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Medina del Campo. Villa histórica, monumental, escultórica y paisajística
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Nos encontramos en: "Ruta Quetzal"
RUTA QUETZAL 2004

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El último viaje de la Reina Isabel I de Castilla:
Medina del Campo-Granada

"LA ÚLTIMA VOLUNTAD DE LA REINA"

México, 22-4-1519

Villa Rica de la Vera Cruz

En el día de ayer, Jueves Santo, 21-4-1519, Hernán Cortés, junto con toda su armada, y en medio de una enorme expectación por parte de los nativos de aquella región, arribamos al puerto de Juan de Úlua.

Desde allí nos dirigimos hacia la costa de la que fuera bautizada Villa Rica de la Vera Cruz, llamada así por haber desembarcado en Viernes Santo y Rica por aquel caballero que se acercó a Cortés y le dijo "mira las tierras ricas y aprende a bien gobernarlas"

Ese mismo día recibió la primera embajada de Moctezuma Xocoyotzin, señor de Tenochtitlan.

Sin duda habíamos llegado a la que a la postre sería la entrada para los conquistadores y principal puerto de comunicaciones de España con el Nuevo Mundo.

Instalamos el campamento en unas arenas cercanas a la costa, desde donde se podía apreciar el esplendor y grandiosidad del Océano Atlántico.

Era una noche serena. Observando el firmamento pude apreciar en una pequeña tienda la tenue luz de una vela. Sigilosamente me acerqué a la misma y pude escuchar ligeramente unas palabras:"espero mi Reina y Señora haber sido digno de tu última voluntad…", frase que se repetía una y otra vez.

Como la tienda estaba abierta me acerqué y pude contemplar a un fraile Franciscano. Tenía abundante barba, estaba recostado en un jergón, con un sayo maloliente y hecho jirones, una pequeña vela y una cruz de madera que mantenía entre sus manos temblorosas a causa de los escalofríos ocasionados por la fiebre que le invadía.

Como pude le incorporé levemente la cabeza y mojé su boca con un poco de agua. Este sorbo de agua le produjo un espasmo que le devolvió la lucidez.
Al instante quise saber de las palabras que pronunciaba y se las recordé. En primer lugar se presentó y me hizo saber su nombre y ciudad natal:

"Me llamo ahora Fray Rodrigo, hermano Franciscano, en otro tiempo lejano Rodrigo de Morillo, natural de Medina del Campo, villa que quedaría marcada por la muerte de la Reina Isabel, e hijo de Juan de Morillo e Inés Ortiz, ambos pertenecientes a la servidumbre de la Reina en el Palacio Real de Medina del Campo (Anexo I), el primero como encargado de caballerizas y la otra como cocinera."

Rodrigo de Morillo entró en una especie de subconciencia y se trasladó con sus palabras a otra época y otras tierras allá por Medina del Campo, cuando él tenía la edad de 15 años (1504) y ayudaba a su padre en las tareas de las caballerizas.

"Poco nos podíamos imaginar los hechos que nos esperaban cuando, en agosto de 1504, los Reyes llegaron a Medina del Campo padeciendo fuertes fiebres y aquejados de molestias".

Don Fernando no tardaría en recuperarse, no así la Reina, que aquejada por la fiebre y presa del dolor que le producían las noticias que le llegaban acerca de la locura que afectaba a su hija Juana, no le dejaban recuperarse, junto con las pruebas a las que Dios le sometió con la muerte de su hija Isabel cuando ésta daba a luz, la muerte del Príncipe Don Juan el 4-7-1497 y la de su hijo Miguel en 1500.

Una vez hubo descansado durante unos días en el Palacio Real, y con nuevas fuerzas quiso partir con Don Fernando al Monasterio de la Mejorada (Olmedo) donde fue recibida por los frailes Jerónimos. No pasó mucho tiempo y volvió de nuevo al Palacio Real donde fuera atendida por sus médicos.

La enfermedad se había extendido a sus venas y padecía hidropesía, la fiebre no remitía y daba la sensación de estar instalada en su propia médula. Rechazaba los alimentos y su sed era insaciable.

A pesar de su enfermedad pudo dictar su propio testamento (12-10-1504) a fin de dejar clara la sucesión de Castilla, legando el trono a su hija Juana (Anexo II).

La Reina agonizaba. Desde todos los puntos del Reino se hacían numerosas procesiones y peregrinaciones para pedir por la salvación de la Reina. La servidumbre pasaba por los pasillos de palacio cabizbaja, silenciosa y en estado de continua oración. Un velo oscuro se extendía sobre la Villa de Medina.

El 23 de noviembre, tres días antes de su muerte, la Reina todavía pudo estampar por última vez su firma "Yo la Reina" (Anexo III y IV) en un codicilo que añadió a su testamento, en el que entre otras cosas le preocupaba la situación de los indios en el Nuevo Mundo, "cuida de mis hijos en América" le ordenó a su esposo suavemente. Pude escuchar las que para mi fueron sus últimas palabras, y lo que sin lugar a dudas era su última voluntad. Esas palabras me quedarían gravadas para siempre y serían más tarde el motivo de mi existencia.

Cuando la Reina supo que de todas partes del Reino se acercaban en peregrinación para rezar por su recuperación dijo: "no lloréis por mi, ni gastéis vuestro tiempo orando por una recuperación inútil, rezad más bien por mi alma". Desde Italia llegó a la Corte de la Reina un funcionario de aquellas tierras, Próspero Colonna, para "ver a la mujer que gobernaba el mundo desde su lecho de enferma….."


Dos días antes del fallecimiento, y como presagio de los días tristes que se avecinaban, se empieza a cubrir de nubes el cielo. La Reina se confesó y pidió que le cubrieran los pies, recibiendo poco después la extremaunción.

El día 25 de noviembre la Reina agonizaba. El aire se espesaba en la Plaza Mayor de la Villa de Medina, la gente caminaba en silencio y rompía en lloros y oraciones en todas las iglesias. En todas las capillas se oraba y los capellanes de la Reina dirigían los rezos.

Hay un no se qué en el aire
Con anuncio de lamentos,
y la plaza, fría y sola;
sólo en el portillo encuentros
de gentes que van y vienen
como fantasmas de viento.
Las iglesias están llenas
de almas y plañimientos
por la más grande Señora,
por común asentimiento,
que vieran nunca los tiempos,
ni verán los venideros.
B.S.

EL martes, 26 de noviembre de 1504 por la mañana, pude observar a través de la puerta de su habitación, que la Reina permanecía en su lecho, tenía un color ceniciento en su rostro, los ojos cerrados y una respiración irregular. A su lado pude ver entre otros a su esposo Don Fernando, a Don Pedro Mártir de Anglería, a su inseparable amiga Beatriz de Bobadilla, Cisneros y otros miembros de la corte y de su confianza.

