre. La
emblemática cabra montés habita en las montañas
de Gredos, mientras que la Cordillera Cantábrica cobija ciervos,
jabalíes y urogallos. Y entre las aves podemos citar el águila
imperial, los buitres leonados del Cañón del Río
Lobos y las cigüeña que inviernan en Villafáfila.
Las
fronteras naturales de la Comunidad, esas majestuosas cordilleras
de irregular orografía, son las que determinan los variados
y atractivos paisajes. En las altas cumbres se perpetua la nieve hasta
formar parte de una realidad bella y eterna, mientras que las zonas
intermedias están conformadas por fecundas arboladas que pueblan
esa simiente de vida que son los ríos.
El
clima continental típico de Castilla y León, esos inviernos
largos y rigurosos que contrastan con la moderación de los
valores estivales, tiene mucho que ver con el colorido de sus tierras.
Los profundos valles varías del verde vegetal al tono dorado
según la estación del año, aunque siempre cuenta
con la protección de suaves colinas coronadas por castillos,
atentos y vigilantes al discurrir de los hombres y los tiempos.
LA
HISTORIA
Agrupadas
alrededor del Duero y sus afluentes, un núcleo de tribus cuya
historia se pierde en la noche de los tiempos estableciólos
primeros poblamientos en esta Comunidad de tradición milenaria.
Tras ser sometidos por los soldados imperiales, la pax romana trajo
a estas tierras civilización y progreso. Así surgieron
puentes y caminos, termas y cloacas, acueductos y nuevos asentamientos
urbanos. La llegada de los visigodos incorporó un nuevo elemento
al paisaje. Cristianos al fin y al cabo, edificaron las primeras iglesias
que se vieron en los despojados horizontes castellanos.
Tras
las sucesivas invasiones árabes, los márgenes del río
Duero quedaron empobrecidas y despobladas. Pero el valle no murió,
y a partir del siglo IX se fundaron ciudades como Zamora
y Burgos.
En la siguiente centuria, gracias al impulso del conde Fernán
González, comenzó a surgir una empresa común
que tomaría el nombre de Castilla. Corrían los tiempos
de la Reconquista, que cobró nuevo impulso con la unión
definitiva de Castilla y León en 1230. A partir de entonces,
el más poderoso de los reinos peninsulares iría conformando
su propia cultura e idiosincracia.
En
León se convocaron las
primeras Cortes populares y democráticas celebradas en Occidente.
Y en Valladolid contrajeron matrimonio Isabel y Fernando, los Reyes
Católicos, artífices de la configuración de España
como nación. Era época de riquezas sin fin, venida desde
en Nuevo Mundo en aquellas carabelas que ondearon el pabellón
hispano por todos los mares conocidos.
Pero
todo el progreso y bienestar alcanzados en siglos posteriores se fueron
perdiendo paulatinamente, al tiempo que aquel imperio "donde
no se ponía el sol" comenzaba a tambalearse en sus
cimientos. Surgiría entonces un fenómeno, el de la emigración
en busca de nuevas oportunidades, que prácticamente ha llegado
hasta nuestros días.
Ya
en el presente siglo y con el regreso a la convivencia democrática,
en 1983 se promulgaba el Estatuto de Autonomía que configuró
a la región de Castilla y León como un ente territorial,
como hemos dicho el mayor de Europa, con una población que
alcanza en el último censo los 2.484.603 habitantes.
La
Comunidad comprende nueve provincias: Ávila,
Burgos,
León,
Palencia,
Salamanca,
Segovia,
Soria,
Valladolid
y Zamora.
Son capitales y villas con características muy diferentes,
aunque cohesionadas por un pasado común que rebosa historia
y tradición. Arte, cultura y atractivo turístico: este
es el tríptico que define la fascinante personalidad de Castilla
y León. Unas tierras legendarias que ha podido tomar, de nuevo,
las riendas de su propio destino.
EL
ESPÍRITU DE LA REGIÓN
Si
antes nos referíamos a la desmesurada geografía de la
Comunidad, no se puede decir otra cosa con respecto a su monumentalidad
histórica y cultural. Sembrada de vestigios romanos que siguen
saliendo a la luz, Castilla y León ha sido protagonista destacado
en este camino devocional y militante que, siguiendo la estela de
la Vía Láctea, llega hasta el sepulcro del Apóstol
Santiago, en Compostela. O, expresándonos en términos
de la época, alcanzaba el finis terrae, el último
pedazo de tierra conocido.
La
fabulosa obra de ingeniería puesta en marcha en la España
medieval, siempre pensando en el bienestar del peregrino, reparó
caminos y creó puentes, hospitales y albergues, lo que facilitó
sobremanera el comercio y el intercambio racial. Y desde luego, se
edificaron maravillosas iglesias que son prueba palpable de la intemporalidad
de la experiencia religiosa.
Al
cobijo de la ruta jacobea nacieron auténticos milagros del
románico como la iglesia de San Martín de Frómista,
la basílica de San Isidro en León
y el singular claustro de Santo Domingo de Silos. O el itinerario
de templos rurales que se extienden por el norte de la provincia de
palentina, configurando una zona de la máxima categoría
artística y turística.