Nada tenía que ver con la mujer que siempre había conocido: "Esta Reyna era de estatura, bien compuesta en su persona e en la proporción de sus miembros, muy blanca e ruvia; los ojos entre verde e azules, el mirar gracioso e honesto, las façciones del rrostro bien puestas, la cara toda ella muy hermosa e alegre" (Fernando del Pulgar- Crónica de los RR.CC.)

Ese día, que jamás olvidaré, entre las once horas y el medio día, más bien hacia el mediodía, la Reina jadeó suavemente, se agitó y su alma abandonó este mundo. La Reina Isabel de Trastámara, la Reina de Castilla, después de treinta años de reinado y a sus 53 años de edad, nos había dejado.

Se celebra en ese momento la primera misa Córpore in Sepulto en el Oratório del Palacio Real de la Villa, iniciando a continuación los preparativos para el traslado del regio cadáver hacia su muy querida ciudad de Granada, tal y como ella misma había dispuesto en su testamento.

Ese mismo día estalla una fuerte tormenta y las campanas tocan a duelo, contagiando su repicar a todos los pueblos del reino. Don Fernando había ordenado que se celebrasen dos mil misas por el eterno descanso de la Reina.
Se levanta apresuradamente en la Plaza Mayor, en el Portillo, un estrado de madera, frente al Palacio Real, al lado de las obras que en ese momento se realizaban para la construcción de la Iglesia Colegiata de San Antolín. Desde una ventana del Palacio Real pude observar como Don Fernando, bajo una lluvia intensa, subía los peldaños del estrado acompañado por Cisneros y el resto de la corte. El Duque de Alba enarbola tres veces el estandarte de la Reina y proclama:"Castilla, Castilla para nuestra Señora Soberana Juana". Después, ante la ausencia de Juana, Don Fernando asumió públicamente el título de Regente de Castilla y recibió el homenaje de los grandes.

Don Fernando envió correos a todas las instituciones del Reino que partían hacia Granada, Córdoba, Valladolid, Burgos etc, y ordenó preparar la comitiva que llevaría los restos de la Reina a Granada.

Los restos mortales de la Reina, después de que sus médicos trabajasen durante toda la noche para embalsamar su cuerpo, son revestidos de un burdo y penitencial hábito Franciscano, tal y como había dejado escrito en su Testamento: "vestida con el hábito del bienaventurado pobre de Iesu Christo San Francisco…"

El ataúd, construido por un carpintero del Palacio Real, Jerónimo de Palacios, el moro, estaba construido de madera, sencillo y austero pero fuerte, con una cama alta, también de madera, para asentar las andas.

Fue forrado con cuero de becerro y una funda encerada para no dejar pasar el agua, que fue comprada a Diego de Madrid.

Se hicieron provisiones de hachas (tea de esparto y alquitrán), así como gran cantidad de velas y cirios grandes que se utilizarían tanto para el trayecto como para velar los restos de la Reina en aquellas iglesias en las que había de hacer noche.

Muy pronto se confeccionó una lista de personas que compondrían el cortejo bajo la supervisión del escribiente y el contable del Palacio Real:

CAPILLA:

Alonso de Alua, Pedro Ruiz de la Cosa, Luys de Torres, Pero Sarmiento, Mosen Pero de Logroño, Miguel de Carvajal, Martín Velásquez de Arevalo, Juan Núñez de Portillo, Alonso de Sepúlveda, Fernando de Leon, Françisco de la Costana, Tomás Vandaquila, Sancho de Camara, Juan de Bolaños, Iñigo Gomez de Ledesma, Garçia Vegil, Françisco Garçes, Antonio Velazquez, Françisco Medina, Pedro Martir de Angleria, Juan Martinez de Noalay, Don Diego de Ribera, D. Françisco de Mendoça, maestro Pero Ruiz de la Mota y Juan Lopez de San Martin.

CANTORES:

Juan Roman, Juan de Céspedes, Pedro de Tordesillas, Juan de Porras, Perote Valençiano, Fernando de Leon, Bernardo Bozmediano, Antonio del Corral, Juan Rodríguez de la Torre, Blas de Tortoles, Alonso de Mondejar, Bartolomé de Aluion, Vernaldino de Baena y el organista Lope de Baena.

CAPELLANES DE CAPILLA:

Antonio de Madura, Françisco de Pastrana, Alonso Fernández, Gilarte, Mosen Jacobo, Rodrigo de Soto, Fernando de Gamarra, Nicolas de Rubira y Miguel de Ynestrosa.

MOÇOS DE CAPILLA:

Juan de la Rua, Fernando de Couarrubias, Juan de Tordesillas, Biçente Rodríguez, Antonio de Bozmediano, Françisco de la Vega, hijo de Toribio, y Françisco Rosillo.

OTRAS PERSONAS:

El alcalde Gallego, los alguaciles Morales, Villanueva , Ramirez y Brauo, Pedro patiño y la Condesa de Camiña.

REPOSTEROS DE CAPILLA:

Juan de Zorrilla, Juan de Joara, Françisco Corbacho, Iñigo de Arviçu, Alonso d´Auila, Juan de Villoria, Juan Peres de Çamudio, Lope de Leguizamo y Pedro de Luxan.

REPOSTEROS DESTRADOS:

Juan Serrano, Bartola de Rapariegos y Gomez Peres de Madrigal. Ademas de seis porteros, los coperos Antonio Lopez Navarro y Juan Daça, cinco vallesteros de maza, seis monteros de guarda, los posentadores Mondragón y Alonso de Montaluan, los continos Françisco de Vargas, Françisco Aluares y Pedro Gaitan, veintiséis hombres de oficios entre los que cuentan personal de plata, despensa, aguadores, barrenderos, carnicero, gallinero, dos azemilas para la despensa mas otras doce de otras labores, Fernando de Riuadeneyra, encargado del transporte de las andas junto con cinco hombres suyos, mi padre Juan de Morillo, encargado de 10 azemilas, seis cocineros, treinta y cuatro mozos de despuelas y diez escuderos de pie.

Una vez revisada la lista y comprobado que en ella se encontraba mi padre Juan de Morillo, poco trabajo me costó unirme a la comitiva como ayudante de caballerizas.

Durante todo el día y toda la noche se pusieron a punto los trabajos que días antes habían comenzado a prepararse.

El ataúd estaba cubierto de un paño de terciopelo negro que había sido comprado a un comerciante de la Villa llamado Sancho de Paredes, y que sirvió así mismo para forrar los machos de las andas.

Con una pieza de tafetán colorado de grana se acabó de forrar un paño de brocado que se puso encima de las andas.

Se pone encima del ataúd, comprado al mismo mercader, un paño de brocado de pelo carmesí, morado y verde, con una puerta en el centro de color oro y plata, con un bordado de troncos de granadas y un escudo de las Armas Reales, dispuesto todo ello de tal forma que cubriese hasta el suelo.

Se guarda en una caja de madera una pieza de paño aterciopelado negro con una cruz de raso carmesí, que se utilizaría para ponerlo sobre el ataúd en las paradas en las que se hubiera de celebrar algún culto.

A primera hora de la mañana del miércoles 27-11-1504, apenas despuntado el alba, se pone en marcha la comitiva fúnebre, en medio de una fuerte tormenta y acompañados en procesión por una gran multitud, silenciosa y en medio de un profundo dolor y llanto, arropando en el centro el féretro Real, arrastrado por dos mulas. Parte con nosotros como responsable de la comitiva D. Pedro Ruiz de la Mota.

Medina del Campo estaba de luto y despedían a su Reina todas las campanas de Iglesias y Monasterios. Un velo oscuro cae sobre la ciudad que la viera gobernar durante tantos años.

Tal y como estaba previsto, me uní a la comitiva acompañando a mi padre y al cuidado y preparación de las mulas que teníamos a nuestro cargo.

La tormenta crecía en fuerza e intensidad y desde el primer momento tuvimos el presentimiento de que esta nos impediría en un momento u otro continuar el viaje.

La ruta que se había dispuesto era la más rápida, intentando aprovechar en todo momento las Cañadas y Caminos Reales (Anexo V).

A nuestra llagada a ARÉVALO, fuimos recibidos por una enorme multitud que aclamaba a la Reina. Era grande el sentimiento del pueblo de Arévalo, ya que en él la Reina había pasado parte de su adolescencia.

A las dos mulas que tiraban de las andas del ataúd, se les fijaron unas fundas de terciopelo en ambos cuellos.

Rezamos en el monasterio de S. Francisco y sus monjes ofrecieron una cruz de plata que durante todo el trayecto fue llevado delante del féretro.

El capellán de la Reina, Juan Martínez, había recibido el encargo, en el Testamento Real, de vestir y dar limosna a los pobres que encontrase en el camino.

Pasando por la pequeña localidad de GOTARRENDURA, llegamos a la humilde población de CARDEÑOSA, localidad cercana a Ávila, y que en su día viera morir, a la edad de trece años, al hermano menor de la Reina, el Infante Alonso. Reciben sus habitantes solemnemente el óbito real y durante unos instantes se reza en la iglesia del pueblo por su eterno descanso. A la salida, el Capellán de la Reina reparte 204 maravedíes entre los pobres.

A estas alturas, la tormenta seguía arreciado acompañada de fuertes vientos que hacían tambalear las andas, y hasta la llanura más extensa formaba grandes lagunas, solamente las colinas eran seguras para la comitiva. "No hubo día que el sol viésemos ó que salieran las estrellas" (Pedro Mártir de Anglería).

Cuando exhaustos llegábamos, después de mil avatares, a un pueblo ó ciudad con los restos de la Reina, estos eran velados durante toda la noche por sus habitantes, escoltados en todo momento por parte de la Guardia Real que nos acompañaba, y se encendían las velas y hachas que previamente habíamos cargado en Medina del Campo. El resto del séquito descansábamos siempre, a ser posible, en monasterios Franciscanos, ó en los lugares que al efecto se habían preparado previamente, para a la mañana siguiente, a primera hora, comenzar de nuevo la marcha.

En AVILA, una de las más grandes ciudades del Reino Castellano, y ciudad que alcanzó su máximo esplendor y prosperidad bajo el reinado de los Reyes Católicos, una enorme multitud nos recibe al lado de las murallas y nos salen al encuentro los nobles y el clero de la ciudad, rezando varios responsos y acompañando los restos de nuestra Dama durante un trayecto, a pesar de la fuerte tormenta que seguíamos padeciendo.

El siguiente punto de referencia lo encontramos en CEBREROS, localidad a la que la Reina llegaba por cuarta vez. Una de ellas en la víspera de su Coronación el 19-09-1468, otra en la que hubo de padecer un aborto en la antigua calle Mesoneros, y por último, ésta en la que llegaba muerta con destino a Granada, y en la que tuvimos que hacer una parada para que un carpintero reforzase el ataúd con un armazón de madera y lo engrasase a fin de que èste no se rozase con las andas.

Treinta hombres del pueblo nos ayudaron a vadear el río Alberche, que como consecuencia del temporal, que aún continuaba, se había desbordado y destruido sus puentes.

Era tal la magnitud de la tormenta y la negrura del día, que hubo que contratar varios guías para que nos condujesen por zonas seguras, ya que los caminos estaban prácticamente inundados y perdidos.

Con gran pena perdimos mi padre y yo varias mulas que reventadas por el cansancio se desplomaban en los caminos. "Las caballerías ya no tenían fuerza para sacar las patas de los lodos en los que se hundían. Muchas veces se caía la carga y otras muchas las mulas caían en fosas abandonándolas a su suerte, así como parte de la carga por no tener suficientes mulas para llevarla".

El Capellán Juan Martínez, que días atrás había regresado a Medina del Campo, nos daba alcance con seis mulas en las que traía pan cocido y otras provisiones, función que alternó en alguna ocasión con el alguacil Ramírez.

Atravesamos tierras de pinares oscuros y de suelos de granito encharcado por el agua. Pasamos por delante de los Toros de Guisando, según cuentan algunos, un monumento fúnebre levantado entre los siglos III y II a.c. y que se encuentra dentro la senda de la Cañada Real, por la cual nos guiamos.

En SAN MARTIN DE VALDEIGLESIAS, somos recibidos por los vecinos y conducidos hasta el Castillo de la Coracera, que en otro tiempo, ya lejano, sirviera de residencia a la Reina cuando fue proclamada heredera de Castilla.
Poco antes de llegar a Toledo hicimos otra parada para reforzar de nuevo el féretro con dos cueros de becerro, que nos proporcionó Don Diego de Madrid, y que fueron encerados de nuevo, ya que las inclemencias del tiempo lo iban deteriorando cada vez más.

El 4 de diciembre llegamos a la ciudad de TOLEDO, ciudad fuertemente ligada a la Reina Católica. En ella se crearía el Tribunal de la Santa Inquisición en 1485 y se firmó el decreto de expulsión de los Judíos en 1492.