El
apogeo de los trazos góticos corresponde a la época
de auge imperial, cuando Castilla y León eran sinónimo
de España y viceversa. Los mejores ejemplos de esta corriente
se encuentran en las catedrales de León
y Burgos.
El sobrio templo leonés, dotado de ángulos
serenos y veraces esquinas, muestra al visitante un conjunto de vidrieras
que producen la mágica sensación de encontrarse en el
mismo centro de la luminosidad. Por su parte la catedral de Burgos,
donde la piedra se torna filigrana, exhibe una riqueza ornamental
muy cercana a la estética renacentista.
El
siguiente paso estilístico produjo creaciones basadas en el
gótico evolucionado. El estilo isabelino presente en Valladolid
muestras como el colegio de San Gregorio, o la burgalesa Cartuja de
Miraflores, cuya belleza llena de imaginación a los hombres.
La arquitectura castellana con reminiscencias árabes, el gótico-mudéjar,
goza de gran tradición en estos lugares: el monasterio de Santa
Clara de Tordesillas, la salmantina Casa de las Conchas, e innumerables
fortalezas entre las que sobresale, siempre vivo y pujante, el Alcázar
de Segovia.
El
influjo del Renacimiento italiano llegó hasta nosotros en forma
plateresca, tendencia bien significativa en el edificio de la Universidad
de Salamanca y en el leonés convento de San Marcos. Una época
en la que la mejor literatura del Siglo de Oro estaba íntimamente
relacionada con esto lugares. Y como mejor ejemplo, la picaresca novela
"El Lazarillo de Tormes".
Tras
el traslado de la Corte a Madrid, en 1561, Castilla y León
perdió gran parte de su protagonismo anterior. No obstante
brillantes arranques de voluntad crearon maravillosas barrocas como
la Plaza Mayor de Salamanca
o la sentida corriente escultórica que tiene su mejor exponente
en Gregorio Fernández. Al impulso de los Borbones se debe el
Palacio de la Granja, la última de las construcciones provinciales
de enorme relevancia artística.
Por
todo ello, no resulta exagerado afirmar que la Comunidad es un compendio
de dos mil años de cultura cristiana.
El
espíritu regional está conformado por un impresionante
legado artístico y cultural, al que constantemente se unen
nuevos nombres y obras. El influjo estético de su paisaje tiene
mucho que ver con la literatura de Miguel Delibes y del grupo conocido
como la "escuela leonesa".
El
investigador folclorista Joaquín Díaz sigue en su lucha
por preservar las tradiciones étnicas populares. Y respecto
a las artes plásticas, el pintor más representativo
puede ser el muralista José Vela Zanetti, una de cuyas mejores
obras cuelga en la sede de la ONU, en Nueva York.
Castilla
y León es, en definitiva, un gigante museo, una obra maestra
confeccionada a base de alternativas naturales y siglos de gloriosa
historia.
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Los municipios en la provincia de Valladolid
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UN
PEQUEÑO PASEO CULTURAL POR LAS CAPITALES (Guías
turísticas)
DISFRUTAR CASTILLA Y LEÓN
Con
permiso de los pasados y gloriosos méritos, nuestras tierras
ofrecen al visitante un turismo de tranquilidad, paisaje y gastronomía.
Repleta de riquísimas manifestaciones religiosas del pasado,
donde la luz y la atmósfera con captadas de forma insuperable,
la Comunidad cuenta también con innumerables atractivos naturales.
Así se combinan las perspectivas más agrestes con
poéticas llanuras, configurando un relieve de formas entrelazadas
y bien sugestivas.
Tres
son los itinerarios tradicionales que viajeros de todas las épocas
han seguido por las sendas regionales. El Camino de Santiago, metáfora
de la vida, no se limite a una simple peregrinación espiritual,
sino que a su vera se construyó el armazón de la Edad
Media cristiana. El antiquísimo Camino de las estrellas puede
ostentar con orgullo el galardón de auténtico precursor
de la unidad de los pueblos de Europa.
El
"padre" Duero, un río fundamental en la
configuración geográfica del espacio, diseña
un largo recorrido una gran variedad paisajística. Recorriendo
su ruta pasamos de las tierras de alta montaña que marcan
el inicio, hasta los diáfanos horizontes de la Ribera, cuando
sus aguas semejan "un mar convertido en tierra".
Y
por último la Ruta de la Plata, una de las arterias vertebrales
en el recorrido de la España romana. Trazada originariamente
entre las ciudades romanas de Mérida y la leonesa de Astorga,
se trata de una magna obra cuyo a riqueza histórica se explica
por lo privilegiado de su Emplazamiento. En definitiva, son tres
recorridos por lugares hermosos y legendarios que muestras en sus
diversas facetas, una particular filosofía de vida repleta
de alicientes.
Para
disfrutar de la aventura de la vida en Castilla y León hemos
diseñado nueve rutas turísticas que partiendo desde
las capitales, corresponden a cada una de las provincias de este
territorio histórico. Comprenden los enclaves regionales
más destacados por su tradición y patrimonio artístico,
salpicando estos itinerarios culturales con las inevitables referencias
a las alternativas que la naturaleza va sembrando a nuestro paso.