Hacemos una parada y el avance se dificulta a causa del barro y la crecida del Tajo. Los caballeros y nobles de la ciudad recogen el féretro de la Reina a las afueras de la ciudad, en la puerta de Cambrón. " Se recibe a la Reina como viva y se la despide como muerta para poder aclamar a Juana como Reina". "La comitiva se plantea contradecir la voluntad de la Reina y dejar su cuerpo en Toledo a la espera de que se calmaran los elementos…" (Pedro Mártir de Anglería). Allí mismo se reza un responso y el féretro descansó en S. Juan de los Reyes, ya que el temporal impidió que los restos se llevasen a la Iglesia Catedral Primada de Toledo.

El cuerpo de la Reina permanece tres días en Toledo a la espera de una mejora en el tiempo.

Por la noche, los nobles de Toledo escoltan a la Reina y el pueblo eleva al cielo sus plegarias.

Por nuestra parte, después de atender las labores que teníamos encomendadas del cuidado y atención a los animales, y antes de descansar un poco, también implorábamos al cielo para que cesasen las tormentas y se nos permitiera llegar a Granada.

El sábado, 7 de diciembre se oficia una misa Solemne en la Catedral, predicando la oración fúnebre el Canónigo Quintanapalla, para después salir en procesión por la Puerta del Perdón y concluir en el Alcázar.

Nos llegan noticias de que el tiempo ha empeorado hacia el sur y que la marcha se puede dificultar, ya que se encuentran muchos caminos cortados por los desbordamientos de los ríos.

No sin poco esfuerzo conseguimos vadear el arroyo de Riansares para llegar a la localidad de ORGAZ.

Con enorme cansancio, y habiendo dejado en el camino parte de la carga, enseres y animales, y aquejados algunos de los miembros del séquito por la fiebre y fatiga, atravesamos los Montes de Toledo y llegamos a la localidad de LOS YEBENES, frontera natural entre la Meseta y Andalucía.

Llegamos poco después a MANZANARES, que nos recibe desde lo alto de su majestuoso Castillo, ahora envuelto entre grises nubes cargadas de agua.

Pasamos la noche en el pueblo de PALACIOS, en el que tuvimos que derribar una verja de hierro que flanqueaba la puerta de la Iglesia para poder meter dentro el ataúd durante la noche.

Al paso de la comitiva por VISO DEL MARQUÉS, en las laderas de Sierra Morena, Camino Real y ruta obligada hacia Granada, salen de un monasterio unas beatas que con profundo dolor se arrodillan entre el fango y ruegan en voz alta por el alma de la Reina.

La tormenta no amaina, la ventisca cada vez es más intensa, y entre los componentes se habla sobre el temor que les causa enfrentarse al paso del Guadalquivir, ya que las noticias que nos llegan son bastante aterradoras.

Por un momento a mi padre se le pasa por la cabeza la idea de que yo abandone la marcha y que me recogerá a la vuelta. Mi negativa se produce sin dudarlo un momento.

Nos dirigimos en este instante hacia Jaén a través de las localidades de Esplúy y Mengíbar.

Es así que atravesamos unos amplios campos de olivos y llegamos a ESPLÚY, ciudad gobernada desde su castillo por el señorío de Benavides, linaje estrechamente ligado a la Corona de Castilla.

Hasta las calles mas bajas estaban inundadas por la crecida del Guadalquivir y sus puentes inundados cuando no destruidos. Se contratan unos barqueros para que ayuden a pasar en barca a todos los capellanes, mientras que el resto podemos cruzar por un puente que todavía se mantenía en pié.

En MENGÍBAR, ciudad despojada por los Reyes Católicos de los privilegios de que gozaba como comunidad perteneciente a la Orden de Santiago, se contratan también unos barqueros que ayudan a pasar por el caudaloso río a toda la comitiva incluidos animales y enseres, con gran peligro de nuestras vidas. Más de un caballero cayó a los remolinos del peligroso cauce, con graves riesgos para su salvamento, y más de un animal se nos perdió entre las turbulentas aguas junto con su carga, a pesar del trabajo y esfuerzo de mi padre y mío propio, pasando por momentos muy difíciles que hicieron temer por nuestra vida.

Fue, sin lugar a dudas, el episodio más peligroso del viaje.

Pasados los peores momentos del camino, hacemos un descanso y se recompone la comitiva en Mengíbar.

En TORRE DEL CAMPO, localidad cercana a Jaén y perteneciente a su jurisdicción como consecuencia de una Cédula Real emitida por los Reyes Católicos en 1492, el capellán de la Reina, Juan Martínez, mencionado ya en varias ocasiones, acoge a un grupo de pobres a los que viste y da limosna, siguiendo una vez más las instrucciones dejadas por la Reina.

En JAÉN, sede del Arzobispado, trasladado allí por orden de D. Fernando, el séquito es recibido por el Arzobispo y hacen unas rogativas en favor de la Reina.

A esta altura del camino, y a pesar del tiempo, cada vez más gentío se unía al duelo de la comitiva, pudiendo conocer gente muy sencilla de muy distintos lugares, todos ellos venidos para orar por nuestra Reina y rendirle un último homenaje.

El lunes, 16 de diciembre, nos acercamos a ILLORA, ciudad en la que ya estuviera la Reina tres días después de que su marido arrebatara, el 8 de junio de 1486, la ciudad a su bravo caudillo moro. Esta ciudad había obtenido este mismo año (1504) de los Reyes Católicos, por los leales servicios prestados a la Corona, el privilegio de no pagar la moneda forera (impuesto que debían de pagar los pueblos a la Reina de Castilla en reconocimiento de sus señoríos sobre las tierras y personas)

El martes, 17 de diciembre, después de un triste viaje lleno de desdichas, vientos y tormentas, y avistando la ciudad de Granada, la luz del sol se abre camino entre las nubes.

D. Pedro Patiño, Mayordomo Mayor de la Reina Isabel, y que nos había acompañado durante todo el trayecto, ordenó un alto en el camino para reorganizar el séquito y cubrir el féretro con nuevos paños que se habían traído desde Medina del Campo a fin de disimular los desperfectos del accidentado y largo viaje.

Veintitrés días después de su partida, la comitiva, rehecha y en una procesión de antorchas, fue recibida el miércoles, día 18 de diciembre, por el Arzobispo de Granada y antiguo confesor de la Reina, Fray Hernando de Talavera, que en su día fue avisado del fallecimiento de su Alteza mediante un escrito enviado por Pedro Mártir de Anglería, persona de gran confianza de la Reina, que se encontraba a su lado en el momento de su muerte y que acompañó el Regio cadáver durante todo el trayecto hasta su sepultura.

En el Monasterio de San Francisco de la Alhambra, en solemne ceremonia y acompañada de Cantos, se hace entrega a los frailes Franciscanos de los restos de la Reina para poderles dar cristiana sepultura en dicho monasterio, en un humilde sepulcro tal y como ella dispuso en su Testamento "….en una sepultura baxa, que no tenga bulto alguno, salvo una losa baxa en el suelo, llana……..".

Los frailes habían construido dos túmulos de leña, uno en la puerta Elvira y otro en el Camino del Realejo, a los que prendieron fuego mientras rezaban y entonaban cánticos.

Se les hace entrega a los frailes Franciscanos de 90 hachas para el novenario, y 100 más junto con 24 cirios grandes y velas al sacristán del monasterio para las misas que se les había encargado.

Las calles de Granada se visten de luto riguroso, se reza en voz alta y repican a difuntos todas las campanas de la ciudad.

Un innumerable cortejo de nobles, caballeros y criados desfilan ante el cuerpo de la Reina.

Fue enterrada, tal y como ella dispuso, y a la espera de ser acompañada por los restos mortales de su marido (fallecido en 1516), "en sepultura llana" delante del Altar Mayor del franciscano cenobio granadino, en lo que antes de la reconquista fuera Capilla Real de los Moros.

Se depositaron en la Capilla Real su cetro, su diadema, la espada y su misal, manuscrito, que pertenecía a la Reina Católica, así como otros ornamentos que había bordado ella misma.

Nuestro viaje había finalizado y nosotros habíamos pagado nuestro tributo a la Reina de Castilla con nuestro trabajo y sufrimiento.

Medina del Campo y toda Castilla estaba triste a la vez que huérfana: habíamos perdido a su más ilustre moradora, habíamos perdido a nuestra Reina Castellana.

Los padecimientos del viaje quedaban ya en el recuerdo. Pedro Mártir de Anglería, humanista italiano traído a la corte y de su fiel confianza, escribiría en su Epistolario que "ni el sol ni la luna fueron vistos durante este tortuoso y póstumo entierro-viaje, que los fieles seguidores de la Reina Castellana hicieron un largo y sufrido viaje hasta su sepultura terrenal en la Granada recién conquistada, y sin embargo ni un solo acompañante quiso abandonar el cortejo fúnebre de la Reina"

Después de un luto impuesto en la ciudad durante varios días, en los que las novenas y rogativas por la Reina se sumaban unas tras de otras, rehacemos la comitiva para desandar el camino hasta nuestras tierras, tristes y con el corazón hundido de pena.

A media jornada de caballo, y con el pensamiento puesto en los últimos momentos de vida de la Reina, un pensamiento lleva a mi mente las últimas palabras que le oyera a la Reina en su lecho de muerte: "cuida de mis hijos en América…."Mi cabalgadura se detiene. A mi lado se encuentra mi padre, Juan de Morillo. Solamente le digo unas palabras: "He de cumplir con la última voluntad de la Reina". Al momento y sin mediar palabra por parte de mi padre, nos fundimos en un fuerte abrazo. Sería esta la última vez que lo viese.

La mula que montaba se desvió hacia la izquierda, por un camino que, a pesar de haber amainado hace varios días la tormenta, aún parecía un lodazal.

Cuarenta días más tarde, y en el puerto de Sevilla, embarcaba con dirección a América en un viaje que cambiaría mi vida y del cual ya no tendría retorno.
"Esta es mi pequeña-gran historia, y después de quince años al servicio y cuidado de los nativos de estas tierras, espero haber sabido cumplir con la última voluntad de nuestra Soberana, Reina y Señora, al menos este ha sido mi más firme propósito".

Poco después, Fray Rodrigo, cansado y abatido de nuevo por la fiebre, se sumía de nuevo en el sueño. Toda la noche estuve a su lado intentando aliviarle la fiebre sin conseguirlo.

Al amanecer del día siguiente, con una sonrisa dibujada en su rostro, daba un suspiro y exhalaba su último aliento.

Me sentí privilegiado por el episodio del que acababa de ser testigo. En un lugar apartado de la playa, mirando hacia el Océano Infinito, y a miles de leguas de distancia de la ciudad que le viera nacer, en una sencilla caja de madera, di sepultura a Fray Rodrigo de Morillo, un fiel servidor de la Reina de Castilla que había llevado la última voluntad de ésta, hasta las últimas consecuencias, había abandonado su vida para dedicarse de lleno a "cuidar de sus hijos en América".

Con dos tablas grandes formé una cruz y al fuego pude grabar su nombre:

FRAY RODRIGO DE MORILLO
Medina del Campo-Villa Rica de la Vera Cruz
24-04-1519

Fdo. Esther Fortea Fernandez, en Medina del Campo a 15 de Enero de 2004

Fuentes consultadas:

  • Archivo de Simancas
  • Testamentaría de Isabel la Católica-Antonio de la Torre y del Cerro
  • Epistolario-Pedro Mártir de Anglería
  • Isabel la Católica-Tarsicio Azcona
  • Sobre Medina del Campo y la Reina Agraciada-Antonio Blanco Sánchez
  • Codicilo-Museo Palacio Testamentario de Medina del Campo
  • Isabel la Católica: su vida, su tiempo, su reinado-Cesar Silió Cortés
  • Isabel de Castilla, la primera Reina del Renacimiento-Nancy Rubin

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 30-01-04 - La Ruta Quetzal atravesará La Moraña siguiendo la estela del cortejo fúnebre de Isabel la Católica.

La ruta Quetzal promocionará el V Centenario

Miguel de la Quadra-Salcedo, director de la Ruta Quetzal, otorgará gran La Ruta Quetzal Promocionará el V Centenarioparte del protagonismo de la Ruta Quetzal 2004 a las tierras de La Morala donde vivió, hace más de quinientos años, Isabel la Católica. Esta senda, destinada a los jóvenes, recorrerá el trayecto seguido por el cadáver de la Reina de Castilla hasta Granada, “una terrible experiencia, con lluvia, en la que murió mucha gente que formaba parte de un cortejo fúnebre de 300 personas”. El recorrido del cortejo fúnebre quedará señalizado con información cultural y deportiva, “como un camino para la gente joven”.

Más de 300 jóvenes de todo el mundo participarán en una expedición de Expositor Isabel la Católicacerca de dos meses de duración. Bajo el título "De los Volcanes mexicanos a la Translatio" V centenario de la muerte de Isabel I de Castilla, los participantes visitarán tierras mexicanas, para profundizar en el conocimiento de las grandes civilizaciones prehispánicas.

Los expedicionarios cruzarán el océano Atlántico y con motivo del V centenario de la muerte de Isabel I de Castilla, se hará el recorrido del cortejo fúnebre de la Reina desde Medina del campo hasta Granada. También se incluirá un viaje a Portugal.