La
mentira del autoritarismo castellano y leonés
ENRIQUE
BERZAL DE LA ROSA
Porque
con el Imperio siguió el esplendor, porque un valido del
Rey impulsó la castellanización, porque la Monarquía
se asentó más que nunca sobre las tierras, el modelo
de gobierno, los hombres y los fondos de la brillante Castilla.
Por todo eso y más se alzó la hoz en Cataluña
mas no contra España sino contra los «altivos»
y «soberbios» castellanos.
Y
la imagen, el mito, la inventiva cuajó. Hasta nuestros días.
¿Autoritaria y avasalladora una Castilla que también
se rebeló contra el Imperio, una Castilla desangrada por
costosas e incomprensibles cargas, una Castilla tenida por modelo
para el gobernante, más allá de la voluntad de quienes
vivían, trabajaban y luchaban en ella?
Siglo
XVI, siglo de fuerza y esplendor, Castilla y León es un gigante
en España. El 84% de la población reside en la Corona
de Castilla, el 15,5% en la Corona de Aragón: el 5,3% en
Cataluña, el 5,3% en Valencia, y el 4,6% en Aragón.
En total 5,5 millones en Castilla, casi uno en Aragón.
Si
ahondamos en los detalles, la diferencia de la Meseta norte con
el resto es pasmosa: a la altura de 1594, Mayorga de Campos y sus
633 vecinos superaban a Santander (558), La Coruña (451),
Oviedo (459) y San Sebastián (372); Paredes de Nava (985)
y Béjar (972) eran iguales a Santiago de Compostela (984);
Covarrubias (425), mayor que Baracaldo (300); Portillo y sus 402
vecinos representaban el doble de Gijón (180) y tres veces
más que Eibar (100).
Las
villas y capitales que hoy forman Castilla y León eran metrópolis
considerables: Valladolid
(8.112 habitantes); León
(6.000); Segovia
(5.548), Salamanca
(4.953), Palencia
(3.065), Ávila
(2.826), Medina
del Campo (2.760), Burgos
(2.665), Toro (2.314), Medina de Rioseco (2.006), Zamora
(1.695), Soria
(1.279)...
Dinamismo
económico, dinamismo burgués: eclosiona también
en Castilla una burguesía en cierto modo desclasada en una
sociedad estrictamente jerarquizada, una burguesía que, contradiciendo
determinadas interpretaciones, no desatendió sus negocios
en aras del ennoblecimiento, pues utilizó el ascenso nobiliario
para liberarse del pago de impuestos, incrementar sus beneficios
e intensificar los negocios. Burguesía, industria, comercio...
las ciudades crecen, la red urbana es potente: Salamanca, Segovia,
Valladolid, Burgos, pero también Villacastín, Santa
María la Real de Nieva, Cuéllar, Aranda de Duero,
Arévalo, Benavente, Burgo de Osma, localidades que alcanzan
su esplendor urbano, atraen población y dinamizan la vida
cultural, artística y festiva.
Es,
sigue siendo, una Castilla y León poderosa en lo político,
con Valladolid
como sede del Consejo Real con Carlos I y, entre 1601 y 1606, sede
de la Corte de Felipe III; pero también en lo cultural, pues
la Universidad salmantina se configura como capital intelectual
del país con la friolera de 7.000 estudiantes a finales del
siglo XV, la influencia de Nebrija y su decisiva Gramática
impulsan la escolástica salmantina, la influencia enriquecedora
de Erasmo cala tempranamente, y avanza el humanismo. Es más,
el Sinodal de Aguilafuente constituye el primer libro de Castilla
y León y uno de los pioneros de España, pues apareció
en Segovia
en 1472, donde recaló el alemán Juan Parix, primer
impresor de España; enseguida Salamanca
y Burgos
liderarán el sector.
Es,
en definitiva, la Castilla y León de los grandes poetas,
tratadistas y escritores, desde Jorge Manrique hasta Teresa de Jesús
y San Juan de la Cruz, de un castellano que se impone y entra, poco
a poco pero con fuerza, en Cataluña, Aragón y Valencia:
no había mejor herramienta para comerciar, hacer negocios,
publicar y vender libros. Y es, no lo olvidemos, la Castilla y León
que ve nacer, en torno a 1600, a la potente y adelantada Escuela
de Salamanca,
renovadora del tomismo y creadora, gracias al impulso de hombres
como Francisco de Vitoria, Domingo de Soto y Martín de Azpilcueta,
del Derecho Internacional.
Manifestación
evidente de la pugna entre modernidad y feudalismo es la famosa
revuelta de los segadores de 1640, suscitada cuando aún estaba
candente el famoso Gran Memorial del Conde duque de Olivares, valido
de Felipe IV que pretendía mejorar los resultados militares
de la Monarquía mediante una Unión de Armas que repartiese
las cargas fiscales de manera equitativa.
Recelosas
ante lo que juzgaban intromisión centralista, ya en 1635,
las Cortes catalanas se negaron a contribuir con tropas y dinero
a la guerra española con Francia: la derrota de 1637 fue
atribuida precisamente a esta negativa.