El testamento de la Reina

De la Quadra-Salcedo destacó la importancia de la figura de la Reina Miguel de la Cuadra Salcedo y Crescencio Martín Pascual, Alcalde del Ayuntamiento de Medina del CampoIsabel, que con sus mecenazgos –los cuatro viajes colombinos- dio a España la gloria de haber descubierto otro continente, con lo que Isabel “cerró la Historia Antigua e inició la Moderna”. La reina de Castilla redactó, el 10 de octubre de 1504, en su lecho de muerte y tres días antes de morir de malaria en Medina del Campo (Valladolid), un concilo o testamento en el que pedía que se respetara a los indígenas como si fueran españoles.

“Este testamento, tan poco conocido, acaba con la leyenda negra” sobre Isabel la Católica. Esta ruta se ha incluido dentro del programa de actos del V Centenario de la Muerte de Isabel la Católica de la Junta de Castilla y León.

Programa cultural en Arévalo

El alcalde de Arévalo, Vidal Galicia Jaramillo, manifestó que la localidad Fdez. Santiago, con el alcalde de Arévalomorañega está preparando un programa “extenso y amplio” de actividades culturales, en el que se prevé incluir una exposición dedicada a la reina Isabel y una maqueta del Palacio Juan II, donde “Isabel se hizo reina”.

Además, se ha organizado una campaña promocional sobre la figura de la Reina de Castilla en los colegios e institutos, obras de teatro o conciertos de música de la época.

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02-02-04 - Importante concurso

El Banco Francés (BBVA) invita a estudiantes argentinos nacidos entre 1987 y 1988, a participar de la XIX edición del concurso denominado "La Ruta Quetzal BBVA 2004", que seleccionará a cuatro jóvenes de nuestro país, para participar de un viaje de estudios a México, Portugal y España, junto a unos 300 estudiantes de toda Hispanoamérica. Para participar en el concurso deberán presentar un trabajo original sobre alguno de los siguientes temas: El último viaje de la Reina Isabel I de Castilla: Medina del Campo - Granada; La "Translatio", ruta marítima del Apóstol Santiago: de Jerusa-lén a Galicia. Origen de los caminos xacobeos; Las vacunas, doscientos años después de Balmis; Los volcanes de México; Vasco de Quiroga y su Utopía mexicana; El Quijote y América. y Civilizaciones prehispánicas en México. Los interesados pueden buscar informes en los siguientes sitios www.rutaquetzal.com y www.bbva.es

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1 de febrero 2004 - CONVOCATORIA XIX EDICIÓN
La Ruta Quetzal recorrerá México, Portugal y España

La Ruta Quetzal BBVA ha sido presentada en la embajada de España en Santo Domingo con el lema "De los volcanes mexicanos a la Translatio. V Centenario de la muerte de Isabel I de Castilla".

La convocatoria para la XIX edición de la Ruta Quetzal BBVA que recorrerá este año México, Portugal y España, lleva el nombre "De los volcanes mexicanos a la Translatio. V Centenario de la muerte de Isabel I de Castilla" y se realizará del 20 de junio al 30 de julio de este año. Su primera etapa se cumplirá en México.

La Ruta Quetzal rememorará en el 2004 los 500 años de la muerte de Isabel La Católica y participará en los actos preparativos del IV Centenario de la primera edición de "El Quijote", de Miguel de Cervantes, que se cumplirá en el 2005. El viaje de este año tiene como objetivo conocer parte de la geografía e historia de México, donde el recorrido incluirá la capital del país y los estados de Michoacán, Puebla y Veracruz.

Los jóvenes, tras acampar y recibir cursos académicos y científicos en la ciudad de México, visitarán los volcanes Popocatépetl, Paricutín e Iztacchihuatl, y estudiarán los volcanes de la Cordillera Central mexicana. Los expedicionarios conocerán también la figura del benefactor de los indígenas, Vasco de Quiroga, y visitarán puertos mexicanos que tocó la expedición filantrópica de Francisco Balmis, que llevó la vacuna de la viruela de España a Filipinas, China y otros países asiáticos, y cuyo bicentenario se cumple en 2004.

Para recordar el quinto centenario de la muerte de Isabel I de Castilla, la expedición conmemorará el recorrido del cortejo fúnebre que llevó el cadáver de la reina desde Medina del Campo (Valladolid) hasta Granada. La parte final de la Ruta se realizará a bordo de un buque de la Armada española que partirá de Cádiz, bordeará la costa de Portugal, con paradas en Lisboa y Oporto, y seguirá por el mar de Arosa para que, por último, los jóvenes continúen a pie por el Camino Portugués hasta Santiago de Compostela.

Los estudiantes dominicanos nacidos en 1987 y 1988 tendrán la opción de acceder a tres becas con todos los gastos pagados, a fin de formar parte de la expedición itinerante que estará integrada por unos 300 jóvenes procedentes de 43 países. La selección de los participantes se llevará a cabo el próximo 4 de marzo mediante un sorteo público en el Patronato de la Ciudad Colonial de Santo Domingo, que coordina la actividad en el país.

Más de 8.000 jóvenes iberoamericanos y de otros países han participado en la Ruta Quetzal, programa dirigido por el periodista y aventurero español Miguel de la Quadra-Salcedo y auspiciado por la Secretaría de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica del Ministerio español de Asuntos Exteriores.

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20-04-04 - Cuatro jóvenes venezolanos forman parte del programa Quetzal 2004
Gran ruta prehispánica

Los estudiantes ganaron el concurso anual que los llevará a tierras de México, Portugal y España para adentrarse en la historia de las civilizaciones y así profundizar sus conocimientos
JEANETTE HERRERA - EL UNIVERSAL

Un juego educativo sobre los oltecas, toltecas y aztecas, una pieza musical relativa a la cultura prehispánica, un pergamino de glifos mayas y una crónica elaborada bajo el formato de periódico acerca de la historia de los azteca son los trabajos que el jurado de la Ruta Quetzal BBVA 2004 seleccionó como ganadores -en el capítulo Venezuela- y que permitirán a sus cuatro autores recorrer el camino de la cultura prehispánica por tierras de México, España y Portugal.

Edith Zabala, Pedro Bernárdez, Betzhalie Pineda y Carlota Ferrari tendrán la oportunidad -entre junio y julio de este año- de formar parte de la expedición De los volcanes mexicanos a la Translatio, V centenario de la muerte de Isabel I de Castilla para adentrarse en la historia de las civilizaciones prehispánicas a través de la visita a sitios emblemáticos como los volcanes mexicanos, Michoacán y Veracruz. De ahí atravesarán el Atlántico para llegar a Madrid -donde los recibirán los reyes de España-, Castilla y León, Andalucía y Cádiz. En Portugal visitarán Lisboa y Oporto para volver a La Coruña y nuevamente a la ciudad de Madrid.