Tres
años más tarde, la movilización y el alojamiento
de tropas con motivo de la guerra del Rosellón provocó
protestas en la zona: como consecuencia de ello, el diputado Francesc
Tamarit fue detenido en Santa Coloma de Farners, a lo que algunos
respondieron asesinando a un alguacil enviado por el virrey. Pero
fue en junio de 1640 cuando estalló el decisivo «Corpus
de Sangre»: mientras se realizaba el llamamiento de hombres
para la siega, unos cuantos dieron muerte al virrey al grito de
«Viva la tierra» y «Muera el mal
gobierno».
Lejos
de configurarse como el paradigma de la lucha entre el nacionalismo-patriotismo
catalán y el centralismo español castellanizante,
el motín de los segadores fue un auténtico conflicto
social, una pugna entre las clases populares y la oligarquía
poderosa, beneficiada por el foralismo imperante.
De
hecho, sólo una minoría potentada se alió con
Luis XIII de Francia -al que proclamaron conde de Barcelona-
contra el monarca español: fue así como estalló
una guerra de 10 años. Las tropas francesas expulsaron al
marqués de Vélez, ocuparon Perpiñán
para siempre e impusieron un centralismo cruel y gravoso para Cataluña.
Richelieu les había utilizado para recuperar el Rosellón
y reforzar el ejército francés en la Guerra de los
30 años.
En
1652, Cataluña no tuvo más remedio que capitular.
Felipe IV se reconcilió con las instituciones nombrando virrey
a Juan José de Austria. De ahí la posterior sumisión
catalana ante Carlos II: habían comprobado que el centralismo
francés era peor, mucho peor, que el de la Monarquía
española.
Con
la unión definitiva, en 1519, de las Coronas de Castilla
y Aragón nació la Monarquía española;
y con el Imperio heredado de Carlos I de España y V de Alemania,
nuevas obligaciones: guerra en Italia, guerra del Imperio, guerra
contra el turco. Guerra en Europa.
No
eran empresas de Castilla y León sino de la Monarquía
y de sus reyes; empresas, por tanto, comunes a todos los reinos
que integraban aquélla. Mas el peso fiscal de las interminables
campañas militares cayó de manera casi exclusiva sobre
la Corona de Castilla.
Imposición
más que generosidad, las consecuencias de este proceso fueron
desastrosas para estas tierras, en especial para las clases más
humildes, los denominados «pecheros»; no ocurrió
lo mismo en aquellos territorios salvaguardados por los viejos privilegios
forales.
Las
cifras son impactantes: en 1553, las aportaciones fiscales de la
Corona de Castilla ascendían a 739.112.000 maravedíes,
101 por habitante. Por el contrario, la corona de Aragón
aportaba 26.388.000, esto es, 20 maravedíes por habitante.
La presión fiscal en la Corona de Castilla era, por tanto,
un 500% más alta que en Aragón: en la centuria siguiente,
la diferencia será ya de un 700%. Privilegios forales limitaban
las aportaciones de Navarra, Vizcaya, Guipúzcoa y Álava.
La Corona de Castilla se había hecho cargo en exclusiva del
coste de la Corona, y poca resistencia pudieron ofrecer unas Cortes
cada vez más maniatadas después de la sonada derrota
comunera de Villalar.
Ni
siquiera en el siglo XVII, consciente el poder real de la ruina
que asolaba estas tierras, se relajó la presión: en
1621, la zona que luego se denominará Castilla la Vieja y
León aportaba el 26% de las alcabalas del reino y el 31%
de los repartimientos de millones, y eso que su población
global apenas llegaba al 21% del total. 980 reales pagaba cada vecino
en materia de sisas, cuando 800 era la media nacional. Y, para colmo,
la presión era mayor en las zonas con tradición industrial
y mercantil más consolidada. Fue así como la Corona
de Castilla terminó agotada, exhausta.
El
declive que se avecinaba fue devastador. Debido a la explotación
fiscal, desde luego, pero también a la crisis del modelo
extensivo de crecimiento económico, al impacto de las hambrunas
y a los estragos causados por las epidemias.
La
economía se estancó y la población total se
redujo entre un 30 y un 50 %. Las dos mesetas y Extremadura se quedaron
en cuadro. Muchos castellanos y leoneses emigraron a otros territorios
del país, a Madrid y a la periferia, y no pocos embarcaron
hacia las Indias con la esperanza de escapar de tantos males.
A
los hombres y mujeres de la Corona de Castilla ni siquiera les quedó
fuerzas para sublevarse desde la derrota de los Comuneros en 1521.
«¿Dónde están aquellas famosas ferias,
aquel gran número de artífices, aquella abundancia,
aquella multitud de comerciantes?», se lamentaba el clérigo
valenciano Antonio Ponz durante su viaje por estas tierras en el
siglo XVIII.
Paradoja
trágica de nuestra historia, España y Castilla y León
se identifican porque la Monarquía basó su política
en los hombres y en los recursos de estas tierras, porque la expansión
española fue, desde luego, una expansión castellana,
realizada con recursos y hombres de aquella gran Castilla que ahora
languidecía.
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Todo
sobre nuestra Comunidad Autonómica, CASTILLA Y LEÓN
ACONTECIMIENTOS
Y MUSEOS
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CASTILLA
Y LEÓN
Líneas imaginarias
Aficionados convocados por una iniciativa promovida en Internet fotografian
los nueve puntos de la comunidad en los que se une un meridiano con
un paralelo
Texto de/Víctor M. Vela. Fotografía de El Norte.