Como la Ruta Quetzal es un programa que mezcla la cultura y la educación con la aventura, los participantes -que provienen de toda Iberoamérica- mantienen una rutina académica gracias al programa diseñado por la Universidad Complutense de Madrid.

Experiencia única

Empeño y dedicación son fundamentales para participar en este programa, pues los trabajos que se presentan deben mostrar de una forma muy atractiva hechos históricos. Pedro, por ejemplo, decidió hacer una pieza musical para piano y dos flautas "porque la gente dice que tengo habilidades para la música", lo cual es cierto, pues toca piano. "Mi profesora de francés me aconsejó hacerlo. Estaba durmiendo y me vino la idea y a la mañana siguiente empecé a componer". Pedro presentó la partitura y la música la "montó" por computadora.

Carlota, la más desenvuelta del grupo, cuenta que decidió hacer un periódico "porque no tengo muchas habilidades artísticas, pero estoy en el periódico del colegio, así que decidí que lo mío era escribir". Los glifos de Betzhalie nacieron "porque es la forma como los mayas plasmaban su cultura y me pareció que era lo más adecuado".

Mientras que Edith realizó un juego de mesa didáctico compuesto por 90 preguntas "porque estudiar historia es muy fastidioso y me pareció que ésta sería una forma divertida".

CARLOTA FERRARI

Hábil con la pluma

Crónicas desde la pluma de una Quetzal es el título del periódico elaborado por Carlota Ferrari, quien estudia cuarto año en el Instituto Andes de Los Naranjos, baila flamenco y danza árabe. "Es la historia de la cultura azteca contada por un arqueólogo que viaja a México. Este ha sido el trabajo en el que he puesto más de mi parte".

PEDRO BERNARDEZ

Talento musical

Pedro Bernárdez, estudiante de quinto año del Colegio Francia, elaboró la composición musical En la Corte de Ahuízolt, una muestra de la era prehispánica. Este joven de 17 años habla inglés, francés y estudia en el Conservatorio Juan José Landaeta. "Me gusta muchísimo ver televisión y todavía no sé qué voy a estudiar".

BETHZALIE PINEDA

Dibujos históricos

El fin del silencio es el nombre del trabajo plástico de Bethzalie Pineda, estudiante de quinto año del colegio La Salle de Tienda Honda. Se trata de una serie de glifos que representan diversos aspectos de la cultura maya. "Los dibujos no son perfectos, pero son un acercamiento a la historia, religión, arte y dioses de los mayas".

EDITH ZABALA

Juego de culturas

Aprendiendo de los oltecas, toltecas y aztecas en el patio ceremonial es un juego de 90 preguntas sobre las principales culturas mexicanas que elaboró Edith Zabala, alumna del liceo Antonio José de Sucre de Cumaná. "Tenía que ser algo muy impactante. Se me ocurrió el juego que te divierte y aprendes".

Integración continental.

La Ruta Quetzal BBVA es un programa educativo que nace por iniciativa del rey Juan Carlos en 1979. Está dirigido a estudiantes iberoamericanos de 16 y 17 años y fue declarado en 1990 como un programa de interés universal por la Unesco. Es auspiciado por el Ministerio de Asuntos Exteriores de España y patrocinado por el Grupo Banco Bilbao Vizcaya Argentaria.

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12-07-04 - La Ruta Quetzal BBVA continúa su aventura por España y Portugal
Los más de 300 expedicionarios de 43 países han regresado este fin de semana de México y hoy serán recibidos en audiencia por Sus Majestades los Reyes

MADRID. Este fin de semana han llegado al aeropuerto de Madrid en diferentes vuelos los más de 300 expedicionarios que participan en la Ruta Quetzal BBVA, dirigida por Miguel de la Quadra-Salcedo. Después de recorrer México durante tres semanas, los jóvenes de más de 40 países visitarán ahora tierras españolas y navegarán en un barco de la Armada Española por las costas portuguesas para conmemorar dos hechos transcendentales: el V Centenario de la muerte de Isabel la Católica y la «Translatio» del cuerpo del apóstol Santiago.

La primera cita de la expedición en el Viejo Mundo será la audiencia con Sus Majestades los Reyes, hoy en el Palacio Real. Varios jóvenes, sobre todo hispanoamericanos, llevan desde el principio del viaje, en sus ya de por sí apretadas mochilas, regalos que desean entregar a Don Juan Carlos y Doña Sofía. Desde el Palacio Real, los estudiantes partirán hacia Medina del Campo, donde expiró la Reina Isabel I de Castilla. Uno de los momentos más emocionantes del viaje, que terminará el día 30, será cuando conmemoren el cortejo fúnebre de Isabel la Católica e, igual que hace 500 años, atraviesen Sierra Morena por el antiguo Camino Real hasta Granada. Además, los estudiantes tendrán la oportunidad de profundizar en esta figura histórica con el eminente hispanista Joseph Pérez, que pronunciará una conferencia en Toledo.

La obra de Tata Vasco

En México, los expedicionarios han vivido inolvidables experiencias, como el ascenso a tres volcanes (el Paricutín, el Popocatepétl y el San Martín Tuxtla), que pusieron a prueba su espíritu de superación. En el Estado de Michoacán, los indígenas purépechas les enseñaron la inmensa obra que les dejó hace casi 500 años su Tata Vasco, que es como allí se conoce a Vasco de Quiroga, el oidor de la II Audiencia que llegó a ser obispo y que intentó hacer realidad en América -y en parte lo consiguió- la «Utopía» de Tomás Moro.

También conmemoraron la llegada a México de la Real Expedición del doctor Balmis (año 1804), que distribuyó por gran parte del mundo la vacuna de la viruela mediante la técnica «brazo a brazo» y que salió de España hacia el Nuevo Mundo inoculada en los brazos de niños huérfanos gallegos.

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12-07-04 - La Ruta Quetzal llega a España
Tras dejar México, los 139 expedicionarios serán recibidos hoy por los Reyes en El Pardo

Itinerario en España

Ruta Madrid - Medina del Campo

LUNES 12 JULIO | Madrid – Medina del Campo

08:00 Desayuno.
10:00 Salida hacia el Palacio Real.
12:00 Audiencia de sus Majestades los Reyes de España.
14:00 Almuerzo de campaña.
16:00 Salida hacia Medina del Campo.

Medina del Campo se sitúa en el centro de una amplia llanura situada al sur del Duero, en la zona central de Castilla y León. La uniformidad topográfica es una de las características más acentuadas de este espacio, que se va modificando según avanza hacia el este, donde las cuestas de los páramos destacan en un paisaje en el que se singularizan los cauces, frecuentemente encajados, de los ríos principales, Adaja y Eresma, siendo el Zapardiel y el Trabancos mucho menos significativos.