Es
como fotografiar la nada, lo impalpable, abrazar la niebla. Cuentan
las enciclopedias que los meridianos y paralelos son líneas imaginarias,
como arrugas que surcan el planeta de norte a sur, de este a oeste,
y que lo dividen en gajos imposibles que solo existen en la geografía
de los mapas. Sin embargo, esas representaciones fantasma tienen lugares
en los que se hacen presentes, con el GPS como 'medium', puntos
de confluencia en que las líneas se unen. Y hay grupos de personas
dispuestas a fotografiar esas intersecciones (64.442 puntos en todo
el mundo y nueve en Castilla y León). La iniciativa nació
en febrero del año 1996, con Internet todavía en pañales
para el gran público, y desde entonces no ha dejado de ganar
adeptos (ya son más de cuatro mil seiscientos en total), detectives
cartográficos dispuestos a localizar esos puntos, hacerles un
retrato y colgar la imagen en una esquina del ciberespacio, www.confluence.org.
en idioma Inglés (Castellano)
En
esa página web, y dividido en países, el internauta puede
navegar por esos puntos (entre ellos hay una separación física
de 79 kilómetros). El impulsor de la iniciativa, el estadounidense
Alex Jarret, desestimó la captación de aquellas intersecciones
que se encuentran en mitad del océano o en los polos, por las
dificultades para su acceso, con lo que en total quedan 16.163 puntos
disponibles. De ellos, aún faltan por inmortalizar 12.721 (el
último en sumarse a la lista ha sido uno en Polonia); el
resto ya ha pasado por las entrañas de una máquina fotográfica.
También los nueve existentes en Castilla y León, cerca
de los municipios de Bernuy de Porreros (Segovia),
Mamblas (Ávila),
Golpejas (Salamanca),
Quintanar de la Sierra (Burgos),
Cobos de Cerrato (Palencia,
aunque el punto ya está dentro de Burgos),
Camarzana de Tera (Zamora),
Riaño (León),
junto a Peña Ubiña (León)
y Moral de la Reina (Valladolid). El alcalde de esta última localidad,
Rafael Sánchez, ya conocía la existencia de este punto,
«creo que hay algún indicativo, aunque no estoy seguro
de que toda la gente del pueblo sepa de su existencia».
Sí
lo conocía Javier Ochoa, quien se encargó de inmortalizar
este espacio, junto a la carretera que une Medina de Rioseco y Tamariz
de Campos. Él ha sido uno de los encargados en fichar los espacios
de la comunidad. También Manuel González, enfermero de
Salamanca,
quien se ocupó de catalogar el punto de su provincia (41
grados norte, 6 grados oeste). «Me dio la sensación
de que era la primera vez que alguien había estado en ese lugar.
En cierto modo, la iniciativa tiene algo de aventura, como todo lo que
sea ir a un lugar de la tierra donde no sabes exactamente lo que te
vas a encontrar», explica.
De
la misma opinión es Donald Staal, holandés. Vive en la
ciudad de Zwolle y es el responsable de las imágenes de Quintanar
de la Sierra y Camarzana. Conoció la iniciativa en la primavera
del 2002 y aprovechó un viaje por el norte de España para
fotografiar los puntos de confluencia «que nos quedaban de
paso».
De
vuelta a Holanda
«Cuando
regresamos del viaje a Holanda descubrimos que algunos de estos lugares
aún no habían sido tomados, así que los colgamos
en la web», comenta Staal, editor de libros escolares de
matemáticas, quien recuerda que los puntos de Castilla y León
fueron especialmente sencillos, «porque todos estaban cerca
de alguna carretera. Seguimos la señal del GPS hasta que ya no
podíamos acercarnos más en coche y tuvimos que andar el
resto del camino, tan solo unos cientos de metros. Fue mucho más
difícil fotografiar los puntos que hemos hecho en Grecia, por
ejemplo, porque hubo que andar varios kilómetros a través
de las montañas. En Letonia tuvimos que dejar un punto sin fotografiar
porque no pudimos cruzar un río, en mitad del bosque, que nos
impedía llegar hasta allí». ¿Algún
nuevo objetivo fijado? «De momento no. El problema es que
la mayoría de los de Europa ya están hechos, así
que habrá que esperar hasta que hagamos un viaje a otro continente»,
indica.
En
realidad hay alguno todavía pendiente, también en España,
como recuerda Ángel Hermosilla. Por ejemplo, los tres puntos
que corresponderían a Asturias y que se encuentran en el Cantábrico.
Hermosilla «solo o acompañado» ha plasmado trece;
en Castilla y León, el de Mamblas («está en
una finca de secano, trigo y cebada»), Cobos de Cerrato (también
campo de cereales), Riaño («zona de bosque bajo
y densa vegetación, con los montes de Riaño al fondo y
cerca de la carretera») y el que está junto a Peña
Ubiña, «en la carretera que va de San Emiliano a Torrebarrio,
en León». «Solo he fallado uno de los que
he intentado por encontrarse en el pantano del Ebro, a doscientos y
pico metros de la orilla. Un americano lo ha hecho recientemente con
una colchoneta. Me ha producido cierta decepción porque tenía
pensado intentarlo de nuevo. Ahora, me quedo con la satisfacción
de ser el español que más ha realizado en primera visita».
Como Staal, destaca la «facilidad» de los puntos de la comunidad,
«son terrenos sencillos, a veces con caminatas algo largas,
pero sin problemas». Quizá le ayuda el hecho de que
sea aficionado a las expediciones de alta montaña (Cáucaso,
Andes o volcanes de México) y haya escalado un 'sietemil',
un 'seismil' y varios 'cincomiles'.
Javier
Alcoriza es compañero de trabajo de Hermosilla en Telefónica
I+D (Madrid) y quien le inculcó el «gusanillo de las
confluencias». La primera fue en Segovia, «la excusa
perfecta para hacer una pequeña excursión turística
y culinaria por Segovia. Le comenté la iniciativa a Ángel
y rápidamente lo consideró como un reto, intentando conseguir
el mayor número y lo antes posible». «En
muchos casos nos hemos tenido que dar madrugones y caminatas de tres
o cuatro horas hasta llegar al punto concreto. Comprábamos siempre
un plano de los alrededores para intentar atacar la confluencia de la
mejor forma posible», explica.
El
GPS a mano
El
plano y el GPS como herramienta básica de trabajo. «Bueno,
no siempre. Ángel, Fernando Moratinos y yo decidimos llegar al
punto de confluencia de Mahorte (en Castilla La Mancha) sin utilizar
el GPS, simplemente empleando un mapa del Instituto Nacional Geográfico
de escala 1:25.000. Al final conseguimos llegar sin ayuda del GPS a
unos 25 metros del destino, si bien al final lo usamos como herramienta
de comprobación», afirma.
Jesús
Ángel del Pozo, de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros
de Telecomunicación en Valladolid es un apasionado del GPS (tiene
página de Internet a través del servidor de la Universidad)
y explica el funcionamiento de este sistema que, «mediante
una red de satélites -el usuario en tierra siempre está
localizado por un mínimo de cuatro- permite determinar la posición
mediante un receptor». Los orígenes de esta técnica
son militares, nacido como sustituto de Transit, otro sistema de navegación
por satélite utilizado por receptores más lentos, como
son los barcos. El primer satélite de GPS se lanzó en
1978, pero el sistema no estuvo operativo hasta 1992. ¿Y falla?
«Puede haber diferencia de hasta quince metros de distancia,
por lo que se hacen varias fotos de la zona; pero esos errores son admisibles
en el proyecto», comenta del Pozo. | GEOGRAFÍA | REPRESENTACIÓN
CARTOGRÁFICA321456789
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Castilla
y León alberga una incomparable riqueza monumental y ha impulsado
iniciativas como Las Edades del Hombre. José
Manuel Blanco
El
primer hombre europeo del que se tiene conocimiento eligió Castilla
y León para vivir. Fue hace más de un millón de
años, en el paleolítico, y en la sierra burgalesa de Atapuerca,
donde actualmente se encuentra un yacimiento arqueológico declarado
Patrimonio de la Humanidad desde el 30 de noviembre de 2000 por la UNESCO.
Uno de los muchos tesoros patrimoniales y monumentales que atesora esta
Comunidad.
En
Atapuerca se
han descubierto fósiles humanos de dos especies diferentes aunque
consecutivas en el proceso evolutivo: el Homo Antecesor, que sería
el primer hombre explorador de los nuevos territorios europeos, y el
Homo Heidelbergensis. En los últimos años se han empezado
a estudiar el Valle de las Orquídeas, donde han aparecido restos
del Homo Sapiens.
Sus
restos han salido a la luz, junto a infinidad de objetos, gracias a
una vieja trinchera de un ferrocarril abandonado a principios del siglo
XX. En 1978, los arqueólogos comenzaron a trabajar en ella y
han descubierto tres lugares básicos para conocer la evolución
del hombre, la Trinchera del Ferrocarril, la Sima de los Huesos y la
Cueva del Mirador.
En
ellos están cientos de claves y datos para conocer a los primeros
pobladores de Europa. En Atapuerca
se ha conocido el primer caso de canibalismo humano y los primeros indicios
de enterramientos.
Atapuerca
también es un centro cultural y turístico de primera magnitud
en Castilla y León. Cada año miles de personas se acercan
hasta allí para poder contemplar las excavaciones que siguen
realizando los arqueólogos y que revelan decenas de detalles.
La historia se ha convertido en un próspero negocio gracias a
las visitas a los yacimientos, al parque arqueológico o al aula
arqueológica.
Pero
si los sedimentos de Atapuerca
van revelando los secretos de la evolución humana, otra iniciativa
castellano y leonesa desvela al valioso arte sacro que el hombre creó
varios siglos después. Son las Edades
del Hombre, un proyecto que ha enseñado las principales Catedrales
de la Comunidad de una forma diferente y en su interior, a más
de 3.200 obras de arte sacro que han sido vistas por 7.900.000 personas
de todas las nacionalidades y procedencias, incluidas las más
de 200.000 personas que contemplaron el año pasado «Time
to hope» en Nueva York.
Las
Edades del Hombre
nacieron en octubre de 1988 en Valladolid.