De pasado romano y árabe, la ciudad tomó vigor en el tramo final de la Edad Media, cuando su Feria se posicionó a la cabeza de las actividades económicas de la Península Ibérica. El punto central de la ciudad es la Plaza Mayor, rectangular y amplia, donde se siguen celebrando las ferias que dieron fama europea a Medina desde el siglo XIV. Los viejos nombres de las aceras (Armería, Joyería, Especiería, Mercería, etc) recuerdan la actividad comercial. En uno de sus ángulos se encuentra el Palacio Real, donde murió Isabel la Católica. A su lado están el ayuntamiento, y la iglesia de San Antolín.

20:00 Llegada y conferencia en la plaza Mayor.

La plaza más grande de España – catorce mil metros cuadrados – sintetiza la mayor parte de la Historia de Medina del Campo y su tierra. En torno a la primera mitad del siglo XIII ya se tenía conocimiento de su existencia y por su importancia. Centro mercantil y económico de Castilla, fue la espina dorsal de la Villa de Medina del Campo, creadora de gran riqueza junto con la economía lanar, ganadera y agraria, de los siglos anteriores, alcanzando también una fama nacional e internacional los vinos de Medina, dándose a conocer estos "caldos" a los ricos mercaderes en las ferias.

21:00 Cena.

22:00 Concierto en la Catedral de Santo Tomás, a cargo del grupo vocal “In Sexta Hora”.

Acampada en el Castillo de la Mota.

De origen remoto, Alfonso VIII procedió a su reconstrucción y los Reyes Católicos a su renovación, siendo blasonado por éstos. Las sucesivas reconstrucciones han formado un conjunto organizado en torno a cuatro recintos: una barbacana externa, que contiene la plaza de armas; un muro de almenados cubos y arpilleras; el castillo; y la elevadísima torre del homenaje.

La construcción está realizada en hormigón apisonado con revestimiento de ladrillo. Corredores subterráneos recorren la fortaleza. El castillo propiamente dicho está compuesto de un recinto exterior cuadrangular que se flanquea en tres de sus partes por macizas torres cuadradas.

El cuarto lado fue construido en tiempos de Juan II, el promotor también de la construcción del foso, el fortificado puente y la barbacana. En este lugar se produjeron importantes hechos de la historia de España. Se discutió la privanza de don Beltrán de la Cueva y fue sitiado durante diez meses por los enemigos de Enrique IV.

Fue posteriormente ofrecido en tributo a los Reyes Católicos, convirtiendo el castillo en prisión, por donde pasaron ilustres personajes como Hernando Pizarro, don Rodrigo Calderón, el duque Fernando de Calabria, César Borgia o el conde Aranda, sin olvidar la estancia de doña Juana la Loca antes de ser convertida la fortaleza en prisión. Quizá el hecho más destacado sea la huída de César Borgia, gracias a la lima y la cuerda proporcionadas por el conde de Benavente. El guardián se dio cuenta de la huída y cortó la cuerda, consiguiendo el preso escapar con heridas leves.

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«Lo mejor de la ruta es la gente». «Lo peor es que nos gustaría ducharnos más». Después de tres semanas en tierras mexicanas estas son las opiniones más generalizadas entre los 319 expedicionarios, entre ellos varios cántabros, de la Ruta Quetzal BBVA, que el sábado llegaron a Madrid y que hoy, lunes, inician su recorrido por España, con una recepción que ofrecerán los Reyes, en el Palacio de El Pardo.

Atrás quedan casi 3.000 kilómetros por tierras mexicanas. Anécdotas por doquier, recuerdos y experiencias muy duras. Si primero fue el volcán Paricutín, el Popocatépetl no se quedó atrás. El mal de altura se cebó en los aventureros, 35 de los cuales abandonaron la caminata presa de hemorragias, mal de altura o torceduras de tobillos.

El asalto a la segunda montaña más alta de México fue realizado en dos grupos. El primero, cuyo entusiasmo les llevó más arriba del límite de seguridad establecido por los vulcanólogos (4.300 metros), demostró a los expedicionarios que la mole estaba en plena erupción. «Fue más fácil que el Paricutín, pero en el 'Popo' el problema fue la altura», dice el soriano Gabriel Rodríguez. Lo mismo opina la sevillana María Jesús Rodríguez, que notó más la altura «porque mi ciudad está metida en una hoya».

Sin embargo, todo ese sufrimiento se olvida pronto, porque en la Ruta Quetzal BBVA «lo importante son los compañeros y amigos que haces», destaca la vizcaína de Amorebieta Laura Acuña. «Lo malo son las caminatas y que no nos dejan ir al baño», apunta, mientras reconoce que echa mucho de menos a su familia. Para la pacense Ana Muñoz, todos los esfuerzos son paliados por la relación que se encuentra en la ruta con los compañeros. «Con ellos se lleva todo mejor, lo malo es es no poder ducharnos», señaló.

Tras ese 'asalto' al 'Popo', la expedición, que dirige Miguel de la Cuadra Salcedo, enfiló a las costas caribeñas de Veracuz, donde desembarcó Hernán Cortés en 1519. Del frío al calor, de los volcanes a los tiburones, la Ruta Quetzal cambió el paso para despojarse de los forros polares y al requerir de los repelentes de mosquitos y 'abejas asesinas', o el ajo para evitar la mordedura de serpientes. En esta parte del viaje volvieron a ser protagonistas los bolivianos Aurelio Vela y Noemí Choque, que no daban crédito al ver por primera vez en su vida tal cantidad de agua junta. «También está salada como la de mi casa», dijo Noemí, que vive junto a un lago de sal a más de 4.000 metros.

El viaje mexicano concluyó con el estudio de la brujería tradicional del país y la exploración de los parajes de la cascada de Eyiplanta y la laguna de Cuatemaco.

Después de llegar en tandas este sábado al aeropuerto de Madrid-Barajas, donde decenas de padres esperaban a los ruteros con bocadillos a cual más grande, hoy serán recibidos por los Reyes en el Palacio de El Pardo, antes de viajar a Medina del Campo. En la histórica ciudad castellana la Ruta Quetzal BBVA emprenderá el recorrido de la comitiva fúnebre que llevó el cadáver de Isabel la Católica hasta Granada.

El viaje concluirá con una travesía por mar desde Cádiz a Santiago de Compostela, a bordo del buque de la Armada 'Galicia', con escalas en Lisboa y Oporto. Así, los expedicionarios rememorarán el caminó que, según la tradición, recorrió el cuerpo del apóstol Santiago desde Judea hasta Galicia. La Ruta 200