Desde entonces han recorrido con éxito todas las provincias de
la Comunidad con la única premisa de exhibir el arte sacro de
la zona. Salamanca,
en 1992, marcó su momento cumbre cuando más de un millón
trescientas mil personas acudieron a contemplar la exposición.
La
iniciativa, que celebrará el próximo año en Ciudad
Rodrigo una nueva muestra, ha sido estudiada por otras comunidades
autónomas para imitar un modelo que ha marcado una época
en España.
Sin
embargo, Las Edades
del Hombre es mucho más que una serie de exposiciones
organizadas por una fundación. Es la promoción cultural
del arte sacro, y sobre todo es la restauración del mismo dentro
de las once diócesis que tiene una Comunidad donde se encuentra
el 50% de todo el patrimonio de la Iglesia de España.
Por
otro lado, Castilla y León puede presumir de tener la mayor concentración
de monumentos, en muchos casos lamentablemente sólo sus restos,
de estilo románico de Europa. La Fundación
Santa María La Real, se ha encargado de recopilarlos
en una colección de notable éxito, que mantuvo ocupados
durante doce años a trescientos especialistas.
El
Patrimonio es uno de los pilares básicos de Castilla y León
y cuidarlo es algo que también ocupa tiempo y dinero. Valladolid
se ha convertido en la sede AR&PA, la feria de la restauración
más importante de España y una de las más prestigiosas
en Europa. Por ella han pasado más de 100.000 visitantes y 2.000
profesionales de veinte países diferentes entre las cuatro ediciones
celebradas con carácter bianual.
La
riqueza patrimonial de Salamanca
fue clave para que la capital charra pudiera festejar su declaración
como Capital
Europea de la Cultura en el 2002. La celebración de
este acontecimiento, que conquistó a tres millones de turistas,
tuvo un impacto económico superior a los 800 millones de euros,
de los que el 70% se quedó en la Comunidad mientras que el 30%
restante, equivalente casi a 250 millones, se repartió por el
resto de España. El efecto generado por los casi novecientos
actos programados por Salamanca
2002, fue 3,2 veces superior al del Guggenheim de Bilbao y significó
el despegue definitivo de Salamanca
como ciudad de cultura, en la que han disfrutado músicos como
Baremboim o Rostropovich. Algo que piensa ratificar este año
con la celebración del 250 aniversario de la Plaza Mayor.
Algo
más moderno pero igualmente de impactante es el arte contemporáneo,
que ha encontrado en los últimos años un campo abonado
en Castilla y León. El último en llegar ha sido el MUSAC
de León, que acaba de abrir
sus puertas ante la atenta mirada de toda España, pero antes
brillaron el Museo
Patio Herreriano de Valladolid o el CASA reconvertido en
DA2 de Salamanca.
La
Comunidad de donde partió Cristóbal
Colón para descubrir América, encuentra otro
pilar fundamental en el castellano. Valladolid
se ha convertido en la sede del Congreso Internacional de la Lengua
Española durante el 2001 y 2003, por el que han desfilado infinidad
de escritores y lingüistas del máximo nivel, que arribaron
en Valladolid procedentes
de todo el mundo para disertar sobre el uso y estado del castellano
en la sociedad de la información y en la poesía.
El
ego cultural de Castilla y León también se alimenta de
las otras artes. Valladolid festejará el próximo octubre
las bodas de oro de la SEMINCI
-Semana Internacional de Cine-, una
actividad que se encuentra entre las tres citas más importantes
del mundo cinematográfico español y su Espiga de Oro es
un galardón con prestigio en el extranjero. Muy pocas citas de
estas características en el mundo logran superar las cincuenta
ediciones.
En
un ritmo diferente se enmarca el Festival
Internacional de Órgano de León, que con más
de veinte ediciones a sus espaldas ha servido para escuchar a Jordi
Savall, Cristóbal Halffter, Gustav Leonhardt, Penderecki y decenas
más de grandes artistas.
En
los últimos años se ha iniciado una tendencia a regionalizar
las actividades culturales de éxito en un lugar. Así,
el festival
Titirimundi de Segovia,
ha empezado a tener sucursales en otras provincias. Dentro de unos días
será la XIX cita con los títeres en la ciudad del acueducto,
que será invadida por casi cuarenta compañías procedentes
de veinte países diferentes. Segovia
es una de las pocas ciudades españolas que prestan atención
a este imaginativo arte pero en Zamora
también se celebra el Festival Internacional de Títeres
y Marionetas con notable repercusión.
El
teatro también tiene un espacio propio, que sabe explotar Ciudad
Rodrigo, donde a finales de agosto se combina el Patrimonio convertido
en escenario al aire libre con representaciones teatrales de estreno.
Grupos de Portugal, Alemania, Francia y de casi todas las Comunidades
Autónomas españolas se ven seducidos por esta propuesta.
Castilla y León es tierra de mestizaje cultural. Tan pronto se
puede estar asistiendo al XXVIII
Festival Internacional de Folclore Ciudad de Burgos
como a la XV Semana de la Guitarra de Ponferrada o la XV Semana Flamenca
de la Mujer Cantaora de Ávila,
sin olvidaros del Festival de Música Sacra Pórtico de
Semana Santa de Zamora.
Citas que por antigüedad sirven para ilustrar la rica variedad
de una tierra abierta de par en par a la cultura.
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28-10-10 - Economía y Empleo estima que la comercialización del español genera más de 80 millones en CyL y 45.000 estudiantes. EUROPA PRESS
El sector de la enseñanza del español en Castilla y León y su comercialización facturan anualmente unos 80 millones de euros gracias a los 45.000 estudiantes que la Comunidad recibe, del total de 240.000 que cada año llega a España para aprender el idioma.
El sector de la enseñanza del español en Castilla y León y su comercialización facturan anualmente unos 80 millones de euros gracias a los 45.000 estudiantes que la Comunidad recibe, del total de 240.000 que cada año llega a España para aprender el idioma.
No obstante, la actividad de enseñanza de español genera, a través del gasto adicional de los estudiantes y el de las familias que los acogen, otros 60-80 millones repartidos en los más diversos sectores, entre los que destacan el comercio, la hostelería y los transportes, según informaron a Europa Press fuentes de la Administración regional.
La enseñanza de español a extranjeros viene siendo desde hace décadas un importante factor de dinamización económica, no sólo por la actividad en torno a la docencia en la Universidad y en las empresas del sector, sino también por el efecto sobre las economías domésticas (a través del alojamiento en familias) y sobre sectores como el comercio y la hostelería.
or ello, desde el punto de vista económico se puede considerar al sector de la enseñanza de español como estratégico para Castilla y León, especialmente desde el punto de vista de la internacionalización: la totalidad del negocio del sector se genera en países de habla no hispana, y la principal vía de crecimiento del sector está en el desarrollo en mercados exteriores. Por ello, la Consejería de Economía y Empleo de la Junta de Castilla y León, a través de Ade Internacional EXCAL, considera prioritario el apoyo a este sector.
El grueso de la demanda real, que es la mayoría de los actuales clientes, es el estudiante de entre 18 y 27 años que busca dar un impulso a sus actuales conocimientos de español.
La mayoría de EE. UU
Los países de Europa Occidental (en particular, Francia y Alemania) siguen siendo el más importante origen de estudiantes de español en España, si bien las estimaciones indican que, país a país, los estudiantes de Estados Unidos son los que vienen en mayor número a Castilla y León.
Para un estudiante de los Estados Unidos los destinos que ofrecen sol y playa no son especialmente interesantes, y en cambio sí lo son aquellos que ofrecen arte, historia y cultura. Castilla y León, presenta por tanto, una ventaja comparativa en este sentido.
Similares motivaciones son las que mueven a los estudiantes asiáticos (de Japón y Corea) a decantarse preferentemente por Castilla y León al elegir dónde estudiar español en España. Se da la circunstancia de que los estudiantes de estos tres países son los que realizan estancias más prolongadas en los centros de enseñanza (cuatro, seis, y hasta nueve meses), por lo que debemos considerarlos como objetivos de primer nivel para nuestra Comunidad.
Francia es un mercado particularmente interesante, tanto por la creciente demanda de nuestra lengua en las instituciones de enseñanza superior como por los grupos de alumnos de enseñanza secundaria que demandan estancias culturales de corta duración. Alemania es el segundo mercado en importancia en Europa, aunque por lo general los estudiantes alemanes se dirigen más hacia destinos costeros, de clima más cálido, o a las grandes ciudades.
En Europa del Este hay un creciente interés por el español, cubriendo el vacío que ha dejado la enseñanza del ruso, aunque por influencia cultural el francés sigue siendo el segundo idioma después del inglés. Además, el alemán tiene también una importante presencia.
Escandinavia es un mercado también muy interesante. Hay apoyos importantes para los estudios en el extranjero, y las promociones que desde ADE Internacional Excal se han venido haciendo en prensa especializada, Internet y las presentaciones en distintas universidades están trayendo muchas consultas de estudiantes que previsiblemente se convertirán en ventas de cursos.
El Reino Unido es un mercado tradicionalmente difícil en el que el interés por las lenguas extranjeras es mucho menor que en el resto de Europa, ya que la población no tiene asumida la necesidad de aprenderlos. No obstante, el hecho de que haya vuelos 'low-cost' a Valladolid ha tenido una influencia importante en la llegada de alumnos ingleses, y es un arma importante para la venta de nuestros cursos en ese país.
Respecto a Brasil, no cabe duda de que, rodeado de países hispanohablantes, presenta una importante demanda por el estudio del español. Hay desde Brasil una demanda insatisfecha, centrada en cursos de español combinados con estudios de turismo o gestión empresarial.
En este sentido, la Consejería de Economía y Empleo del Gobierno regional ha apostado por localizar en destino a los potenciales clientes de las escuelas de español de Castilla y León a través de diversas acciones que, en los últimos años, han demostrado de forma objetiva su eficiencia.
Junto a la participación en ferias especializadas, Ade Internacional EXCAL ha desarrollado un total de 60 presentaciones de Castilla y León como destino para el aprendizaje del español en cerca de medio centenar de ciudades europeas, ante la presencia de más de miles de estudiantes y docentes de español.
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09-07-10
- Revista
TODO CASTILLA Y LEÓN en formato digital
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